Ingredientes de la felicidad

a) Tener un corazón agradecido y una lengua que recuerda constantemente a Allah (Enaltecido y exaltado sea).

Un poeta árabe dijo lo siguiente:

"Gratitud, recuerdo y paciencia, en ellas están las bendiciones y las recompensas".

b) Saber guardar un secreto, especialmente los propios. Entre los árabes existe una historia muy conocida de un beduino a quien le confiaron un secreto por la suma de veinte dinares. Al principio el hombre respetó el trato hasta que de repente, en un ataque de impaciencia, fue y devolvió el dinero porque quería deshacerse la responsabilidad de guardar el secreto. Porque guardar un secreto requiere firmeza, paciencia y fuerza de voluntad.

“Dijo [Jacob]: ¡Oh, hijito! No cuentes tu visión a tus hermanos porque conspirarán contra ti [por envidia]...” (Corán 12:5)

La debilidad del hombre - uno de los tantos rasgos débiles que posee - es que constantemente siente la necesidad de revelar los detalles de sus asuntos personales a los demás. Esta enfermedad se remonta a los anales de la historia. El alma adora contar secretos y diseminar relatos. La conexión entre este tema y el de este libro es que todo aquel que cuente sus secretos inevitablemente se sentirá arrepentido, triste y desdichado.

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