Décima reflexion

Reflexionemos:

Nada te turbe; porque la enfermedad es un estado transitorio del ser. El pecado puede ser perdonado y las deudas pueden pagarse. Los cautivos serán liberados y los seres queridos que están lejos regresarán; el pecador se arrepentirá y los pobres incrementarán sus ingresos.

Nada te turbe; ¿no ves acaso cómo se disipan los negros nubarrones y se calman los fuertes vientos? Tus dificultades cesarán y llegará el alivio y tu futuro será promisorio.

Nada te turbe; porque el fragor del sol será apaciguado por la abundante sombra; la sed del mediodía será saciada con agua fresca; el dolor del hambre encontrará su alivio en el pan caliente y a la ansiedad de las noches sin sueño le seguirá el ansiado descanso. Los dolores de la enfermedad serán olvidados pronto porque regresará la salud. Sólo es cuestión de soportar durante un breve tiempo y ser paciente por unos momentos.

Nada te turbe; porque incluso los médicos, los sabios, los estudiosos y los poetas son débiles y no pueden desafiar ni cambiar lo que ha sido decretado.

'Ali lbn Yablah dijo:

“Quizás llegue una salida, quizás, quizás encontremos alivio, quizás, por eso no te desanimes cuando te enfrentes con los problemas que debilitan tu alma porque cuando uno pierde todas las esperanzas es cuando más se acerca el alivio.”


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