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 mucha historia

 

 

 El Museo Alcalde Lorenzo López nació hace algunas décadas con el objetivo de resguardar el patrimonio histórico, religioso y cultural de nuestro pueblo. Muchas personas participaron de este sueño llevando adelante un trabajo silencioso. Hoy recorreremos sus casi cincuenta años de vida.

 

Por Clarisa Bartolacci

 

Hoy los invito a viajar en el tiempo para conocer parte de la historia que nos identifica como pueblo, parte de nuestro pasado, parte de nuestra esencia. Para ello les propongo situarnos a fines de la década de los cincuenta y principios de los sesenta. De más está decirles que el pueblo de Pilar no era lo que en la actualidad; en su mayoría las calles eran de tierra, no había supermercados (sólo grandes almacenes y tiendas), la gente se conocía y saludaba por la calle, eran todos vecinos pertenecientes a familias con mucha historia en este suelo o quizá comenzándola a forjar.

“La historia del Museo nació acá”, asegura Mario F. Martínez señalando la galería de su casa. “Estábamos en este lugar hablando de cosas viejas – como siempre lo hacemos con Ernesto (doctor Petrocchi) – cuando le dije: vos que estás relacionado con tantas familias antiguas de Pilar y visto que se están perdiendo un montón de cosas (había acontecido que se habían encontrado documentos en manos de coleccionistas particulares) habría que juntarlas en un Museo, y él –sin dudarlo- dijo bueno”. “La paternidad de la idea es de Mario, y yo lo acompañé”, destaca Petrocci con la sencillez que lo caracteriza.

“A partir de ese momento comenzamos a contactarnos con distintas personas que, sin mal no recuerdo, fueron Don Manuel Martínez Melo (Juez de Paz del Partido en aquel momento), el doctor Dante Manzoni (que tenía un sable de Marinería de las invasiones inglesas con una marca de bala), nos contactamos con la señora de Girerd que era la directora de la Escuela Almafuerte (las primeras reuniones se hacía en su casa de la Avenida Márquez), y también intervino en ese momento Jorge Manfredi y Edmundo Zaldivar y su señora (quienes nos acompañaron un tiempo)”.

A las puertas del templo.

“La idea era hacer un museo para tratar de resguardar el acervo histórico, religioso y cultural de nuestro pueblo”, comenta Martínez. Por tal motivo, fueron “a la iglesia, en ese momento estaban los padres Poseiro, Lima, y luego José María, y les planteamos cual era nuestra inquietud, los sacerdotes nos abrieron las puertas de los archivos confiando en el objetivo que nos movía”, revive Ernesto quien trae al ruedo un recuerdo del cual declara ser el único testigo: “estábamos en la Parroquia revolviendo papeles y en un momento dado Mario Martínez ve de lejos sobresalir de dos papeles la firma de Rosas; y me dice: ¡mirá la firma de Juan Manuel de Rosas está en aquel papel!. Sacamos la carta que estaba en perfectas condiciones y estaba fechada en Arrecifes en el año 1829 dirigida al cura párroco de Pilar en la cual Rosas le hacía una petición: que todas las tardes al caer el sol se catara la salve como cuando él era niño”. Martínez agrega un detalle más a lo señalado por Petrocchi, “en la carta también le pedía rezar un Padre Nuestro en memoria del Gobernador Dorrego asesinado por los “Salvajes Unitarios”. En la actualidad poco se sabe sobre este material tan significativo para la historia de nuestro pueblo; ante esta situación el doctor Petrocci considera que “si alguien se apropió indebidamente de esa carta ha de ser un ladronzuelo de baja estofa”.

Compromiso ciudadano.

Desde aquel momento comenzaron a trabajar contactándose, primero, con quienes podían brindar algún material que hiciera a nuestra historia como pueblo. Una de las primeras familias visitadas fue la del Mayor Cayetano Beliera. “Ahí recuperamos para el Museo una lanza que había sido de Beliera, regalada a éste por el general Pascual Echagüe, quien fue gobernador de dos provincias (Santa Fe y Entre Ríos)”, asegura Petrocchi.

Por su parte, Martínez asegura que la familia Cassau Beliera les dió “todo lo que tenía: el uniforme y el gorro del abuelo, una serie de documentación encuadrada, la lanza y hasta unos libros de estrategia militar”.

Este hombre que desde la década de los sesenta intentó resguardar nuestro patrimonio confiesa que Yoly (sobrinanieta de Cayetano Beliera) les “mencionó que tenía unos manuscritos que los se iban a reservar porque decía que hacían algunas consideraciones de tipo político, o algo así, y no quería que el nombre del abuelo estuviera mezclado en estas cosas”. Los años pasaron y un día me llama Beto (Ponce de León- ex intendente de Pilar) que vivía enfrente, y me dice que Yoly estaba quemando todo; y que él sólo había rescatado unos papeles. Y en una bolsita de supermercado me dio el manuscrito. En él, el Mayor Beliera hace un relato de su larga carrera militar “desde que llegamos a los Cuarteles de Santos Lugares atados por debajo de la barriga de los caballos” hasta después de Caseros”. Actualmente ese material está en manos de Martínez quien asegura que cuando el Museo “tenga un archivo en serio” se lo dará.

“Otra de las familias que visitamos fue la de los Navarro Fuentes porque Don Emiliano Fuentes había sido guerrero del Paraguay. Y me acuerdo que nos prestaron, porque tomábamos cosas en donación y en préstamo, y nos dieron una colección de abanicos, entre ellos uno de nácar que había utilizado la madre en su casamiento”. Otra de las personas que donó muchas piezas para el Museo fue don Guillermo Rambaut, quien coleccionaba sobre todo armas. “Fue así que nos dio un sable de Granadero, que tenía hasta la mitad de la hoja una mancha de sangre porque en el acero al carbono esta mancha no salía jamás, un trabuco naranjero y un pistolón de las invasiones inglesas entre otras cosas”, recuerda Martínez.

Un sueño hecho realidad.

Mario y Ernesto, entrañables amigos de toda la vida, no recuerdan con precisión la fecha a partir de la cual este sueño cobró vida, aunque aseguran que “fue entre el ´58 y el ´60 porque quien estaba de intendente en esa época era Juan Cirilo Sanguinetti”.

Aunque estos hombres han pedido una y otra vez recuperar el libro de actas de los primeros pasos del museo la respuesta nunca llegó. Ellos tienen presente que  le pidieron a Sanguinetti “el salón del Concejo Deliberante para una muestra y que desde un primer momento hubo consenso para que el Museo se llamara Alcalde Lorenzo López”.

“Abrimos la primera exposición, recuerda Petrocci con cierta emoción, y se pone un libro para que firmen los asistentes y encabezan la lista de visitantes una prima hermana mía de apellido Márquez, Alicia era su nombre. Pero ese día estaba en Pilar una prima hermana de ella que se llamaba Vicenta Márquez y era descendiente directa de Bernabé Márquez -quien le da el nombre a la calle de San Isidro porque combatió contra los ingleses en la reconquista cuando tenía 17 años de edad”. El doctor Petrocci manifiesta como dato a tener en cuenta que “tres generaciones de Márquez combatieron contra los ingleses y formaban una especie de campamento en lo que se conocía como la chacra de los Márquez en lo que hoy es Villa Adelina”. Martínez, mate de por medio, asegura que ese libro de firmas de los asistentes a la primera exposición “desapareció junto con el libro de actas y de inventario que teníamos”.

En buenas manos.

“Todo el material que íbamos reuniendo se guardaba en la oficina de Don Martínez Melo, Juez de Paz de Pilar, que se encontraba donde hoy está la oficina de Personal en la Municipalidad. Y él fue quien nos dio, recuerda Mario, el material que para Pilar tenía mayor significado y era la bandera de la Guardia Nacional de Pilar que la tenía en un gran escaparate”.

El “Museo Alcalde Lorenzo López” transitó “por varias etapas: durante la intendencia de Ponce de León y mediante un convenio con la parroquia, ésta le cedió el ala derecha y hacia allí nos trasladamos. En ese momento el presidente de la comisión era Ernesto Petrocci”, relata Martínez al tiempo que acota que en esa etapa “otras personas se sumaron al desafío, como Oscar Toppi.” “Y en la administración de López Herrero por decreto se lo  municipalizó”.

La realidad política y social de nuestra comunidad transitó por diversos momentos y estos se reflejaron en la vida de nuestro Museo, el cual próximamente abrirá sus puertas una vez más en el ala derecha de la Parroquia.

 

 

Primera Comisión:

Don Manuel Martínez Melo – Presidente.

Doctor Dante Manzini – Vicepresidente.

Haydee Lagomarsino de Girer – Secretaria

Mario Martínez – Tesorero

Ernesto Petrocci - Vocal