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Jarana Yucateca

 

El término jarana denomina tres elementos del pueblo campirano yucateco: una fiesta, un baile y un tipo de música. La famosa fiesta del pueblo es aquella realizada en fechas importantes para la comunidad, como por ejemplo la fiesta patronal o las vaquerías. El baile es una especie de zapateado de carácter predominantemente alegre, se baila en parejas de hombre-mujer; de acuerdo con  los expertos como Baqueiro Foster “afirma(n) que la vivaz jarana de ritmo movidísimo que se toca en las vaquerías de Yucatán es bisnieta del fandango español, como bien lo prueba la persistencia de angaripolas, peteneras y rondeñas…” (Moreno, 2008: 46). En esta cita aparecen algunas características de la jarana en su origen musical como en su composición.

         Los orígenes de la música llamada jarana pueden buscarse en los sonecitos indígenas, y en la música española, como la jota aragonesa, del cual también deviene el baile. Como se dijo es en mayor medida, el pueblo mestizo quien adopta esta música como propia, lo que lleva a la jarana a ser considerada como música popular, y en la actualidad netamente tradicional, con fines turísticos. El carácter que hoy en día le es dado como la música yucateca por excelencia, ha provocado en cierto sentido el ocultamiento de otros estilos musicales como la trova yucateca, y la evocación maya.

         La jarana es interpretada por una orquesta jaranera, también llamada banda de gremios,  y “se compone y se escribe en pautas a seis voces, para primero y segundo saxofón alto, tercer saxofón tenor, primera y segunda trompeta alta y para trombón” (Jardow, 1999:87). De esta cita podemos extraer los instrumentos típicos de la jarana, pero éstos no son todos; en la región de Mérida se incorpora un clarinete. A demás éstos instrumentos son acompañados en ritmo por los timbales, el bombo, y el güiro. En la actualidad esta tipicidad en la orquesta viene alterada por la aparición de un teclado.

         Musicalmente hablando “las jaranas son piezas instrumentales sin texto. Algunos compositores de Mérida sí incluyen texto en sus jaranas, pero las orquestas del oriente (de Yucatán) jamás las cantan”. [Paréntesis agregados] (Ibíd: 88) Así, se puede distinguir entre la canción jarana y la jarana cantada y son diferentes “en tanto que aquélla no tiene una forma preestablecida, ésta conserva la forma de rondó, característico de la jarana instrumental”. (Nota al pie de página Martín, :270) La jarana también se caracteriza por los ritmos en las que se compone siendo casi obligatorios: 6/8 y 3/4. “La jarana 3/4 que, por cierto, tiene carácter de 3/8 podemos compararla con un vals rápido; la de 6/8 se presenta en una métrica mixta de 6/8 y 3/4, es decir, que el primer compás es de 6/8 y el segundo de 3/4”. (Ibíd: 90)

         El que la jarana sea tema principal del pueblo yucateco significa que los compositores tuvieron que ser únicamente gente común de los poblados mestizos. Sin embargo, algunos trovadores yucatecos escribieron jarana, tal es el caso de Pepe Domínguez, aunque esto no niega que la mayoría de los compositores reconocidos sean oriundos de algún pueblo campirano. Como nombres obligados de compositores se nos presentan  Antonio Yam Hoil, Juan Russ, Isisdro May Han, Eleuterio Tec.

         La jarana actualmente es un patrimonio del pueblo yucateco, las canciones son de dominio popular, y su difusión por fines turísticos ha logrado que su tradición no se extinga, si bien la cantidad de compositores son menos, y su reproducción se ha, hasta cierto punto monopolizado, con la Orquesta Jaranera de Yucatán y el Ballet Folclórico Regional del Estado de Yucatán. La jarana es una fuerte referencia de la identidad yucateca, su impulso en la danza se da en proporciones considerables, pues existen diversos lugares donde se enseña, a diferencia de la música. Esto nos habla de que la jarana es producida únicamente como lo antiguo del pueblo maya, y que su visión como música urbana es algo desestimado aun.