Canto Cardenche




El cardo es una planta con espinas que, cuando se clavan, causan mucho dolor al sacarlas porque tienen filamentos inversos que desgarran la carne. De ahí viene el nombre del canto cardenche, que aunque incluye canciones de humor, amor y crónicas, se centra sobre todo en temas de desamor, de dolor, de desgarramiento. Canciones que duelen como espinas, pues.

El canto cardenche es originario de la región lagunera, espacio geográficamente no delimitado pero que abarca parte del estado de Durango y de Coahuila. Esta es integrada por 15 municipios, 10 del Estado de Durango y 5 del Estado de Coahuila:

Comarca Lagunera de Coahuila:

  1. Torreón
  2. Matamoros
  3. San Pedro de las Colonias
  4. Francisco I. Madero
  5. Viesca

Comarca Lagunera de Durango:

  1. Gómez Palacio
  2. Lerdo
  3. Tlahualilo
  4. Mapimí
  5. San Pedro del Gallo
  6. San Luis del Cordero
  7. Rodeo
  8. Nazas
  9. General Simón Bolívar
  10. San Juan de Guadalupe



El origen

Existen varias versiones intentando explicar por qué la canción cardenche se interpreta sin acompañamiento musical. La primera señala que los inmigrantes de estas tierras llegaron y vivieron -hasta el Reparto Agrario de 1936- en tal grado de penurias que les era imposible adquirir instrumento musical para acompañar sus canciones, por lo que se vieron obligados a utilizar exclusivamente su voz. Otra versión sugiere que los trabajadores llegados del sur, especialmente los de Zacatecas, gustaban de cantar sin ningún acompañamiento instrumental y tenían el dominio de la voz que en sus ratos de descanso o en reuniones y fiestas, cantaban a tres o cuatro voces, mientras otros simulaban un acompañamiento instrumental. La tercera versión sostiene que el estilo cardenche llego tal como se le conoce, a través de inmigrantes que procedían de Juan Aldama y Miguel Auza, Zacatecas, quienes habían continuado la tradición de España, siendo adoptada por los pobladores del Cañón de Jimulco y por los de la región de Sapioriz. Y una más, que sostiene que este estilo interpretativo de canción es originario de La Laguna, pues sus antiguos habitantes ya lo interpretaban al imitar los aullidos de los coyotes o cantando en las cuevas y haciendo una segunda voz a la que producía el eco. Sea como fuere, lo cierto es que esta expresión musical se arraigó en Sapioriz y La Flor de Jimulco, donde todavía existe un considerable acervo.




RASGOS

La Canción Cardenche se caracteriza por:

-Es un canto a capela, es decir sin acompañamiento instrumental en los géneros de corrido, canción amorosa y en los pasajes de las pastorelas.

-Se interpreta a tres voces diferentes.

-Las prolongadas pausas que se intercalan a través del discurso musical, no necesariamente al final de verso o estrofa, sino a criterio o capricho de los intérpretes -que en ocasiones aprovecha la primera voz para recordar a sus compañeros la parte que sigue, a manera de apuntador. Con esto, se logra un estado de expectación constante entre el auditorio, pues resulta impredecible la frase que sigue o el término de la canción. Esta característica y el ritmo personal que imprimen a sus interpretaciones, hacen prácticamente imposible intentar acompañarlas con algún instrumento y sumamente difícil su transcripción musical.

-El dramatismo interpretativo que se logra mediante la potencia de la voz, la utilización de constantes e inesperados silencios y ene. Empleo de portamentos y calderones, es decir, arrastrar ciertas vocales en determinados momentos y sostener los sonidos en otros, en contraste con palabras cortadas o apenas musitadas en determinados pasajes.

-El inicio de una frase rara vez se realiza simultáneamente, lo común es que sea la primera quien las preceda (aunque excepcionalmente lo hace la contralta o el arraste), seguida o alcanzada inmediatamente por las otras. Como esto se repita a lo largo de la canción, se logra un leve efecto polifónico, característico del estilo que nos ocupa.

-La entrega personal de cada uno de los intérpretes que , al decir de ellos mismo, para cantar la canción cardenche hay que “sentirla”, sólo de esta manera recibirá plenamente el mensaje quien la escuche y para ello nos recuerdan que el nombre cardenche se tomó de una planta, una cactácea abundante en la región, cuyas espinas, cuando penetran en nuestra carne son muy dolorosas, pero el dolor se acrecienta al sacarlas ya que tiene minúsculas salientes a manera de lancetas dentadas que nos desgarran; así es como la canción cardenche penetra en lo profundo de nuestra conciencia, como un reclamo por ser escuchada y comprendida.



LAS VOCES

La canción cardenche se interpreta a tres voces, aunque algunos informantes sostienen que se hacía a cuatro.

-Primera, fundamental o central: Lleva la melodía y está a cargo del líder natural del grupo. Debe tener experiencia y capacidad para memorizar la letra y música de todo el repertorio; es quien dirige con gestos y auxiliándose de rodillas y codos para señalar la dinámica y los matices de las diferentes canciones, puede hacerlo con esas partes de su cuerpo porque la posición natural para cantar es sentado. Tiene la posibilidad de entrar en un tono que permita a las otras voces cantar concierta comodidad dentro de si tesitura.

-Primera de arrastre o simplemente arrastre. Es la voz grave del grupo, cuya tesitura es invariablemente de bajo, pues e barítono no lograría el suficiente contraste con las demás. Se encarga de arrastrarse para dar apoyo armónico y tonal a sus compañeros. Algunas personas en Sapioriz le nombran marrana, seguramente en alusión al registro tan grave del gruñido de ese animal, comparado al de la voz de algún cantante con tesitura de bajo profundo que haya existido en la población.

-Contralta o requinto, a ves llamada segunda. Canta la melodía a un intervalo de tercera, quinta o sexta superior en relación a la voz central, siendo la que le da verdadero color a la canción, ya que por lo agudo de su registro y la potencia con la que acostumbra cantar, produce la sensación de una voz desgarrada y doliente que incluso se refleja en la cara y cuello del ejecutante, lo que imprime extraordinario dramatismo a la canción.



Los cardencheros de Sapioriz tienen en su repertorio de canciones "de amor y desprecio". Antiguamente gustaban de cantar "cardenche" en los basureros (promontorios de tierra, cenizas y restos vegetales). Las canciones interpretadas suelen ser variaciones de otras canciones provenientes de diferentes estados de la república, como la de Yo ya me voy a morir a los desiertos, que guarda estrecha relación con la canción El álamo de Parras de San Luis Potosí. En 2004, como un homenaje a quienes generación tras generación transmitieron su canto, campesinos de la Laguna grabaron el disco compacto a capela Canción Cardenche, que fue presentado en el Museo Nacional de Culturas Populares. Y en el 2008, el conjunto sobreviviente, de cuatro integrantes (Antonio Valles, Guadalupe Salazar, Genaro Chavarría y Fidel Elizalde), llamado Grupo Cardenchero de Sapioriz, recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en la categoría de Artes y Tradiciones Populares, junto con la alfarera Angélica Vázquez Cruz, de Santa María Atzompa, Oaxaca, el cual consta de 560 mil pesos.

Los cardencheros de La Flor de Jimulco se diferencían de los cardencheros de Sapioriz por su repertorios de música prácticamente regional, creado por compositores locales, aunque anónimos, sobre personajes y hechos recordados de generación en generación. 


El ruido de Attali en el canto cardenche
Haciendo caso de las proposiciones de Jacques Attali, podemos encontrar que parte de su teoría se adecua a la música cardenche. En primer 
término, los músicos cardencheros iniciaron desde abajo, y esto en gran medida por su condición de campesinos o peones, lo cual les impedía un reconocimiento "oficial" de la música vocal que producían. Sin embargo, esto no era impedimento para que la música cardenche dejara de existir, la población local consumía el canto cardenche por la necesidad de "desahogo" en contra de los opresores caciques y del trabajo extenuante. 
De otra forma, el canto cardenche parece no tener un periodo en el que fue una "vedette" (en términos de Attali), es decir, no hubo un mecenazgo por parte del Estado o de particulares porque, recalcando nuevamente, el canto cardenche orientaba su producción a la población en general de forma grupal. Lo innegable es que el cardenche tuvo auge y luego, por razones no muy bien definidas, tuvo un declive. Lo que no significó su desaparición, más bien hubo un control del cardenche por los propios grupos que la cantaban, pero que carecía de un público para representar las canciones. En ese sentido, los cardencheros producían y consumían sus propias creaciones.

Attali menciona: "Cuando el dinero aparece, la música se inscribe en el uso; la mercancía va a atraparla, producirla, cambiarla, hacerla circular, censurarla. Ella deja entonces de ser afirmación de la existencia para ser valorada" (Attali, 1995:58). En efecto, la música deja de ser un momento específico en lugares específicos para fosilizarse en un objeto o aparato por el resto de la existencia de dicho objeto o aparato. También es cierto que ese música "atrapada" es comercializada para ganar dinero. Para muchos estilos musicales (jazz, pop, rock, por ejemplo), dejaron de ser esas "vedettes" que hacían música para ciertos sectores de élite para convertirse en unas verdaderas prostitutas que comerciaban con su trabajo intelectual. En el caso de la música cardenche, no fue sino hasta el año 2004 cuando grabaron un disco con sus cantos; pero hubo una gran diferencia en los objetivos de tal grabación. Fue una misión de rescate, de valorizar simbólicamente un tipo de canto "extravagante" en nuestro país y en sí mismo, la grabación no perseguía fines económicos. 

Para cerrar, diremos que el canto cardenche ahora se encuentra en un momento en el que las canciones son parte de un repertorio de la memoria colectiva. Los cardencheros se dedican a representar (interpretar) las canciones y no a componer nuevas. Dice Attali "El objeto música, fuera de un contexto ritual o de un espectáculo, no tiene valor en sí mismo" (Attali, 1995:154). Esperemos que siga teniendo valor para que permanezca entre nosotros, por lo menos en el contexto del espectáculo ya se le está reconociendo.
 

Bibliografía:
Attali, Jacques (1995) Ruidos. Ensayo sobre la economía política de la música. Siglo XXI, México 
Flores Domene, Alfonso (2007) La canción cardenche. Tradición musical de la laguna. Culturas Populares de México. México.
Martínez García, Roberto (1999) Canto cardenche: un sentido lamento de peón. En: Fronteras. Año 4, No 13, Verano de 1999.

La canción cardenche está en peligro de extinción; “el galardón hará que renazca” En: http://www.jornada.unam.mx/2009/02/10/index.php?section=cultura&article=a05n1cul [14/10/10]





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Yobaín Vázquez,
14 oct. 2010 18:35
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