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Extintor de incendios, de Fernando Alfaro

- No sé, he perdido la cuenta.
Al despertar en este coche negro que se parece sospechosamente a un féretro y al recordar mi vida en un momento, todo me hace sospechar que esto no va al aeropuerto.
Y al recordar cómo mi oscuro amor ciego fue a invitar a casa a Pedro sufrimiento ¿Cómo explicar que, con lo que te quiero, cómo pude no echar a patadas al tal Pedro?
Antes tu piel era de ángel del cielo y te dije ayer que es suave como la de un huevo. No tiene que ver con lo que te quiero. Donde ponía ángel ahora lo llamo huevo, la capital de California ahora se llama Los Huevos y el huevo exterminador también es parte del juego.
Tenías razón, cómo se pasa el tiempo, que no volverá todo lo que no hemos hecho. Y es la verdad, cómo se escapa el tiempo, que anteayer era un niño y hoy ya casi un viejo. Pero mirad como me agarro a mi cuerpo, nunca sentí la vida como ahora que la pierdo.
Y este ataúd no tiene maletero, no es muy normal para viajar tan lejos. No me traigáis ni flores ni recuerdos ni me pongais monedas, no, sobre mis ojos muertos.
Que si he de pagar por todo lo que he hecho, traedme por favor un extintor de infiernos. Que si he de pagar por todo lo que te quiero, traedme sin tardar un extintor de infiernos.
Pero esperad, que ahora que me acuerdo, me quedan unas cosas que hacer y aún partir no puedo.
Pero esperad, que ahora que lo pienso, me quedan tantas cosas que hacer, cómo se escapa el tiempo.


i.p.