El Arte de Fabricar el Tiempo

Artesano, industrial, medida, lujo y oficio



La obsesión del hombre por poner orden en el caos es casi tan vieja como las piedras. Organizar, simplificar o medir han sido la razón de ser de muchos artilugios e inventos modernos. El reloj es, quizá, el más representativo y el más antiguo de ellos.

Con los años, la técnica y el diseño han evolucionado hacia formas más complejas, pero la imagen que hoy tenemos del reloj como instrumento cotidiano nació en el S.XV.  Estas máquinas modernas estaban fabricadas en talleres artesanales y el oficio requería grandes inversiones en tiempo y personal ya que se trataba de un trabajo esclavo, lento y minucioso.

Los padres de la relojería moderna estarían sorprendidos si vieran los actuales talleres de confección de relojes. Donde antes trabajaba una sola persona, ahora se multiplican los trabajadores de mano de obra no cualificada detrás de las líneas de ensamblaje.

Aunque aún quedan talleres de producción artesanal, la verdad es que hoy son un simple vestigio de cómo antaño funcionaba todo un  gremio. Y es que  aunque algunos relojeros siguen trabajando en sus pequeños negocios, la producción industrial se impone en un mundo cada vez más mecanizado y sometido a la dictadura de la producción.

Incluso el valor simbólico del reloj ha cambiado. Mientras que nuestros antepasados los conservaban y se preocupaban de que pasaran de generación en generación, los pelucos de hoy son meros complementos de usar y tirar. 





Tendencias y moda

 - "¿Por favor, qué hora es?"

 -"Espera, déjame sacar mi móvil del bolso.”

 Hoy en día, el reloj tiene mucha concurrencia. Los móviles de hoy cronometran, minutan, dan la fecha y la hora de todos los países del mundo.

Pero el reloj tradicional sobrevive porque se ha convertido en algo más que un objeto que da la hora. Es un accesorio de moda. Un objeto de lujo. Una joya que combinamos con lo que llevamos, con el color de los pendientes e incluso elegimos el modelo en función de la persona con quien tenemos una cita.

Eso puede explicar la democratización de los precios de los relojes. Hoy, cualquier tienda vende relojes sean de ropa o supermercados. Uno puede conseguir un reloj por 10€ y, así, tener varios y poder cambiarlas según sus humores, su ropa o contexto.

 


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Redactores:

Paola Alonzo, Neus Girona, Manon Todesco