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Mujer Virgo Hombre TAURO

publicado a la‎(s)‎ 28/8/2011 11:31 por sol peralta ramos   [ actualizado el 12/9/2011 0:36 ]

La relación VIRGO/TAURO

Por Linda Goodman

os Virgo admiran la tenacidad de los Tauro, aunque casi no toleran el empecinamiento del Toro ante una equivocación evidente. Tauro se queda casi pasmado ante la agilidad mental de Virgo, pero los Toros no sienten mucha simpatía por los fanáticos de la salud, ni por los maniáticos de la limpieza, ni por las sutilezas del bizantinismo de Virgo. Pero, ¿qué importan algunas pequeñas diferencias entre amigos? Normalmente estos dos encontrarán muchos elementos para cimentar un entendimiento cordial, y entre dichos elementos no ocupará un lugar secundario el sentido común. Sin embargo, es posible que a veces el nombre de la citada cualidad fastidie al escrupuloso Virgo, pues éste sabe que el sentido en cuestión dista     mucho de ser común.                     
Tauro y Virgo se aferrarán tenazmente a sus respectivos principios mientras el resto de la sociedad se dispara en una danza demencia' de tragedia... y de frívola estupidez. Ni el Toro ni la Virgen hacen muchas distinciones entre la tragedia y la frívola estupidez. Según su sensata opinión, la segunda conduce rectamente a la primera. Los Virgo recuerdan todas las imperfecciones que han visto en su vida, desde la cortina desgarrada de una ducha hasta el defecto de carácter de un amigo.

Los recuerdos son dolorosos, y en razón de ellos los Virgo están eternamente desilusionados, para no hablar del pesimismo que alimentan respecto de la naturaleza humana. Igualmente, de alguna manera, los Virgo casi parecen disfrutar con el recuerdo de las grietas y los recovecos polvorientos de la vida. Este les sirve para ocupar sus mentes lúcidas y activas. Tauro también recuerda todo lo que ha visto, aunque el Toro no desea realmente recordar. Una voz interior recriminatoria les dice a los Toros que derrochar el tiempo es hasta cierto punto pecaminoso... y que derrocharlo en cosas pasadas que no se pueden cambiar no es un despilfarro menor.

Sin embargo, se sujetan irremediablemente a sus viejos recuerdos, y a las lecciones que han aprendido, come si éstas estuvieran grabadas en piedra sobre sus frentes. En general, los Virgo alimentan temores más complicados (incluso por su propia salud y por el riesgo de accidente) que los Tauro. Lo que temen los Toros no es de naturaleza física. Ésta no es una pareja vivaz que desearíais contratar para encargarle que venda urgentemente el Puente de Brooklyn, o que escriba en colaboración un libro de cuentos de hadas, o que promueva la venta de acciones para incautos en una agencia de transacciones clandestinas, o que controle un juego vertiginoso de blackjack en Las Vegas. Ambos nacieron bajo signos de Tierra femeninos y negativos. Lo que significa que son pasivos y receptivos (femeninos), desconfiados y un poco timoratos y cautelosos (negativos), aunque muy íntegros y fiables (Tierra).

Es un milagro que lleguen a conocerse. Sin embargo, una vez que juntan el coraje y la agresividad necesaria para intercambiar saludos, y para concertar una cita con el fin de volver a encontrarse (a la cual acudirán puntualmente), la amistad, o la sociedad comercial, o lo que sea (por lo general una combinación de ambas), probablemente florecerá con lentitud, seguridad y sosiego, hasta convertirse en una hermosa relación. Dentro de un grupo familiar, estos dos son casi siempre los que se entienden bien y los que se sienten aislados de los demás radicales congregados en torno de la mesa del desayuno.


Todos los Virgo necesitan desesperadamente que los estimulen.



La paciencia tiene premio. Así es como Tauro triunfa a menudo sobre Virgo... a fuerza de paciencia. Tauro siempre la tiene. Virgo carece generalmente de ella. Exteriormente, los o las Vírgenes parecen ser tranquilos, serenos y pacientes, pero sus mentes se ajetrean sin parar, y los llenan con toda clase de frustraciones interiores cuando las cosas no
suceden exactamente como a ellos les gusta, y tan rápidamente como querrían. La carne desea y puede permanecer sobre la Tierra (durante un tiempo) pero su actitud mental es versátil e inquieta. Sin embargo, los Virgo no deben desesperar, porque, cuando descubran e identifiquen a Vulcano, dentro de pocos años (o antes), éste empezará a manifestar sus vibraciones poderosas y magnéticas a través de las personalidades de todos los Vírgenes, y los hará más fuertes y resistentes, y menos propensos a cambiar de caballos, de ideas, de chicas o de carrera en medio del río de las pequeñas ofuscaciones e irritaciones de la vida.

De todas maneras, siempre será más natural que Tauro triunfe en mayor escala que Virgo (cosa que a los Vírgenes no les preocupa demasiado), porque Tauro es un signo fijo, y «fijo» significa, en astrología, estable, organizado y extraordinariamente capacitado para levantar cimientos perdurables debajo de una carrera, de una casa (lo cual la convertirá en una casa imperecedera) o de un matrimonio. Virgo es un signo mutable, y «mutable» significa que cambia, que se mueve de un lado a otro, que comunica entre terceros, que lleva información y verdades de aquí para allá, con opiniones tanto verticales como horizontales.

Los Vírgenes no experimentan una necesidad devoradora de construir un gran imperio ni de pasearse en un auto deslumbrante entre aclamaciones, mientras el confetti llueve sobre ellos y les arruina el pulcro peinado. (Para no hablar de los rollos de esponjoso papel higiénico qué algunas personas arrojan desde la ventana a los héroes que desfilan por abajo... ¿hasta dónde puede llegar la vulgaridad humana?)

La obsesión de Virgo consiste en servir al mundo y a todos los individuos que lo habitan —para lo cual les enseña sus faltas, con el fin de introducir orden en el caos y la anarquía— y en acumular al mismo tiempo una dosis razonable de seguridad personal para el futuro.

Si por un accidente del Destino a un Virgo le tocara pasar bajo el resplandor de uno de los focos de la fama, él (o ella) se ruborizaría, tal vez disfrutaría tímidamente durante un breve lapso. y después se enajenaría a menudo a la prensa con sus comentarios críticos, manifestaría su irritación contra el gran público vociferante y sucio... y finalmente ejercitaría la opción que le corresponde a Virgo por derecho de nacimiento, y tomaría la decisión firme y categórica de replegarse a la vida muy privada que la mayoría de los Virgo buscan por encima de todo.

-Tauro también desea recluirse. Y generalmente los Toros saben muy bien dónde se recluirán. En el campo. Tarde o temprano, entre los seis y los sesenta años de edad, todo Toro, macho o hembra, gravitará fuerte y rectamente hacia la campiña... hacia cualquier lugar de ésta donde los Tauro puedan consagrarse a su pasión por la Buena Tierra, los árboles, la hierba y los mansos arroyos, libres de la intromisión de individuos bulliciosos, necios, charlatanes. Pero cuando los Toros se asientan finalmente, no quieren que su seguridad dependa de la veleidosa Madre Naturaleza y sus cosechas. Por ello soportarán la confusión y la frivolidad de las ciudades, aunque sea durante muchos años, para poder partir, luego, con un bulto voluminoso bajo el brazo... un bulto que no contendrá precisamente lo que los granjeros utilizan para hacer que la hierba crezca verde.


Cuando Tauro y Virgo exhiben un aspecto Sol-Luna armonioso entre sus cartas natales, sumado a la armonía natural de su configuración de signos solares 5-9, pueden retirarse dichosamente al campo, juntos. Los Toros se plantarán satisfechos sobre sus bienes, mientras las Vírgenes van y vienen entre la granja y la
ciudad para comprar provisiones... y deshacer entuertos de vez en cuando. Quizá Virgo refunfuñe un poco cuando Tauro sea desaliñado, y es posible que se traben en algunas reyertas afectuosas, pero en general serán compatibles.

Hay que confesar, astrológicamente, que los Virgo pueden ser tan porfiados como los Tauro. La única diferencia consiste en que la porfía de los Toros es de tipo fijo, bastante general, en tanto que la de los Vírgenes es de tipo bizantino, detallado.

Si alguna vez Tauro y Virgo resuelven escribir un libro juntos, el Toro cuidará que el argumento sea consistente. Virgo suministrará el diálogo, y corregirá los errores de ortografía y gramaticales, la puntuación y otras imperfecciones. Tauro agregará luego un humor sustancioso, lo comercializará inteligentemente y se ocupará de que produzca utilidades. A veces la gente piensa que los Vírgenes son tan tímidos y retraídos, y tan corteses, que no pueden ser desmedidamente críticos.


Mujer VIRGO Hombre TAURO



na Virgen cuyo entorno está un poco revuelto. Pero su mente siempre está desempolvada, y fraccionada en ideas precisas... y probablemente no hay hebras sueltas de tabaco en el fondo de su bolso. Una de las barreras que se levantan entre la Virgen y el Toro consiste en que el hombre Tauro suele ser un poco desaliñado. Algunos de ellos son francamente descuidados. Y unos pocos Toros son astrosos hechos y derechos. Les encanta rodearse de belleza y lujo, pero están tan atareados acumulando dinero para pagarse la una y el otro que no se molestan en quitarse la pelusa de los pantalones, en peinar sus guedejas pulcramente, en barrer sus migas y cenizas, en colgar sus camisetas de perchas de raso o en sacar brillo a sus zapatos.

El Toro de espíritu práctico suele reverenciar el papel moneda, pero no hasta el extremo de sentirse obligado a lavar todos sus billetes y a estirarlos con una plancha caliente. Para Tauro, el dinero arrugado sigue siendo dinero, y vale tanto como el oro.

Así como un hombre con la camisa arrugada sigue siendo un hombre (quizá más aún que esos fulanos que lucen puños escarolados y solapas de terciopelo)... y también vale tanto como el oro. De cuando en cuando un Tauro pondrá énfasis en su atildamiento, pero no lo convertirá en un fetiche. Mientras esté bien fregado y limpio, no le preocupará que los lazos de sus zapatos no estén perfectamente anudados o que uno de sus calcetines parezca un centímetro más corto que el otro.

Existe un equívoco acerca de las chicas Virgo que tal vez horrorizará al Toro que lo descubra. Naturalmente, no todas las Virgo son vírgenes, pero no se trata sólo de esto. Su amor al orden y su aguda clarividencia, fundados sobre un refinado sentido crítico, pueden hacer que parezca convencional hasta el punto de ser puritana. La moral puritana de Virgo es un mito astrológico. Al fin y al cabo, se puede ser cortés, afable y selectiva sin incurrir en mojigatería. La mujer Virgo investiga los hechos, observa la acción, lo evalúa todo con su mentalidad matemática. y se forma una opinión clara (generalmente tácita) acerca de lo que es mejor para todos. Sin embargo, lo que sus agudas observaciones la han inducido a juzgar mejor para todos puede abarcar desde la construcción de más conventos hasta la promoción de la terapia nudista de grupo. Eso depende. Su actitud moral está regida por el intelecto, y pocas veces entran en juego sus emociones (a menos que tenga la Luna en un signo de Aire o Fuego más sensible).

-Las mujeres de Virgo son tan curiosas como críticas. ¿Cómo se puede reparar una imperfección si no se ha examinado el cántaro? De modo que a esta chica le imputan el defecto (¿o le atribuyen el mérito?) de exhibir una moralidad asfixiante que en realidad no posee.
-El Toro no habla mucho de ética o moral. Él siente lo bueno o lo malo, y después reacciona con ciega vehemencia, sin reflexionar mucho acerca de la complejidad de los problemas implícitos.

Cuando sus distintos métodos para desentrañar la verdad los llevan a la misma conclusión, todo es color de rosa. Pero cuando toman un atajo mental, estos amantes terrenales pueden sepultarse recíprocamente bajo un gélido silencio y una terquedad inflexible.

Una vez fui testigo impotente de una reyerta entre dos amigos, una chica Virgo y su amante Tauro. Los tres habíamos estado conversando acerca de la revolución sexual de la era de Acuario, sus implicaciones y sus diversos subproductos, desde la vulgaridad expuesta en los quioscos de revistas hasta la explotación del deseo sexual y la violencia en el cine, todo ello en nombre de la gloriosa libertad y de la derrota de la censura. Antes de que se me presentara una oportunidad para ventilar mis opiniones personales, estos dos empezaron a hostigarse recíprocamente.
TAURO: Sexo, sexo, sexo, estoy harto de oír y de leer todo lo que se dice y se escribe sobre el sexo.
Cualquiera pensaría que lo descubrieron ayer, a juzgar por la forma en que figura continuamente en los
titulares de la prensa.
VIRGO: (musitando pensativamente). Quizá si legalizaran la prostitución en todas partes, sería mejor.
TAURO: ¿Sería mejor para quién... para las prostitutas?
VIRGO: Bueno, el sexo no va a desaparecer, y es posible que esas mujeres presten un servicio útil a sus
clientes.
TAURO: (con el cuello congestinado, y erizado de cólera). ¿De veras? Bueno, pues sus «clientes» compran una mentira.
VIRGO: Es cierto. Sin embargo, esta mentira puede ser precisamente la fantasía que necesitan los tullidos emocionales, y tal vez esas mujeres les suministran una especie de terapia física a dichos hombres.
TAURO: (que empieza a piafar). Me alegro mucho de haber descubierto cuál es tu actitud respecto de la moral cuando aún no me he casado contigo.
VIRGO: (todavía serena e impasible). Nunca cambiaremos nada si acusamos a los seres humanos de cometer
fechorías, y si después los condenamos o castigamos. Si tienes que ser tan severo, procura aprender a odiar la
prostitución, y no a la prostituta. Dirige tu cólera contra el delito, no contra el delincuente. El problema consiste
en que tus actitudes siempre son muy dogmáticas, y nunca tratas de discernir (la palabra favorita de Virgo).
TAURO: (que ahora está exacerbado hasta el punto culminante de la furia del Toro). El problema con tus actitudes
consiste en que no sabes cómo mantenerte firme (la palabra favorita del Toro) en nada, ni siquiera en tus propias
opiniones. No puedes ponerle un valor económico a la emoción. Eso es menos que humano. Nunca imaginé que
defenderías semejante aberración. Pensaba que eras una mujer buena, decente. Lo que está mal está mal. Y está
mal vender el amor. Eso es todo.
VIRGO: Es muy natural que los hombres prefieran que las mujeres regalen sus «emociones humanas», sin cobrar, en
lugar de venderlas.
TAURO: No me vengas con esas monsergas feministas.
VIRGO: Es curioso que la mayoría de las personas que son tan hostiles a la prostitución sean muy pesimistas
cuando se trata de la promiscuidad sexual. Los mismos que desprecian a las prostitutas (excluyéndote a ti, por
supuesto, cariño) son los que piensan que la sexualidad informal, desprovista de compromisos, es una cosa muy bella y
sofisticada, y que cualquiera que no coincide con ellos es un individuo irremediablemente pacato y burgués. Eso me
parece asquerosamente hipócrita. Sigo afirmando que la prostitución existe porque trata una enfermedad de la
sociedad misma, de la misma sociedad que condena a las prostitutas.

TAURO: Trata un síntoma.
VIRGO: Entonces, como dije, ¿por qué no tratar la causa?
Siento no poder contar el desenlace de la discusión, porque llegó mi taxi y debí partir antes de que terminara. Sin
embargo, este fragmento breve (y auténtico) del diálogo debería despejar cualesquiera ideas astrológicas turbias y
preconcebidas en virtud de las cuales toda Virgen Virgo de sexo femenino es una Miss Inocencia monástica... en tanto
que todo Toro de sexo masculino es un grosero y erótico animal lascivo, que suelta resuellos de pasión a todas las
vacas del prado.

Si la fanática moralista Carrie Nation se reencarnara hoy y empezara a blandir su hacha contra las prostitutas de las esquinas, entre quienes la seguirían gritando: «¡Duro con ellas!» tal vez habría muchos más Toros «sensuales» y Escorpiones «sexy» que Vírgenes presuntamente «puritanos»... lo cual sorprendería a todos menos a los astrólogos. Probablemente las Vírgenes estarían exhortando elocuentemente a Carrie a descargar su hacha contra los cines y quioscos pornos donde se estimula inicialmente la concentración en los excesos sexuales —a atacar la raíz del problema, no las ramas—, con la típica capacidad de Virgo para
analizar y discernir, mientras se mantiene indiferente a las engañosas actitudes emocionales.

Hay que ser Virgo para entender que las prostitutas no tienen la culpa de la epidemia de ultrajes sexuales a niños, de enfermedades venéreas y de abortos, ni del gran aumento de las violaciones que tanto indignan a las feministas. La prostitución siempre ha existido... como válvula de desahogo para las personas con carencias y alteraciones emocionales. Virgo comprende serenamente que la auténtica responsabilidad de que se exacerbe deliberadamente a las personas emocionalmente sanas para que se sumen a las filas de los perturbados y las engrosen recae sobre otras cabezas... y no sobre los burdeles.

Después de un tiempo, el hombre Tauro aprenderá a valorar la forma peculiar de honestidad de su chica Virgo, y comprenderá que la tendencia de ésta a eludir los rótulos, y a analizar las cosas antes de juzgarlas apresuradamente, es una genuina virtud y -no un vicio.


Hay que tener paciencia. Incluso es posible que ella consiga un día que su afectuoso Toro confiese que una mujer que había sido prostituta fue la única que creyó al hombre que le prometió que triunfaría sobre la muerte, la única entre todos sus apóstoles y seguidores fervientemente devotos que acudió a buscarlo a su tumba en la mañana de Pascua... mientras todos los hipócritas lloraban, desprovistos de fe, o corrían de un lado a otro preguntándose cómo podrían eludir la ira de los soldados romanos, hasta llegar en algún caso al extremo de negar que lo habían conocido.

Es posible que una chica Virgo enamorada de un Toro dogmático deba convencerlo de que sus opiniones sobre la moral pública no reflejan necesariamente su código privado de conducta. Como César. el hombre Tauro pretende que su mujer esté por encima de todo reproche. Y probablemente lo está, aunque tal vez sea ella quien le aseste sus reproches al Toro, si éste convierte el sexo en tema de broma. Para ella, el sexo es una emoción hermosa y pura que merece respeto... y una gran concentración y práctica para perfeccionarlo.

Es posible que su enfoque frío, analítico, paralice inicialmente las actitudes más directas y sensuales del Toro respecto del acto sexual, pero probablemente encontrarán la forma de superar ese impasse temporal que los separa. Como sucede en el caso de las otras configuraciones de signos solares 5-9, el amor romántico y el afecto sentimental desempeñarán un papel tan importante como la pasión en su unión sexual.

Durante la mayor parte del tiempo, este hombre y esta mujer estarán maravillosamente preparados para satisfacer sus respectivas necesidades silenciosas, mediante la rara intimidad de compenetración que es común a todas las
vibraciones 5-9, y sobre todo a las del elemento Tierra.

Es posible que el espíritu práctico no parezca un concepto romántico. Sin embargo, cuando se trata de estos dos, puede forjar un vínculo profundo y reconfortante entré ellos, un fuerte cordón para circundar su amor.

Ni Virgo ni Tauro son proclives a entregarse sin razón a las emociones pasionales, ni
a encolerizarse por problemas que no se pueden resolver mediante la ira.




Es posible que él cavile un poco, y que ella tenga algunos leves ataques de indigestión, pero en general ambos aprobarán la profesión de fe del alcohólico: «Concédeme la gracia de cambiar lo que puedo cambiar y de aceptar lo que no puedo cambiar, y la sabiduría indispensable para distinguir la diferencia». (Es dudoso, empero, que hayan escuchado la frase en una asamblea de Alcohólicos Anónimos. Se necesitan una presión tremenda y una angustia insoportable para empujar a un signo de Tierra típico hacia la bebida o las drogas.)

Cuando el resto del mundo parece estar zarandeándose demencialmente, ella sólo se siente segura junto a él... y si por casualidad él tropezara con las emociones desenfrenadas, lacerantes, de un desconocido, correrá a refugiarse entre los brazos de ella, en la refrescante y apacible corriente de sus sentimientos controlados. Él dirá algo sustanciosamente divertido que a ella le parecerá gracioso, ella soltará su risita argentina y tintineante de Virgo...y entonces el «espíritu práctico» puede convertirse en un concepto muy romántico. Es posible que ella sea remilgada, sí,.. ¿pero poco razonable? Nunca.

Existe una cadena de simpatía, refulgente y dorada, que conecta la obsesión de la chica Virgo por las «menudencias» con la forma en que el hombre Tauro disfruta de los sentidos.

A él le gusta el aroma a cedro de los lápices nuevos. A ella le encanta sacarles punta. A él le gusta la sensación crujiente, limpia, fría, que produce la nieve al caer sobre sus mejillas... y a ella la fascinan las estrellitas rutilantes que forma sobre la acera. A él le gusta mordisquear las agujas de pino, paladear su perfume fresco, verde, sabroso, de Navidad. A ella le encanta recogerlas y apilarlas pulcramente, una por una.

La Virgen y el Toro pueden pasar sus vidas juntos sumidos en el éxtasis de contemplar todos los pequeños y vulgares prodigios que los rodean. Ésta es una «embriaguez» extraordinariamente hermosa (y natural)... siempre que ellos no la sofoquen con demasiadas exigencias. La perfección eterna que busca ella es un espejismo. La seguridad eterna que busca él... también. Ambos buscan algo seguro. Pero tal vez lo más parecido a la seguridad que encontrarán será lo que cada uno de ellos implica para el otro




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