COMPATIBILIDAD‎ > ‎

Mujer VIRGO Hombre CAPRICORNIO

publicado a la‎(s)‎ 12 de sept. de 2011 23:36 por sol peralta ramos   [ actualizado el 7 de nov. de 2014 8:30 ]

La relación VIRGO/ CAPRICORNIO

n fuerte vínculo que existe entre Virgo y Capricornio consiste en que ambos tienen la misma necesidad
de pasar por personas formales, y en razón de ello hablan, se comportan y viven de la manera más formal posible, para no despertar la desaprobación ni el escarnio de amigos, parientes y vecinos. Uno no se convierte en el hazmerreír de los demás si puede evitarlo... y uno puede evitarlo si lo intenta. Para ser respetado hay que ser respetable. Nada puede ser más claro ni preciso que esto
.


Un segundo vínculo fuerte que existe entre estos dos signos de Tierra —cuyos cuatro pies simbólicos están plantados en el suelo con tanta firmeza y espíritu práctico como pueden estarlo los pies sin llegar al extremo de clavados— consiste en la actitud que comparten respecto del dinero. Este es algo que uno gana. Es algo que uno ahorra. Es algo que uno gasta frugal y prudentemente. Es algo que uno jamás derrocha ni despilfarra negligentemente.  Otro fuerte vínculo que los une consiste en lo que ambos piensan respecto del deber y la responsabilidad. Los aman. Los adoran. Él o la Virgo y Capricornio estarían igualmente perdidos y desorientados sin ellos. Dadles una misión sagrada, un deber para ejecutar, una responsabilidad para cumplir... y estarán en el séptimo cielo. He aquí un lugar interesante en el cual estar: el séptimo cielo (sobre todo para Capricornio).  El más puro sentido común, es algo más que comparten Virgo y Capricornio: el puro sentido común. Llevan la cabeza bien puesta sobre los hombros.  En la oscuridad no hay arco iris. En la oscuridad, los vitraux son lúgubres y carecen de vida. No hay reflejos. En efecto, sé bondadoso con tu sombra. Ella te necesita. Tú eres su creador. Lo que tú haces y piensas, ella también lo hace y lo piensa. Bueno, Virgo y Capricornio, ¿podéis probar que las sombras no piensan? Creedme, es posible que no prestéis constantemente atención consciente a vuestra sombra, pero sin ella estaríais perdidos y a la deriva, sin la responsabilidad de Saturno o Virgo. La echaríais de menos tremendamente. Porque vivir sin vuestra sombra implicaría vivir en la oscuridad.
Capricornio se comporta: Severo, pero cariñoso. Sabio. Paciente y sosegado, estable, fiable y digno de confianza. (Pero también algo más que un poco terco.) Como la mayoría de las otras Cabras (Capricornio). El «ser» o ente pentadimensional se parece mucho a Virgo.
Severo, pero cariñoso. Sabio. Paciente y sosegado, estable, fiable y digno de confianza. (Pero también un poco crítico, malhumorado e inquieto.) Ahora ya sabéis a qué se parecen los «ángeles» de la dimensión superior. A una Cabra y una Virgen. Por lo menos cuando os apeáis de la escalera mecánica en los pisos quinto y séptimo. Es posible que no sepamos mucho más que cuando empezamos, pero os advertí que no podría explicarlo todo detalladamente. Sólo en términos generales... Los Capricornio nunca ofrecen una opinión ni endosan nada hasta haber tenido tiempo para practicar una larga y minuciosa deliberación... en tanto que Mercurio, el regente adoptivo de los Virgo, los induce a hablar un poco más deprisa (pero nunca descuidada ni impulsivamente).

Los Virgo aborrecen vehementemente las generalidades. Son hombres y mujeres refinados, con una mente alerta, una sensibilidad aguzada y un exquisito discernimiento. Analizan todos los sentimientos, y después dicen que ellos no son en absoluto así. (Esto se explica porque analizan el análisis que vosotros les practicáis.) Los Capricornio no encuentran nada que objetar en la actitud de Virgo. Les parece sensatamente cauteloso que los Virgo dediquen tiempo y esfuerzos a desmontar los relojes y los problemas y las personas para asegurarse de que sus mecanismos se encuentran en buenas condiciones antes de «comprar» el reloj, resolver el problema o decidirse a entablar amistad con la persona. Tanto Virgo como Capricornio tienen un cierto aire de dulzura y afabilidad, un comportamiento tímido y reservado que parece hacerlos confluir silenciosamente. Habrá momentos en que Capricornio pensará que Virgo se preocupa demasiado, y discute exageradamente las cosas. Posiblemente habrá momentos en que Virgo pensará que Capricornio es demasiado terco e inflexible, y que se niega a contemporizar o a someterse a la excitación del estímulo mental. Sin embargo, estos dos tienen muchas más semejanzas que diferencias, muchos más elementos de compatibilidad que de desencuentro. Su asociación está agraciada por la comprensiva configuración de signos solares 5-9, en razón de lo cual les resulta más fácil entenderse y perdonarse sus respectivos errores.

Todo capricorniano proyecta una forma singular de displicencia.  Cuando aparece un obstáculo, los Capricornio se limitan a sortearlo y siguen trepando sistemáticamente hasta la cúspide de su meta. Esto es lo que hace que a veces las personas regidas por Saturno parezcan frías y desconsideradas: su carencia de respuesta emocional visible frente a la tensión y el apremio. Opinan que los despliegues innecesarios de emoción son ruinosos y extremadamente improductivos.  La mayoría de los signos solares son incapaces de comprender semejante actitud, y por eso la interpretan equivocadamente como una prueba de crueldad o, cuando menos, de falta de calor humano. Sin embargo, un Virgo sabrá instintivamente que el capricorniano está en verdad desolado detrás del telón de hierro de la compostura saturniana, y las Cabras quedan patéticamente agradecidas por la compasión de Virgo. Asimismo, Capricornio comprende el dolor que experimenta Virgo cuando otros lo (o la) acusan de ser crítico, remilgado y petulante. Nadie puede entender mejor que un hombre o una mujer de Capricornio la automortificación o el remordimiento de Virgo por haber descuidado el deber y la responsabilidad. Capricornio intuye los dulces sueños y anhelos encerrados dentro de Virgo, que tanto necesitan desahogarse y que sin embargo son retenidos implacablemente bajo un manto superficial de circunspección y timidez. Los capricornio lo saben. Porque son muy parecidos. Ellos también alimentan deseos difíciles de expresar. Capricornio sabe que Virgo no dice la verdad cuando afirma que prefiere estar solo (o sola).  Éste no es más que un recurso fácil para ocultar tu soledad de aquellos que se limitarían a escarnecerte si supieran cuán vulnerable eres, cuán vacío te sientes a veces. Sí, Capricornio sabe muy bien que Virgo necesita simular que es más autónomo de lo que en realidad es, y se da cuenta que ésta es una manera de protegerse contra el dolor.

Tanto Capricornio como Virgo se toman la vida en serio. Ambos son formales y sinceros, leales y fiables. Y ambos conocen la frustración de ser los guardianes, a menudo subestimados, del sentido común y el espíritu práctico entre aquellos que encuentran aburrida «la rutina» y que son capaces de acomodarse a los procesos vitales con una displicencia y una despreocupación que no están al alcance de los capricornianos  y los Virgo.
Los y las Vírgo y Capricornio se sienten regocijados cuando están juntos, porque conocen sus respectivos secretos. Se confían sus intimidades el uno al otro, y esto les permite reír y llorar juntos y compartir el tipo de excitación, de ensueños y de experiencias fecundas que sólo pueden disfrutar cabalmente los signos de Tierra.
En el seno de la Tierra yacen vetas de oro puro, a la espera de que las descubran, así como en el seno de los mansos corazones de Virgo y Capricornio yacen vetas de sabiduría de oro puro, mucho más bellas que cualquier mineral jamás exhumado, vetas reservadas para quienes son pacientes y saben dónde buscar.



Mujer VIRGO Hombre CAPRICORNIO

omo siempre ocurre en la astrología, existe una razón por la cual el símbolo de los Virgo es la Virgen. De ambos sexos. Para ser sinceros, casi todos los Virgo preferirían vivir eternamente solos. (No necesariamente como vírgenes literales, por supuesto, pero sí solteros.) A la mujer Virgo pocas veces le entusiasma la idea de tratar de acomodar su estilo de vida a los hábitos de otra persona (sobre todo si esta persona tiene hábitos desordenados). En realidad esto le plantea un tremendo dilema, porque puede enamorarse tan profunda y vehementemente como cualquier otra mujer. 
Y una vez que se ha enamorado, la torturan sentimientos antagónicos.  Se da cuenta de que estaría mucho más cómoda en una relación reconocida y respetada por la ley y la sociedad. A saber, el matrimonio legal.

En segundo término, cuando ama realmente a un hombre, siente que tiene el deber de casarse con él, de darle hijos, de zurcirle los calcetines, de rallarle el apio y las zanahorias, de evitar que las camisas lo humillen (y la humillen a ella) con un cerco alrededor del cuello, de ayudarlo a confeccionar su declaración fiscal y a soportar todas las cargas humanas necesarias.  Sus hermosos ojos claros se empañan, y la preocupación traza arrugas sobre su frente pura. Cuanto más analiza el caso, más ofuscada está. Afortunadamente, se trata de un signo de Tierra, y no de un signo de Aire como Libra. Si una dama Libra tuviera el problema de la Virgo, perdería verdaderamente la chaveta como consecuencia de sus esfuerzos por tomar una decisión.  Virgo conservará el aplomo mientras analiza todos los detalles del dilema matrimonial y enfocará el panorama de conjunto con un talante razonablemente sereno. Pero es posible que se muerda mucho las uñas, y esas arrugas de preocupación reflejarán su turbación interior. Sobre todo, retendrá el problema en su fuero íntimo, lo discutirá consigo misma, como Narciso, mientras aún esté insegura. El lado positivo del conflicto que se le plantea en torno de si debe casarse o no lo hemos enunciado un párrafo más arriba: todas las razones por las cuales siente que debería capitular y renunciar a su soltería. El lado negativo reside en el significado del matrimonio, o en lo que éste significará probablemente para ella, en su condición de Virgo. 

Significará que debe acomodar su vida a los caprichos de otro individuo, que debe adaptarse a estar permanentemente alerta, durante las veinticuatro horas del día, para cocinar, zurcir, hablar de trivialidades, hacer el amor, engendrar hijos, criar hijos, barrer, cepillar, limpiar... a lo cual se suman la colada, las cuentas, la necesidad de transigir respecto de las actividades sociales y de otro centenar de áreas en las que es posible que sus preferencias choquen con las de su marido. (Virgo odia los choques. Éstos la ponen nerviosa.) No obstante su reputación de ser pulcras, aseadas y ordenadas, no todas las mujeres Virgo del mundo son amas de casa natas. En verdad, muy pocas de ellas lo son;
las labores y faenas domésticas no entusiasman a muchas mujeres Virgo. Por supuesto, a algunas sí las entusiasman, y en estos casos disfrutan inmensamente de ellas... pero es sorprendente el porcentaje de Vírgos que no experimentan esta satisfacción.

La persona que detesta vivir en medio del desorden no es necesariamente una persona a la que le encanta mantener las cosas en orden.
Verás, la razón por la cual tantas mujeres Virgo pulcras y aseadas sienten, paradójicamente, un odio casi neurótico contra las faenas domésticas consiste en que todas ellas son perfeccionistas, y para un perfeccionista no hay nada tan desalentador como algo que ha conseguido poner en orden y dejar bello y pulcro, y que sencillamente se niega a mantenerse así, por mudo esfuerzo que se invierta. Porque esto le crea a la Virgo una preocupación capaz de producir úlceras, a saber, simplemente: ¿es sensato o práctico derrochar tanto tiempo valioso en volver sobre los propios pasos?  Cuando finalmente resuelven que no es ni lo uno ni lo otro, las Vírgo dejan a menudo los platos apilados en el fregadero, las camas deshechas, la ropa sin lavar, el suelo surcado de huellas... y corren desesperadamente en busca de algún tipo de trabajo donde su talento para poner orden en el caos y la confusión valga algo. Infortunadamente, esto no siempre da resultado, porque entonces la Virgo empieza a padecer toda clase de dolencias físicas y emocionales, en razón de que experimenta un sentimiento de culpa inconsciente por haber descuidado su «deber». Estas chicas necesitan mucha compasión. Por consiguiente, el riesgo de convertirse en una esclava de la rutina doméstica ocupa un lugar prioritario en la lista de las razones por las que preferiría no casarse... y es por ello por lo que muchas chicas Virgo deciden, en la flor de la juventud, que la institución del matrimonio está reservada para los débiles mentales. Pero también debe pensar en sus amigos, parientes y vecinos. ¿Qué opinarán ellos de su decisión de permanecer soltera? ¿Y qué decir de su responsabilidad respecto del hombre al que ama? ¿Cómo podrá apañarse éste si no la tiene a su lado por la noche y por la mañana, en el caso de que necesite algo y ella esté en el otro extremo de la ciudad'?

Si no se casaran legalmente, pero se limitaran a encontrar un apartamento apropiado a mitad de camino entre el empleo de ella y el de él, y vivieran juntos.  ¿No se vería ella obligada a realizar igualmente todas esas faenas conyugales en beneficio de él (convirtiéndose en una esclava de la rutina doméstica) aunque no fuesen realmente marido y mujer? Puedo contestar esta pregunta en lugar de ella, sin dedicar mucho tiempo a analizarla. Sí, esto es lo que ocurriría. De modo que la Virgo debe optar entre seguir siendo virgen... o convertirse en esposa. Éstas son las dos únicas soluciones sensatas para una dama con un sentido tan acendrado del deber para con su amante, que el solo hecho de verlo más o menos a días alternos no basta para eliminar su preocupación corrosiva de que él pueda necesitarla de alguna manera durante las horas que pasan separados. Si aún no habéis comprendido que a la mayoría de las mujeres Virgo las regocija interiormente el hecho de saberse necesitadas (por mucho que se quejen de ello). ya podéis daros por enterados de que es así.

Si el hombre que ama resulta ser un Capricorniano, su dilema implica un derroche de horas útiles que podría haber empleado lucrativamente de otra manera. Si está implicada en un amorío serio con un Capricornio, puede olvidarse de los análisis. No siempre, pero por lo menos ocho veces sobre diez, el capricorniano que ama realmente a una mujer la convertirá en su honesta y respetable esposa... o de lo contrario la dejará y se transformará en un amargado y rumiará su pérdida durante años, antes que consentir, durante el lapso que sea, en una relación que no cuente con la ratificación legal, social o religiosa, o que entre en conflicto con las costumbres consagradas... y menos aún en una relación que pueda disgustar a su sacrosanta familia. La revolución sexual ha cambiado muchas tradiciones, pautas y conceptos antiguos, pero aún no ha hecho mella en la personalidad básica, propia del signo de Sol, de los Capricornio. Tampoco es probable que la haga en el futuro próximo. Se necesitarán varias generaciones para convencer al capricorniano de que vivir en pecado no es vivir en pecado, ni siquiera cuando él vive renuentemente en esa condición. Además, este hombre casi siempre querrá formar una familia, y no accederá a criar hijos e hijas ilegítimos, despojados del gran privilegio de ostentar su apellido. Esto es impensable. Es sacrílego. Peor aún, sería humillante.

A la mujer Virgo también le resultará difícil eludir el matrimonio con su Capricornio porque a los dos los guía emocionalmente, en su relación amorosa, la configuración de signos solares 5-9, o sea la vibración más esencialmente compatible que los planetas juzgan apropiado conceder a los mortales. Naturalmente, ésta no es una garantía absoluta de felicidad. Incluso las personas del grupo 5-9 deben poner un esfuerzo de su parte, y siempre existen unas pocas parejas 5-9 cuyas luminarias tienen un aspecto adverso en sus cartas natales. De todos modos serán inusitadamente comprensivas en su relación recíproca, pero tal vez les resulte difícil transigir en sus desacuerdos. Sin embargo, es beneficioso contar con esta influencia como base para el amor, y ya sea que los amantes 5-9 intercambien un aspecto natal Sol-Luna positivo, o negativo (además de sus soles en trígono), siempre serán más desdichados cuando estén lejos el uno del otro que la mayoría de los otros hombres y mujeres que se separan por una razón u otra. De modo que en realidad no servirá de mucho que ella intérprete una danza de incertidumbre con este hombre.

Cuando la Virgo y el Capricornio se encuentran, experimentan un tironeo kármico que viene desde hace mucho tiempo y desde muy lejos, mezclado con una empatía y comprensión casi instantáneas por sus respectivos puntos de vista. Sus auras se mezclan, se acomodan armoniosamente... y después de eso es tan difícil y delicado desenredarlas como lo es desenredar las bolas de pelo de un gatito persa. (La mayoría de los Virgo tienen un gato o dos. Los Virgo tienen una obsesión con los gatos. Los veneran o no soportan estar en la misma habitación, o incluso en el mismo barrio, con algo de naturaleza felina. Pero nunca son sencillamente neutrales respecto de los gatitos.) Estos dos se comunican estupendamente, ya sea que estén bailando (cosa que no hacen a menudo, y menos aún cuando al día siguiente tienen que concurrir muy temprano al trabajo o a la escuela), o que se limiten a conversar y relajarse, o que trabajen en un proyecto conjunto... o que estén haciendo el amor, actividad ésta de la que ambos disfrutarán inmensamente. A ninguno de los dos le resultará fácil comportarse con naturalidad respecto del sexo. Secretamente, ambos siempre han temido tener alguna carencia en este contexto. Pero cuando la chica Virgo se derrite acurrucada en los brazos seguros del hombre capricorniano que ama, parece perder toda su frialdad, su indiferencia y sus inhibiciones. Lo mismo vale para él, cuando esta mujer se reclina confiadamente contra su hombro en la oscuridad, y después se sigue acercando poco a poco. Su necesidad crece lentamente, hasta que se torna profunda y arrolladora. Cuando dos signos de Tierra expresan físicamente su deseo mutuo, sus sentimientos pueden ser muy poderosos... en una palabra: sísmicos. Las chicas que él conoció en otra época y que quizá creyó amar... los hombres que ella conoció en otra época sin  saber muy bien si los amaba... se quedarían atónitos.

Hasta que descubrieron una emoción en cuya reciprocidad cabal podían confiar, posiblemente la chica Virgo y el hombre capricorniano fueron acusados más de una vez, por los demás, de ser fríos e insensibles al romance. Por esto su unión sexual es a menudo un interludio cálidamente íntimo entre sus otros niveles de contacto. Quizá sea la primera vez en su vida que se sienten libres para exhibir su auténtica personalidad, sin ocultar nada, amando con una naturalidad y un sentimiento de integridad humana que siempre anhelaron conocer y compartir, pero que nunca pudieron terminar de alcanzar con ningún otro... hasta que se encontraron recíprocamente y pudieron experimentar un inesperado terremoto de pasión. Aunque los Capricornio no son excesivamente sensibles, el vínculo 5-9 que los une permitirá que el hombre Capricornio mitigue los tormentos y traumas infantiles de su mujer Virgo con una consideración más genuina que la habitual en él. Él sabe lo que es sufrir los tormentos de culpa y frustración que acompañan a la presunción exagerada de haber descuidado la propia responsabilidad. En verdad, los accesos de depresión que afligen periódicamente al afable y formal capricorniano emanan a menudo de los mismos ramalazos de autocrítica y automortificación que aquejan a su dama Virgo. Él tiende a castigarse a sí mismo con tanta severidad como ella, oculta su dolor como ella, y controla sus emociones como ella. Pocas veces deja que estas emociones se desahoguen encauzándose hacia la libertad de la expresión natural. En cuanto a esas áreas dispersas de tensión que afloran entre los dos, digamos que podrían manifestarse si ella critica exageradamente, de alguna manera, a la familia de él, o si se excede una pizca en sus reprensiones. Todas los Capricornio tienden a rebelarse y a embestir con sus tercos cuernos cuando las reprenden o las empujan. La negativa de él a pasar suficiente tiempo conversando con la mujer Virgo acerca de los centenares de cosas que ésta lee y oye, y que estimulan su mente activa, alerta, podría provocar algunas reyertas. A ella le gusta estar siempre analizando algo verbalmente o haciéndolo físicamente. El ocio la aburre y la inquieta, en tanto que el metabolismo y la conducta cotidiana de él están sintonizados en un ritmo mucho más parsimonioso, distendido. A esto se suma el egoísmo autoprotector de Saturno, la actitud de Capricornio que se resume en la frase «primero yo», actitud ésta de la cual él pocas veces tiene conciencia.

Si él se aprovechara indebidamente de la generosa necesidad instintiva de servir que alimenta ella, su relación podría desequilibrarse, y ella podría guardarle un rencor secreto durante mucho tiempo, antes de manifestarlo en un altercado de consideración. Es posible que entonces ella decida que había tenido razón inicialmente al pensar que la única forma de vivir sensata y pacífica era la de las personas solas, y que meta en una maleta sus vitaminas, su diccionario, su calculadora de bolsillo, su cepillo de dientes y sus otros artículos personales... y lo deje plantado. También es  posible que la separación no dure mucho. Al cabo de más o menos un mes, cuando ella ya esté instalada en su apartamento de soltera, disfrutando nuevamente de la existencia solitaria, una noche se sorprenderá al descubrir sus propias lágrimas, en medio del silencio que había creído que sería apacible pero que en cambio sólo contiene, al fin y al cabo, el tremendo dolor del vacío. Entonces comprenderá que añora los momentos en que estaba acurrucada en sus brazos... sus suaves ojos chispeantes de Capricornio y su tímido humor... e incluso su hosquedad circunstancial, sus enfurruñamientos y sus accesos desconsiderados de egoísmo que ocultaban un corazón bondadoso, cariñoso y leal. Tan bondadoso, cariñoso y leal como el de ella. ¿Ése es el repicar del timbre? Sí, lo es. ¡Qué sorpresa! Es él. Ha encontrado una excusa perfecta para visitarla y preguntarle cómo se las apaña sin él. Cuando se fue, se llevó por error el cepillo de dientes de él. Le devuelve el de ella, para que puedan intercambiarlos. Ella lo mira atónita, por un instante, y después exclama: «¡Pero si no me di cuenta, y ya hace casi un mes que uso tu cepillo!» Él le contestará que tampoco lo notó enseguida, y que él ha estado usando el de ella. Entonces se arrojarán el uno en brazos del otro, porque comprenderán que ya de nada vale seguir riñendo. Se aman. ¿Cómo podrían haber usado cada uno el cepillo de dientes del otro, si no se amaran?

No podrían haberlo hecho. Para Virgo y Capricornio éste es el colmo de la intimidad, la prueba definitiva de la fusión predestinada. De lo contrario, obviamente, ambos se habrían convertido en estatuas de piedra como castigo por semejante trasgresión indecorosa a las normas de la costumbre. ¡Inesperadamente los dos se sienten libres como pájaros! Él la lleva en auto de vuelta a casa, ese lugar tan dulcemente conocido, pero como aún se sienten libres, en lugar de entrar corren una carrera hasta el patio del fondo. Él se quita su corbata formal y la arroja sobre los brazos estirados del árbol más próximo... ella se quita sus remilgadas sandalias de Virgo... y bailan descalzos a la luz de la Luna, ya es hora de que rompan las cadenas de la restricción, de que aprendan que el amor no se dejará aprisionar por reglas ajenas.



Comments