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Mujer VIRGO Hombre ACUARIO

publicado a la‎(s)‎ 10 de sept. de 2011 17:54 por sol peralta ramos   [ actualizado el 12 de sept. de 2011 23:24 ]

La relación VIRGO/ACUARIO

omo a Virgo le encanta poner orden en el caos, y como a Acuario le encanta poner caos en el orden, estos dos signos solares deberían representar, el uno para el otro, el colmo del desafío. Los Acuario saltan de un lado a otro formulando profecías y predicciones tan jubilosamente como los meteorólogos (y con mucha más precisión). Reivindican su derecho a ser individualistas y se niegan a tomarse a sí mismos, o a tomar a quien sea, en serio, mientras abordan la vida con refinada y negligente displicencia.

Naturalmente, todo esto fascina a los metódicos y ordenados Virgo, que no se atreverían a profetizar o predecir el futuro (están demasiado atareados analizando el pasado y diseccionando el presente), que se toman muy en serio a sí mismos y hacen otro tanto con todos los demás... y que no abordan nada con negligente displicencia.

Los Virgo pueden recitar la arenga de Gettysburg del presidente Lincoln sin omitir una coma. Mantienen el equilibrio entre las entradas y salidas de sus cuentas bancarias, y también entienden los complicadísimos horarios de las líneas aéreas y la necesidad de conservar el talón de la entrada de cine por si hay que salir a verificar si se ha agotado el tiempo en el parquímetro. Naturalmente, todo esto fascina a los distraídos Acuario, que nunca atinan a recordar si fue Lincoln o Franklin D. Roosevelt quien pensaba que esta nación del pueblo, por el pueblo y para el pueblo nunca deberá desaparecer de la faz de la Tierra (ambos presidentes eran Acuario, así que es fácil confundirlos); cuyas cuentas bancarias se resisten empecinadamente a mantener el equilibrio entre entradas y salidas; que siempre entregan a las azafatas de los aviones las entradas de cine y a los atónitos acomodadores de cine los billetes de avión... para no hablar de que nunca recuerdan dónde aparcaron sus bicicletas o sus platos voladores, y al diablo con el parquímetro.

A estos dos les gusta estudiarse el uno al otro, preferentemente desde lejos. Ninguno quiere acercarse demasiado antes de haber elucidado algunas de las reglas del juego que juega el otro. Inicialmente necesitan un poco de impulso para reunirse. Por ejemplo, que un amigo común los presente insistentemente, o que el destino imperativo los haga nacer en un mismo círculo familiar. Sin embargo, una vez que forjan su relación, ésta casi nunca es monótona.

Los Acuario, regidos por el planeta de la blitzkrieg, Urano, se niegan perversamente a pensar, hablar o actuar como los demás, pero pretenden que todos los quieran y no parecen entender por qué quienes no están sintonizados en su frecuencia zigzagueante los consideran unos enigmas.  Se sienten atraídos por todos los conceptos o ideas que les pasan delante de las narices, hasta que les extraen toda la verdad, se cansan del juego, y pasan a la siguiente posibilidad seductora. Lo que los intrigó ayer será borrado mañana de la mente, que quedará a disposición de la próxima ecuación nueva y excitante.

Un elemento de confusión que se interpondrá entre ellos será el portentoso talento de Virgo para los detalles. Virgo casi nunca olvida un nombre, una cara, una suma, una fecha o una dirección. Los Acuario pueden olvidar a la gente, los lugares, los bolígrafos, los animalitos domésticos, los paraguas y los tíos. (Sin embargo, es poco probable que el uno o el otro extravíe su cartera.)  La propensión de los Acuario al olvido se puede rastrear hasta la renuencia de estos hombres y mujeres a atiborrar sus mentes con datos y detalles innecesarios cuando hay tantos asuntos de gran magnitud para investigar y elucidar.

Acuario es ambiguo.  Conviene notar que este tipo de vaguedad mental de Acuario es la sustancia de la que está hecho el genio. La negativa a molestarse en memorizar datos intrascendentes, deja a estos hombres y mujeres en libertad para generar ideas asombrosamente originales, corazonadas misteriosamente precisas, y una percepción fulminante de los elementos realmente importantes de la vida.  De modo que no deberíamos escarnecer ni menospreciar la distracción que exhiben los Acuario cuando sus pensamientos andan vagando por las nubes. Pero los Virgo la escarnecerán. La escarnecerán y preguntarán: «¿Cómo es posible que alguien olvide el nombre de un amigo íntimo?». Esta falta de disciplina mental y esta trasgresión a las normas de la urbanidad horroriza a las almas de Virgo, que tienen una memoria minuciosa y son puntillosamente corteses. Sencillamente no atinan a entender semejante pereza y desorden intelectuales. A veces hay que alertar a los Virgo acerca de la conducta ilógica de Urano, para que no subestimen la imprevisible perspicacia del intelecto intuitivo de Acuario y no caigan en sus propias trampas.

Los Acuario no tienen tiempo ni paciencia para prestar excesiva atención a los buenos modales extraídos de los libros de etiqueta. Tienen algo más importante: un buen corazón. Los Virgo también son seres de buen corazón, e inteligentes, por añadidura, pero son más tímidos, menos maravillosamente impetuosos que los Acuario a la hora de demostrarlo. En tanto que Acuario desemboca instintivamente en un acto de caridad o en una brillante conclusión intelectual, mediante una especie de invisible proceso telepático, Virgo desemboca en lo mismo mediante una indagación y un análisis concienzudos, y no instantáneamente, como los Aguadores, sino en el momento justo. ¿Justo en qué momento? ¿Alguien preguntó la hora?
VIRGO: Son exactamente las seis menos diecinueve minutos de la tarde.
ACUARIO: ¿La hora? ¿Qué hora es? Esto, bueno... ¿es la tarde, no es cierto? No, debemos de estar más próximos al anochecer. Acabo de notar que se está poniendo el Sol.

Entre paréntesis, ¿por qué la ciencia dice que el Sol se pone y se levanta, cuando es la Tierra la que gira alrededor del Sol, y no a la inversa? Quiero decir, ¿por qué no decimos que la Tierra se levanta y se pone, en lugar de decir que el Sol se levanta y se pone? Es cierto, ¿por qué no? ¡Esto le dará a Virgo un tema para cavilar y analizar durante los próximos catorce minutos y tres segundos, por lo menos! He aquí otra observación lanzada como al descuido, pero brillante, por un vulgar Aguador de jardín, el cual vierte preguntas que en realidad son respuestas, con el típico estilo de Urano.

Un Acuario casi nunca se disculpa por sus defectos o excentricidades, en tanto que el Virgo típico dice «Lo siento», afable y seductoramente, cada vez que comete la menor trasgresión contra la tradición o las nociones populares de conducta. En verdad éste es un rasgo enternecedor. Los Virgo varones o mujeres arrugarán preocupados su mente o su corazón cuando piensen que los demás desaprueban algo que han dicho o hecho, pero los Acuario de uno u otro sexo apenas oyen a la persona que les cuenta chismes, sobre todo cuando los rumores giran en torno de ellos mismos.  Al Acuario le entran por un oído y le salen por otro: tienen la afortunada lucidez de saber que no se puede complacer a todos... y por tanto hacen lo que se les antoja sin esforzarse por complacer a nadie. Les encanta que los quieran, y se sienten perplejos y agraviados cuando sus amigos los critican, pero esta reacción no dura mucho. Quizá dos o tres minutos. A continuación Acuario se aleja jubilosamente, al trote, silbando una melodía a la inversa... y arroja unos cuantos deseos en el pozo de las monedas. (No, no quise decir monedas en el pozo de los deseos. Quise decir deseos en el pozo de las monedas. Si queréis estar en condiciones de jugar algún día al ta-te-ti con ACUARIO, deberéis aprender el arte de la comunicación a la inversa.)

Los Acuario son los terráqueos más motivados por la curiosidad que llegaréis a conocer. Los Virgo también lo son, pero a menudo están escindidos entre la cautela y la curiosidad. Vacilan y analizan y quieren reflexionar minuciosamente antes de actuar, lo cual los priva de la espontaneidad, una cualidad que pueden aprender de los Acuario, mientras éstos asimilan de Virgo una indispensable lección de discernimiento. En lo que casi siempre concuerdan (relativamente) es en la manera de gastar el dinero. Cuidadosamente. Sin embargo, es posible que Virgo sea un poco más cuidadoso que Acuario, porque Virgo piensa que si quieres practicar la generosidad, antes deberás ser ahorrativo.

Los Aries, los Leo, los Piscis y los Sagitario, que andan por el mundo esparciendo dinero entre amigos y desconocidos por igual, ofuscan a los Vírgenes, que alertarán a los derrochadores contra semejantes despilfarros irreflexivos, recordándoles que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. Si esto no resulta, insistirán diciendo: «A medida que te vuelves más gastador, debes volverte menos generoso».  Sea como fuere, ni Virgo ni Acuario será propenso a dilapidar el dinero, ni a gastar pródigamente en sí mismo. Sin embargo, los Acuario, influidos por un poderoso anhelo humanitario, se preocupan bastante por el futuro de sus hermanos y hermanas que pueden padecer inanición, a medida que se cierne sobre la Tierra el peligro de una hambruna.

Los Virgo se preocuparán junto con ellos. La preocupación es la especialidad de los Virgo: se enorgullecen de ella y la han refinado hasta convertirla en un arte. Veréis, sus simpatías son análogas, pero su manera de expresarlas es un poco distinta. La preocupación de ambos es sincera, pero Virgo es mucho más concreto a la hora de enunciarla.

ACUARIO: Piensa qué cantidad tan reducida de alimentos reciben los niños de otros países, cuando se los compara con los chicos norteamericanos. Es triste, y chocante.
VIRGO: Sí, lo es. Me pregunto si la gente se da cuenta de que exactamente treinta niños biafreños, por ejemplo, deben subsistir con la misma ración de alimentos que ingiere un solo niño norteamericano sano. Es realmente aterrador.
ACUARIO: ¿Sabes que todo el fertilizante que utilizamos cada año, sólo en este país, con fines ornamentales —por ejemplo en campos de golf, prados y jardines, que podrían prescindir fácilmente de él durante un breve lapso— implicaría, para algunas naciones, la diferencia entre la vida y la muerte?
VIRGO: Lo que dices es muy cierto. Nosotros lo sabemos, pero si al menos hubiera una forma de hacer entender a los otros norteamericanos que si prescindieran de usar sus abonos con fines ornamentales durante sólo doce meses, habría suficiente fertilizante para duplicar con creces la producción de cereales en la India, donde tantos millones de personas mueren literalmente de hambre.
ACUARIO: Yo pensaba que es muy costoso transformar los granos en carne, y que si los norteamericanos... VIRGO: ¡Precisamente! Se necesitan diez kilogramos de granos para producir medio kilogramo de carne. Por favor, disculpa la interrupción.
ACUARIO: No te preocupes.

Como decía, si los norteamericanos comieran menos carne, se podría... VIRGO: Si los norteamericanos comieran sólo un diez por ciento menos de carne durante cincuenta y dos semanas, o un año, quedarían disponibles más de doce millones de toneladas de granos para los habitantes de todo el planeta que tienen los vientres hinchados por el hambre. ¿Cómo es posible que la gente sepa esto y siga disfrutando de sus hamburguesas y sus biftecs? Por favor, discúlpame.

No quise volver a interrumpirte. Lo siento. ACUARIO: No tienes por qué. Escucha, me preguntaba... ¿qué sucedería si no comiéramos nada de carne? VIRGO: Me alegra que lo hayas preguntado. Sucedería que éste no sólo sería un mundo más feliz, sino que todos estaríamos más sanos y viviríamos más tiempo. Lo que provoca casi todas las enfermedades es el hecho de comer la carne de nuestros hermanos animales brutalmente asesinados, sacrificados. Si no dejamos de comer carne, nunca curaremos el dolor de la hambruna en la Tierra, ni curaremos nuestros propios organismos. ¡Oh! ¿Tú comes carne? Disculpa, no quise ser grosero. ACUARIO: Bueno, la comía, pero ahora... ¿dime, eres vegetariano? VIRGO: Sí, lo soy. ¿Quieres un vaso de zumo de zanahoria y apio? Si nunca lo probaste, te diré que es realmente delicioso.

No todos los Vírgenes prescinden de la carne, por supuesto (aunque muchos lo hacen), pero antes de que pase mucho tiempo, este Virgo específico, cortés e informado, convertirá al curioso Acuario a una dieta sin carne, merced al sagaz e innato sentido de la salud humana que poseen todos los Virgo. El Aguador no tardará en divulgar, con típico entusiasmo humanitario, el emocionante descubrimiento de que puedes mantenerte sano, conservar tu aspecto juvenil, prolongar tu período vital, y ayudar simultáneamente a los hambrientos, mediante el sencillo recurso de tratar tu organismo con frutas y verduras frescas, en lugar de envejecerlo y matarlo lentamente con hamburguesas, salchichas, roast beef y biftecs.

Entonces el Aguador seguirá investigando (como un buen detective de Acuario) y le comunicará jubilosamente a Virgo el flamante descubrimiento de que, si observas periódicamente una dieta de pomelo durante tres días, digamos una vez por mes, o cada dos meses, no sólo prevendrás y curarás tus enfermedades, sino que adquirirás un mayor esclarecimiento espiritual y parapsicológico, información ésta por la cual Virgo quedará exultantemente agradecido. Sí, estos dos podrán rescatar juntos, después de todo, a la vieja madre Tierra y sus descarriados terráqueos.

Estamos en la era de Acuario, de la fraternidad masculina y femenina, ¿así que por qué Virgo no habría de incorporarse también al club de Urano? La sagacidad y la lucidez de Virgo, combinadas con la inventiva y el genio de Acuario, podrían ser justamente la alquimia mágica que necesitamos... más la bondad y la preocupación innata por los demás que son características de ambos signos solares. La bondad cura todos los males



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 menudo la excentricidad del hombre
Acuario se agota a un paso del altar. Para elegir a su compañera de toda la vida, tiende a ser ligeramente anticuado. Quizá porque en un reloj sólo hay espacio para un solo cuclillo, el típico pájaro loco. Puesto que la mujer Virgo no competirá en una olimpiada de relojes de cuclillo, es evidente que la asociación entre estos dos puede marchar muy bien, dado que el sexo, para la Virgen, no es más que un factor de interés entre muchos.  Probablemente ella puede cuidar que sus calcetines estén lavados y bien aparejados, que sus botones estén cosidos, y puede recordarle su nombre y su número de teléfono, al mismo tiempo que es una madre concienzuda, una profesional inteligente y una conversadora brillante con sus amigos.

Su relación contiene todos los ingredientes del éxito, pero ellos deberán esforzarse. Corrección: ella deberá esforzarse. Para empezar, ella es muy exigente y no la entusiasmarán los amigos raros y dispares que él traerá posiblemente a casa a todas horas. (Conozco a una esposa Virgo cuyo marido Acuario pretendió convertirla en anfitriona, durante dos semanas, de un paquistaní especializado en luchas con serpientes, mientras éste practicaba con su reptil en el sótano, entrenándose para el Campeonato Mundial de Pitones... y ésta es una historia auténtica.)

Para seguir, la Virgo no es un fogoso símbolo sexual. Pero seamos sinceros: posiblemente él no sabría qué hacer con Raquel Welch, si la tuviera a su disposición. Es fácil que un Aguador se equivoque en su trato con una Virgen. Ella es tan paciente y comprensiva cuando él está físicamente enfermo o emocionalmente exhausto, que el Aguador siente la tentación de aprovecharse de su tierna consideración. Sin embargo, el hecho de que a menudo ella parezca dispuesta a ser más complaciente que una geisha no significa que su único objetivo en la vida consista en esperar ansiosamente, todas las noches, su llegada imprevisible... o en desfallecer silenciosamente en sus brazos cuando él se digna notar su presencia espetando algo así como: «¡Me gustas, tía!»

Las ideas que ella alimenta acerca de una relación amorosa cabal no son tan mezquinas. Ella se enamoró del Acuario porque éste veía los arcos iris cuya existencia nadie más notaba, y porque pensó que sería delirante y maravilloso salir a cazarlos junto con él (porque los Virgo nunca son tan remilgados como los antiguos libros de astrología pretenden hacéroslo creer, ahora que falta tan poco para que descubran e identifiquen a su verdadero regente, el atronador Vulcano).  Si él hizo el gran sacrificio de permitir que le lavara los calcetines fue porque ella no se rió de sus arcos iris... porque ella tuvo la sensatez necesaria para comprender que estaban pintados con colores prácticos.

Pero sensata o no, los arcos iris son arcos iris... y éstos son muy escasos alrededor de las lavadoras, los cubos de basura, las escobas o los recipientes para pañales. Es posible que él la descuide un poco mientras anda por el mundo buscando una vaca de color púrpura, inventando una cama que camine hasta ti cuando estás cansado en lugar de obligarte a caminar hasta ella... o haciendo malabarismos con más o menos otra docena de
proyectos fascinantes que ocupan su mente saltarina de tiempo en tiempo.

Si él se niega a permitir que ella lo acompañe en su eterna búsqueda del mañana, es posible que la cola que inicialmente sirvió para pegarlos el uno al otro empiece a desconcharse en los bordes. Para ser sinceros (como insisten en serlo los Virgo, aunque resulte muy doloroso), ella puede tener más del cincuenta por ciento de la responsabilidad de los impasses que se produzcan entre ambos. La Virgen acostumbra a dejarse esclavizar por el deber, y después acusa silenciosamente a su hombre de haberla acorralado en los rincones polvorientos donde ella se metió por su propia voluntad. Ella trasciende a menudo, con paso extenuado, los límites del camino del deber, y después llora porque se ha perdido en el bosque de los caprichos de él, a cuyo servicio se ha puesto.

Esto es producto de su arraigado sentido de la lealtad para con el hombre que ha prometido amar, respetar y servir, con o sin la bendición del clero. Y ya sabéis cómo es Virgo cuando se trata de las promesas: una fanática de la integridad. Esta chica también puede criticar de cuando en cuando. Pero lo hace con mucha dulzura... y el hombre Acuario, cuando quiere, también es bastante chinche. Lo cierto es que ambos son soñadores de corazón, aunque sus aptitudes mentales sean muy aguzadas y aunque sus hábitos se hayan vuelto muy estables. Las suyas no son las imágenes quiméricas de Piscis ni las metas extravagantes de Aries.

Tienen cimientos más sólidos. Pero igualmente... deberán aferrarse a esos sueños si quieren seguir aferrados el uno al otro. La Virgen muy solícita debe alentar a su Aguador para que éste trepe de cuando en cuando solo por sus tallos embrujados. Si se empeña en envolverlo en su sentido de la responsabilidad, práctico y exagerado, es posible que él se convierta en un dictador sádico y autoritario (sobre todo si tiene un signo lunar o ascendente Escorpión, Leo o Aries), o que se tome una o dos horas de libertad adicional en el centro, cada vez que se le presente una oportunidad para ello. Recordad que Acuario es un signo de Aire, y que todos los individuos nacidos en este elemento lo necesitan en abundancia para respirar... y para moverse por su seno.

Su compatibilidad sexual encierra-una suerte de sorpresa secreta. Una mujer Virgo que conozco (éste es un episodio verídico) y que había enviudado hacía varios años, empezó a sentirse sola. Normalmente, una Virgo puede vivir muy bien sola, porque, como ya sabéis, los Virgo de ambos sexos son básicamente seres solitarios. Pero esta mujer tenía varias posiciones planetarias Leo en su carta natal, y por tanto experimentaba la necesidad de un romance en su vida. De modo que se asoció a una agencia de contactos, y durante un par de años recibió de ésta varias cartas por semana, cada una de las cuales contenía más o menos media docena de fotos de hombres accesibles, junto con un análisis de su carácter, de su profesión, de sus hobbies, etcétera.

Ella estudiaba cuidadosamente las propuestas, una por una, y después las rechazaba a todas, rotundamente.
Veréis, no eran exactamente lo que buscaba. Trescientos veintiún hombres no estuvieron a la altura de sus expectativas y no reunieron las condiciones del modelo anhelado. Pensadlo bien. Ésta es la razón por la cual el hombre Acuario, con su variedad infinita, tiene muchas probabilidades de dar en el clavo de la fórmula correcta cuando se trata de esta mujer exigente y difícil de conformar... ¡y ésta es la sorpresa secreta de su compatibilidad sexual! La faceta sexual de su amor, como sucede en todas las configuraciones de signos solares 6-8, puede ser, por tanto, inesperadamente satisfactoria, pero por razones más singulares. El tratamiento de shock y las imaginativas maniobras imprevistas de Urano pueden inflamar en la Virgen fuegos cuya existencia ella ignoraba antes de que el Aguador intentara volverla tan maravillosamente loca como lo está él. Él no lo logrará, desde luego.

Ella es Tierra, él es Aire. Pero la tentativa será muy regocijante para la curiosa psiquis del Aguador. Lo que sí es muy probable que él consiga, sin embargo, es dejarla sexualmente satisfecha. Es posible que una de sus muchas actitudes sexuales cambiantes sea la justa, la perfecta para las necesidades de ella. La Virgen está rodeada por una aureola de misterio que intriga al detective que hay en Acuario. Ella puede tenerlo conjeturando durante años acerca de su personalidad secreta, y las conjeturas son el pasatiempo favorito del Aguador. Además, la displicencia etérea de él respecto de la intimidad física (si bien puede combinarse circunstancialmente con algunos experimentos extravagantes) casará bastante bien con la actitud aplomada de ella respecto de las cuestiones sexuales, y probablemente no ofenderá su sentido del decoro. (Exceptuando esas raras, pero posibles, fantasías extravagantes, que pueden ser tan inocentes como la preferencia por hacer el amor en el patio del fondo, en una tienda, donde él pueda oler la hierba y contar las estrellas.)

A sus relaciones no les faltará apasionamiento, porque ella representa para él la octava Casa de los misterios del sexo, y por tanto es posible que le despierte más deseos que otras chicas que conoció anteriormente... lo cual la halagará y la hará sentirse necesaria. No será necesario que os recuerde cuán feliz hace a un Virgo el hecho de sentirse necesario, así que todo esto podría resolverse de una manera inesperadamente satisfactoria para ambos. A los Acuario les gusta provocar, pero sería un error que la provoque con demasiada frecuencia hasta hacerla llorar.

Las Vírgenes son capaces de tomar la decisión de cortar amarras y buscar a otro hombre, después de una larga deliberación... y de actuar entonces con precisión glacial, casi quirúrgica. Es posible que él también note que sus ojos hermosos, claros, necesitan de cuando en cuando un cambio de escena, como los de él, y que su mente lúcida necesita más estímulo que el de un «¿Qué se cena esta noche, tía?»

Hay que admitir que ella también tiene pequeños defectos, como el de arrancar pelusa de las mantas en una romántica noche estival, cuando en lo que él menos piensa es en arrancar pelusas... o el de decirle a él que es excéntrico usar calcetines marrones con zapatos negros (lo cual no lo ofuscará en lo más mínimo, porque considera que la excentricidad es una virtud, excepto cuando la de un tercero interfiere sus propios hábitos personales fijos).

Es posible que ella ponga demasiado énfasis en el síndrome del Martirio y que haga demasiado hincapié en la puntualidad... o que se preocupe y se irrite si él se niega a bañarse en ungüento Vicks cuando estornuda. Pero todos éstos son síntomas de una mujer Virgo a la que se le presta demasiado poca atención. Sus señales de advertencia, cuando está hastiada, consisten en servir tarde la cena en una cocina desaliñada y en omitir cepillarse el pelo cien veces cada noche (o sus equivalentes). Cuando ella lo conoció, él acostumbraba a mirar la televisión cabeza abajo y rumiando cacahuetes.

Ahora camina sobre sus pies como un terráqueo rutinario y aburrido. Apenas sucede esto, es hora de que el hombre Acuario coja a su Virgen y se embarque en un avión rumbo a Egipto para analizar los enigmas y descifrar los misterios de la Gran Pirámide de Guizé... cabeza abajo, por supuesto, en la cámara real o en la sala del sepulcro. Después podrán pasearse a orillas del Nilo, a la luz de la luna, mientras ella le susurra suavemente: «Querido, se me ocurre una idea fantástica. ¿Por qué no empotras un reloj despertador en la cabecera de nuestra cama?». Y él puede murmurar a su vez: «Sigamos soñando así. ¿Para qué despertar?». Y ella puede sentenciar, como buena Virgo que es: «Pero si ya estamos despiertos». Entonces él puede fingir sorpresa, a la manera de Urano, y exclamar: «¿De veras? Yo pensé que estábamos aquí en nuestros cuerpos astrales».




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