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Mujer VIRGO Hombre GÉMINIS

publicado a la‎(s)‎ 8/9/2011 22:22 por sol peralta ramos   [ actualizado el 12/9/2011 19:13 ]

La relación VIRGO/GÉMINIS

s posible, en verdad, que los Gemelos Géminis les parezcan, a los Virgos más cuerdos y serios, unos niños insensibles. Siempre andan corriendo en pos de telarañas y espejismos, brincando como saltamontes, y tienen accesos de locuras de verano y tratan de estar en dos lugares a la vez. Desde el punto de vista del típico Virgo realista, es obvio que los bruscos cambios de sentimientos y de ideas que sufre el Géminis son un defecto que hay que corregir inmediatamente. La perfección NO es una cualidad que a los Géminis les guste cultivar. Valoran, quizás incluso admiran —y ciertamente necesitan— las actitudes más estables de Virgo, y a menudo los tranquilizadescubrir que el pariente, amigo, socio, amante o consorte Virgo sigue allí, en el mismo lugar donde Géminis lo dejó cuando voló por unas pocas horas (o semanas, o meses, o años) para indagar qué sucedía allende la montaña. Pero si los regaña cuando regresan, sencillamente volverán a largarse. A los niños no les gusta que los regañen.

Y todos los Géminis son esencialmente niños de alma. Los Virgo, en cambio, no. Los Virgo se sienten muy responsables por los deberes vitales y tienen una conciencia madura de la   fiabilidad. Se ciñen a esta esencia de su signo solar, o en caso contrario se sienten culpables y esto les produce urticaria, úlceras, o hipo. A la inversa, Géminis rara vez se siente culpable de algo. O por lo menos no lo demuestra.

En el caso de Virgo, todo está a la vista. Sobre todo las preocupaciones secretas, acuciantes. Como Virgo rige las vísceras, los intestinos y el plexo solar, estas preocupaciones acuciantes, que al principio se traduce en un ceño ligeramente fruncido, y después en los labios apretados, pueden producir verdaderas infecciones o alteraciones en aquellas áreas. Cuanto más secretas sean las desazones, tanto más fácil será que se manifiesten mediante náuseas, indigestiones o estreñimiento. Estas personas deberían desahogarlas más a menudo, hablar de ellas, expresarse, decir lo que piensan (pero no demasiado a menudo, porque entonces no serian fieles a su
signo solar).

Géminis es un experto en sacarlo todo a la luz, excepto cuando se trata de infortunados Géminis con un ascendente o Luna en
Virgo. A éstos les encantaría conversar alegremente y esparcir ideas, y sin embargo, se encierran en un silencio desasosegado. El conflicto puede ser muy serio. La mayoría de los Géminis, empero, podrían enseñar productivamente a los Virgo la manera de sobresalir en la charla gregaria. Es indiscutible que Virgo sabe deletrear todas estas palabras, pero ponerlas en acción es otra cosa.

El intelecto de
Virgo está tan aguzado como el de Géminis (gracias a Mercurio, que gusta atribuirse el gobierno de estos dos signos, con su casco de plata y sus talones alados), pero es menos vacilante y versátil (gracias a la influencia oculta del verdadero regente de Virgo, el tronante Vulcano que aún no ha sido visto). Los Géminis ejecutan rápidos malabarismos con los pensamientos y generan ideas, que a menudo parecen brotar del aire, su elemento natural, pero Virgo casi nunca es malabarista ni creativo. Los Vírgenes están demasiado ocupados discriminando y distinguiendo y separando los hechos de las fantasías, muchas veces con lo que podría parecer una precisión excesiva. El explorador-experimentador Géminis busca el espíritu de la ley. El purista-estadístico Virgo se ciñe a la letra de la ley.

Ahora que entendéis algunas de las diferencias obvias entre estos dos signos solares, podéis imaginar el torbellino que debe de bullir en el pecho de un
Virgo con un ascendente o Luna Géminis, o de un Géminis en la situación inversa. Tener que enfrentar semejante variante metodológica con un compañero extraño es suficientemente lacerante, sin necesidad de tener que enfrentarla todas las mañanas en el espejo, agazapada en su propio carácter y personalidad. Enviadles muchas tarjetas de solidaridad. Algunos, como he dicho en otra parte, se convierten en despertadores humanos; otros se sientan sobre un balancín de indecisión, incómodos cuando hablan y dos veces más incómodos cuando están callados.

Sobre la asociación Géminis
-Virgo influye una configuración de signos solares 4-10, así que su relación mutua nunca descansará sobre la frivolidad pura y el escapismo. La seriedad y el respeto (o la falta de éste) se entrelazarán con los eslabones que unen a éstos dos, y a ambos les resultará difícil comprender cabalmente los verdaderos objetivos y la filosofía básica de la otra parte. Esto no se debe interpretar en el sentido de que no pueden generar juntos una cálida armonía. Sólo se trata de que habrá que alimentar pródigamente las chimeneas y los hogares con el carbón de la comprensión y la tolerancia mutuas. Sin embargo, al fin se pueden lograr, con un poco de esfuerzo, la paz y la compatibilidad, porque a menudo existe, oculto bajo las desavenencias superficiales de estos dos, un sutil intercambio de lealtad y afecto.

Hay que admitir que el hombre o la mujer
Virgo promedio no se dedica a provocar conflictos, y generalmente tampoco se apresura a reaccionar cuando éstos se producen, a diferencia de los Géminis, que siempre montan una tempestad con un solo soplo de aire turbulento, y que frecuentemente arremeten como  huracanes ante lo que interpretan como el continuo hostigamiento crítico de Virgo. Por supuesto, para Géminis una reyerta no es realmente una reyerta, sino sólo un duelo intelectual. Para el signo de Tierra Virgo las controversias son más profundas, y las ofensas son más perdurables. La amistad y las otras relaciones entre estos dos pueden ser estables, y en unos pocos casos íntimas, pero lo que normalmente los hace confluir en primer lugar es una comunidad de intereses en el plano profesional o intelectual, o en la órbita de la familia o los deberes, como en el caso de todas las personas influidas por la vibración 4-10.

La mayoría de los
Virgo parecen humildes y modestos, y casi nunca se muestran excesivamente pundonorosos y orgullosos, pero convendrá que el Géminis refrene su lengua cáustica en los momentos cruciales, porque habitualmente los Virgo son muy sensibles cuando alguien ofende su escaso pundonor y orgullo. Los signos más agresivos no entienden en absoluto al Virgo; pero al Géminis que encuentra demasiado extenuante al Aries, demasiado arrogante al Leo y demasiado altanero al Escorpión, puede resultarle relajante la compañía del Virgo habitualmente dulce y cortés. Además, el Géminis puede experimentar una sensación de alivio en razón de que con el Virgo no es necesario competir como con otros signos solares.

Los
Virgo exhiben una humildad conmovedora y atractiva, una modestia personal que despierta poca envidia o resentimiento. Pero igualmente a los pájaros de Mercurio se les pueden erizar un poco las plumas cuando se enteran de que, si bien Virgo nunca estará en condiciones de correr tan velozmente como Géminis y rara vez podrá arrebatarle un Gran Premio a los Gemelos, a veces se las apaña para quedarse con el puesto más codiciado sin siquiera insinuar que lo ambiciona y, por supuesto, sin disputárselo a nadie. A menudo los jefes de partido eligen como candidatos de transacción, dentro de las trastiendas políticas saturadas de humo, y en la órbita municipal, estatal o nacional, a los individuos con signos solares, ascendentes o signos lunares Virgo, lo cual fastidia considerablemente a los signos solares más extrovertidos, que han estado seduciendo plácidamente a los votantes en la primera fila, confiados en la victoria, mientras que el Virgo sale de la retaguardia: un advenedizo que triunfa súbita e inesperadamente sobre los caballos preferidos de la pista. Por ejemplo, Lyndon Johnson era un Virgo, que el sagaz y astuto Géminis John Kennedy eligió premeditadamente.

En cualquier disputa entre Géminis y
Virgo, aquél casi siempre ganará el primer round, porque arremete con más rapidez y es más veloz para las réplicas. Pero ganar una batalla no implica ganar la guerra. No implica ganar nada cuando se trata de los Virgo, pues éstos saben que lo que parece ser un aserto absolutamente veraz puede estar igualmente sobrecargado de errores y de insinuaciones equívocas. El mayor talento de los Gemelos Géminis consiste en una fascinante capacidad para torcer la verdad y la mentira de modo tal que se entrelazan y se confunden. Esta táctica engaña a casi todos menos a un Virgo. Un vendedor Géminis de Volkswagens que enumera demasiados datos con excesiva rapidez puede ahuyentar realmente a un cliente potencial Virgo. No encontraréis a muchos Virgo jugando a los bolos ni montando en las norias gigantes y tiovivos de los parques de atracciones, en los cuales a los Géminis les encanta girar. Tampoco son muy aficionados a los copos de azúcar mercuriales. Pura azúcar y aire, sin ningún valor nutritivo. Géminis tiene una cautivante cualidad mágica que atrae y excita a los Vírgenes más tímidos, y este elemento puede generar el misterio suficiente para que la relación sea permanentemente seductora.

El problema consiste en que los
Virgo no quedan satisfechos hasta que descubren con exactitud cómo se ejecuta el truco mágico, y la clave de la existencia de Géminis consiste en probar algo a partir de la nada, en extraer la realidad de la ilusión pura. Para el Virgo de mentalidad práctica, la realidad nunca puede ser ilusión, y a la ilusión tampoco se la puede denominar nunca realidad. Éste no es más que otro juego de palabras geminiano. Generalmente los pájaros de Mercurio han revoloteado por una docena de ocupaciones antes de cumplir treinta años, en tanto que los Virgo a menudo se ofuscan cuando les piden que introduzcan aunque sólo sea una pequeña
modificación en su rutina burocrática. En cuanto al cambio de empleo, esto es algo que los Virgo normalmente encaran con la misma circunspección con que se elige al Presidente de los Estados Unidos.

 En verdad, con mucha más circunspección que la que se ha puesto de manifiesto en las elecciones de los últimos años. No obstante sus diferencias y las tensiones engendradas por los tironeos con que sus soles en cuadratura ponen a prueba sus almas mediante la difícil vibración 4-10, Géminis y Virgo comparten una encantadora curiosidad, una inteligencia excepcional y cierto comportamiento cautivante y agraciado, que les permite corretear unos cuantos miles de kilómetros, juntos y felices, por los maizales del cambiante país de Oz. Pero si pretenden seguir unidos cuando lleguen a la presencia del Gran Mago (que, desde luego, es un Géminis), tal vez deberán adaptarse y transigir de cuando en cuando. Los magos Géminis, fascinados por toda clase de maravillas, deberán recordar que el Leñador de Lata que marchaba por el sendero junto con Dorothy y sus amigos era un Virgo, un alma bondadosa y afable, pero solitaria, que buscaba ansiosamente un corazón humano. Y fue el sagaz Mago Géminis el que descubrió que Virgo siempre había tenido un corazón, sin darse cuenta de ello, oculto dentro de una envoltura de metal
frío, y sin embargo más grande que cualquiera de los otros. ¡Eso es magia!


Mujer
VIRGO Hombre GÉMINIS


sta no es una relación amorosa que se rodeará
inmediatamente de nubes de arco iris cortinas de flores, porque los dos enfrentan la difícil prueba de la influencia de la configuración de signos solares 4-10, con sus dificultades y sus ventajas, que pueden ser, las unas y las otras, considerables. Tienen que roturar un terreno romántico escabroso. Con esto no quiero dar a entender que este hombre y esta mujer no se sentirán mutuamente fascinados, sino que también se sentirán mutuamente frustrados.

La mayoría de los hombres Géminis han olvidado su fecha de nacimiento, inocente o deliberadamente, cuando llegan aproximadamente a los veintiún años en e ilusorio calendario cronológico. Por el contrario, muchas chicas Virgo han grabado en su memoria la hora, el minuto y el segundo exactos de su nacimiento, y además, piensan que la juventud eterna no sólo es imposible sino que además sería aburrida. A él le parece al mismo tiempo posible y encantadora. Ya veis que los relojes, los cronómetros y la teoría de la relatividad de Einstein pueden crear uno de los abismos que los separan. Por supuesto, hay otros.

Apenas se enamoren, a menudo por curiosidad mutua, a ella la entusiasmarán las posibilidades de la vida informal y  despreocupada que él avala tan seductoramente, mientras que él se sentirá halagado por la atención arrobada, la mente alerta y los modales muy femeninos de ella. Pero después de un tiempo, es posible que ella empiece a preguntarse si es prudente sincronizar su vida con la de un hombre que parece deambular eternamente —ya sea en el plano físico, en el mental o el emocional— y cuyos pensamientos y acciones no son más previsibles que el estado del tiempo.

Es posible que más adelante Géminis intuya que la atención de Virgo está hasta cierto punto excesivamente arrobada, que su mente está quizá tan alerta que no le permite disfrutar a él de vez en cuando de la intimidad indispensable para entregarse a sus reflexiones abstractas. Es posible que entonces se entable la controversia. Todas las reyertas entre enamorados se originan en cuestiones que por sí mismas carecen de importancia pero que han sido elegidas porque simbolizan los problemas arraigados y reales que son la auténtica causa de su tensión recíproca... una verdad subyacente que ninguno de los dos quiere enfrentar, por una razón cualquiera.

A pesar de su inteligencia analítica, tajante, la chica Virgo es ultrasensible y necesita estima. Es posible que el hombre Géminis sea un poco incompetente en este contexto, porque el suyo es un signo de Aire. Aunque los signos de Aire no son incomprensivos, irradian un cierto desapego y una frialdad altanera que pueden dejar a un Signo de Tierra como Virgo con una sensación de vacío, de relativa frustración. Habrá momentos en que él será verdaderamente incapaz de entender la profundidad y la fuerza de ella. Entonces él intentará discutir y llegar a una transacción, a menudo sin conseguir llegar a la causa del problema. Aún así, la destreza intelectual y la simpatía de él, combinadas, bastarán para apaciguarla temporalmente, hasta que ellatenga tiempo de analizar los errores y defectos inherentes a la ágil argumentación de Géminis.

Si ella no lo toma demasiado en serio, su relación puede ser excitante desde el punto de vista intelectual, estimulante desde el punto de vista emocional, y muy divertida. Pero Virgo lo toma todo en serio, y ciertamente no hará una excepción con su amante o marido. Quizás él debería tomarla a ella más en serio. A menudo las Virgo dan la impresión de haberse comprometido «hasta que la muerte nos separe», y después traumatizan a su pareja con una demanda de divorcio tan diestra y rápida (y tan cruel) como la decapitación
de una flor. Casi todo lo que hace Virgo es diestro y rápido. En esto, los dos son muy parecidos. Ambos pueden impacientarse con la rutina, y ninguno de los dos es desaliñado en el pensar ni en el vestir.

En lo sexual, ella necesita más demostraciones físicas de afecto que él, y él necesita más variación y poesía que ella en el acto amoroso. No se trata de que Géminis pretenda que Virgo duerma con un ejemplar de las poesías de Rossetti bajo el brazo, ni de que ella aspire a que él la conquiste como Valentino, pero es indiscutible que existen diferencias sutiles en sus maneras de abordar la alquimia física del amor. La chica Virgo no desea necesariamente que el hombre que ama la trate como si fuera Virgen. Es cierto que la sexualidad de ella, en conjunto, no es dramáticamente fogosa ni excesivamente apasionada, pero lo que sí quiere es saber que él está allí.

Y no sólo la mente, el corazón y el alma de él, sino todo él. Aunque las mujeres Virgo, como los hombres Virgo, pueden tomar el amor sexual a la ligera, son un poco más terrenales al respecto que el etéreo Géminis. Además, esta chica se siente más confiada y distendida, y por consiguiente puede ser una compañera más satisfactoria para el amor, si capta una dosis de seguridad y familiaridad en su relación íntima. Esto no es siempre posible en compañía de un Géminis, que, por si acaso lo hemos olvidado, contiene dos personas en una (a veces tres o cuatro), y es tan cambiante como para proyectar su deseo una noche y una fría indiferencia la noche siguiente.

Semejante comportamiento puede producirle a la chica Virgo un trauma de silenciosa desesperación, y hará que achaque estos altibajos del ardor de él a un defecto suyo. Los Virgo pueden ser implacables con los demás, pero siempre lo son más consigo mismos. Siempre habrá algo que permanecerá tácito, en reserva, entre estos dos. Raramente lograrán la entrega y el olvido total de sus personalidades en la unión sexual, y por tanto su compatibilidad física, si bien podrá ser inmensamente satisfactoria en algunos sentidos, tal vez será un poco reservada y controlada desde el punto de vista emocional.

Sin embargo, en el ámbito mental, no se ocultarán casi nada. De ninguno de los dos se puede decir que sea circunspecto en lo que al lenguaje se refiere. Algunas parejas Géminis-Virgo utilizan las palabras como armas, con puntería letal. Las palabras hieren. Pero las palabras también curan, y estos dos signos solares pueden usarlas para bien o para mal. Nadie puede estimular tiernamente a una Virgen tímida para trasmutar su estricta reserva en el floreciente jardín de rosas de la confianza en sí misma, con mayor pericia y delicadeza que un hombre Géminis... y nadie puede sosegar los nervios frecuentemente alterados de este hombre, mercurial con más dulzura y sagacidad que una chica Virgen, cuando ambos actúan motivados por el amor.

Claro que probablemente respetarán sus respectivas aptitudes mentales, pero es posible que sofoquen demasiado a menudo sus manifestaciones francas, de afecto. Quizá ni él ni ella comprendan que es necesario que la relación emocional sea profunda. Ella cumplirá con todos los deberes indispensables para con él, sin descuidar ningún detalle. Le coserá los botones caídos, y le suministrará excelentes consejos respecto de su carrera, siempre y cuando él se los pida, porque pocas veces o nunca le enunciará sus opiniones sin invitación previa. Será una compañera estimulante en el teatro o frente al televisor, y podrá conversar muy inteligentemente con él acerca de los libros, revistas y periódicos que lean. Igualmente, en su devoción, aunque estable y admirable, quizá habrá una pizca de «deber».

Él encontrará tiempo para conversar con ella acerca de todas las cosas que la preocupan, probablemente la alentará a discutir todo aquello que se le cruce por la cabeza, y le concederá un amplio margen para desarrollar libremente sus propias ideas, sus ideales y sus objetivos. No la sofocará con un exceso de celos o de espíritu posesivo, pero quizá la haga sentir acorralada con sus averiguaciones y sondeos, a veces exagerados, en el plano verbal. Una vez mitigado el primer fulgor del romance, es posible que la mujer Virgo empie- ce a acusarlo de dispersar excesivamente su energía mental. Ella también tiene sed de conocimientos, pero no es propensa a desperdigarse y puede pensar que él se limita a buscar ávidamente excitaciones y novedades continuas.

Además, es posible que no comparta el entusiasmo de él por las excursiones y los viajes. La mayoría de las Virgo tienen una extraña empatía por los niños, y digo extraña porque ellas mismas son tan «adultas» en todos los sentidos. Pero los niños siempre hacen aflorar el potencial latente de la mujer Virgo para la amabilidad y la belleza, un talento insospechado para el desarrollo de la imaginación, y una inmensa ternura: la capacidad para escuchar con verdadero interés todas las angustias y alegrías de una mente joven, sumada a la sagacidad necesaria para orientarla delicadamente hacia nuevas corrientes de pensamiento.

Puesto que todo hombre Géminis es, en su corazón, un niño, un chiquillo, estas cualidades intrínsecas de ella no pueden hacer menos que atraerlo inmensamente. Sin embargo, cuando se trata de él, ella deberá ocuparse no sólo de un «niño», sino de los Gemelos. Es posible que, a menudo, ella intente enseñarle el valor del discernimiento, y descubra que a él no le interesa realmente discernir. A su vez, es posible que él intente enseñarle a ser más franca, más expansiva, a valorar la libertad personal, y a adquirir el don de correr
impulsivamente en pos de un sueño.

Pero los Virgo se abren muy lentamente, como una puerta chirriante, y él siempre tiene una prisa tremenda. Además, a juicio de ella, la libertad nunca será tan valiosa como la seguridad. A la inversa, para Géminis, la seguridad es a menudo sinónimo de un presidio mental, que restringe toda posibilidad de cambiar los planes. Y a juicio de él esta posibilidad es la que hace a la vida digna de ser vivida. La mujer Virgo pertenece a la categoría de las que le dan al amante o marido la sorpresa de servirle el desayuno en la cama, pero, lamentablemente, son pocos los hombres Géminis a los que les gusta dormir hasta tarde. Es más probable que él salte de la cama, se duche y pedalee o corra unas cuantas veces alrededor de la manzana, o lea los titulares del periódico de la mañana, antes de pensar en algo así como las tostadas o los cereales.

Es posible que su reacción seca o indiferente ante las amabilidades de ella la ofendan más de lo que él sospecha. Como su mente regida por Mercurio es muy analítica, el hombre Géminis que tiene la suerte de ser amado por una Virgen también regida por Mercurio (hasta que aparezca Vulcano), deberá analizar la auténtica naturaleza de ella con más minuciosidad, si desea conservarla. Algunas mujeres Virgo se mantienen castas e indiferentes al romance durante años, y entonces lo arriesgan todo en aras de una pasión única, inesperada e irrealizable, que no tarda en extinguirse. De modo que es posible que, en verdad y por dentro, ella no sea tan fría y controlada, en el plano emocional, como a veces parece serlo. Es igualmente posible que el auténtico amor se le escape al' hombre Géminis hasta que deje de ser Peter Pan, y hasta que Wendy haya llegado a la edad de casarse con algún otro, o sea con alguien que demostró más interés por ella que por sus propias aventuras.

Estos tristes desencantos pueden determinar que tanto Virgo como Géminis cavilen a solas, atormentándose con añoranzas y lamentaciones. O pueden determinar que entablen una relación mutua serena, segura y despejada de exigencias, que podría ser precisamente lo que ambos han estado buscando. Claro que para ello tendrán que mirarse durante un poco más de tiempo a los ojos. En cambio, es posible que eviten escudriñarse de frente, por el temor a que sus ojos revelen demasiado, mientras ella barre los suelos... y él deambula por la casa, silbando su canción infantil... tanteando ambos con sus corazones, pero igualmente incapaces de expresar con franqueza lo que sienten.

Es inevitable que entre éstos dos exista una cierta dosis de tensión e incomprensión, porque sus soles natales estaban en cuadratura cuando nacieron. En la electrónica del amor, la tensión puede producir un cortocircuito de las emociones, reduciéndolas a la oscuridad silenciosa. Pero con un intercambio Sol-Luna armonioso entre sus horóscopos, este hombre y esta mujer podrán alcanzar, mediante su unión, un afecto y una satisfacción perdurables. Es posible que nunca se trate del éxtasis turbulento y exaltado que vivieron Scarlett y Rhett, pero el amor no tiene por qué ser siempre explosivo. A veces, la dicha puede consistir en un trance apacible y sereno, en un momento de reposo en el viento, que convierte la puesta de sol en algo menos triste y obsesivo... y que ilumina la aurora con una tierna promesa.



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