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Mujer VIRGO Hombre CANCER

publicado a la‎(s)‎ 10 sept. 2011 17:54 por sol peralta ramos   [ actualizado el 6 nov. 2014 23:34 ]

La relación VIRGO/CANCER
Por Linda Goodman

ué puede hacerle la (o el) Virgo al Cancer, como no sea huir velozmente de él, o tal vez decidirse a
llevarlo a casa como animal doméstico. Al principio, es difícil imaginar que un Cancer y una o un Virgo tengan algo en común, pero al fin y al cabo se dice que todas las personas técnicamente Virgo son un poco duras de caparazón (frustradas, o lo que sea) y que los auténticos Cancer tienen una cierta timidez que uno asocia normalmente con las virgo, lo que nos aproxima un poco a la posibilidad de asociarlos entre sí. Las Vírgo astrológicas contemplan el reflejo de sus imágenes de Narciso. Sin embargo, la Tierra contiene Agua o, cuando ésta le falta, se seca y
resquebraja. Es indiscutible que la asociación con el signo de Agua de Cáncer enriquece mucho el carácter y la personalidad del hombre, la mujer o el niño Virgo, de Tierra.

La mayoría de los
Virgo se sienten mucho más felices cuando están a solas consigo mismos que cuando deben adaptar sus formas de vida más o menos medidas y estructuradas con bastante precisión a las de otros seres humano chapuceros, extraños, tontos e impulsivos, lo cual los pone nerviosos y los hace sentir incómodos. De alguna manera, por lo menos al principio, los Vírgo no experimentan este tipo de incomodidad cuando tratan con los Cancer. El elemento Agua de Cáncer apacigua a Virgo. La afabilidad y los modales sosegados de Cáncer hacen a menudo que Virgo se sienta como si estuviera flotando en un lago sereno.


Frecuentemente los o las Vírgo se sienten más libres y relajados en compañía de un Cancer, tienen menos
miedo de que los restrinjan, los manejen autoritariamente, los posean... o los eclipsen hasta el punto de hacerlos desaparecer. (Pobres Vírgos incautos.) Además, es fácil que Virgo se sienta hechizado por el maravilloso humor del Pájaro Loco de Cáncer, que no es demasiado estridente ni histriónico, ni excesivamente sofisticado, ni tampoco excesivamente vulgar, sino que tiene la dosis justa de captación del ridículo como para permitir que los Virgo, dotados de un exquisito sentido de la crítica y la sátira, aporten algunas observaciones divertidas de su propia cosecha.

La mayoría de los fanáticos Virgo  cuando se trata de asuntos tan serios como la salud, los Virgo son más que
un poco remilgados, e incluso francamente obsesivos respecto a la Perfecta Salud. Exigen lo mejor. Tal vez sean tacaños en otros contextos, pero no cuando está en juego su propio bienestar. Si por casualidad se enfermaran, no podrían ir a trabajar, y se castigarían a sí mismos por este comportamiento inexcusable con una fuerte multa y seis meses de reclusión solitaria. La mayoría de los Virgo alimentan un sentimiento de responsabilidad respecto de sus trabajos que casi raya en la manía (aunque los Cangrejos suelen catalogar este fetichismo como una virtud resplandeciente).

En verdad, Cáncer y
Virgo experimentan un temor casi idéntico a la ruina económica, al espectro de la pobreza. Es difícil determinar cuál de los dos valora más el dinero. Mejor dicho, cuál de los dos valora más la seguridad de que nunca le faltará. Juntos, Virgo y Cáncer generan una poderosa vibración terapéutica. Cuando estos dos unen sus auras, sus manos y sus corazones en cualquier tipo de empresa conjunta, tienen el remedio mágico para muchas de las dolencias mentales, emocionales y físicas que aquejan a todos los terráqueos. Excepto para las suyas propias. Solos, ellos dos tienden a cavilar hasta sumirse en una grave depresión o en una enfermedad crónica. Juntos, pueden ser muy útiles en la medida en que previenen y curan, el uno en el otro, estos abatimientos
emocionales y mentales, así como sus respectivos y variados malestares y dolores y otras afecciones.


Ésta es una configuración de signos solares 3-11 marcadamente propicia
, que permite que el o la Virgo y el o la Cancer, aunque parezcan graciosos y extravagantes a los demás, se sientan perfectamente bien y espontáneos entre ellos, mientras caminan a lo largo de la playa o por el bosque rumbo a la casa de la abuela (la abuela de Virgo, y después se detendrán a conversar con la mamá de Cáncer). Cuando la Luna menguante mueve al hombre o la mujer Cáncer a llorar sobre los recuerdos obsesionantes del pasado, o sobre los tétricos temores del futuro, el tierno Virgo (ya sea varón o mujer) se mostrará dulcemente comprensivo y reconfortante. Probablemente Virgo tendrá a mano un pañuelo bello y pulcro que tenderá al lacrimoso amigo, pariente, socio, amante o consorte lunar... que lo aceptará, entre sollozos, con conmovedora gratitud.

Estos dos signos solares son trabajadores notablemente fiables y leales. A menos que sus Soles natales estén
en muy mala posición, o que existan otras configuraciones: planetarias negativas en sus horóscopos, Cáncer y Virgo se toman muy en serio sus deberes y obligaciones. Ambos son más propensos a disfrutar del trabajo que a interpretarlo como una carga. A Virgo le gusta trabajar porque una tarea correctamente realizada es, para Virgo, su propia recompensa. A Cáncer le gusta trabajar porque así consigue los medios para acumular una cuantiosa cuenta de ahorros que lo protegerá de catástrofes potenciales tan tremendas como inundaciones, incendios, terremotos, erupciones volcánicas, tornados, huracanes, guerras, asedios, la peste bubónica, el colapso de la Bolsa, los atracadores, los violadores (la idea de la violación pone nerviosos incluso a los Cangrejos varones), el vandalismo, el socialismo, el comunismo y la hambruna.

Virgo
tampoco se descuida en materia de ahorros. Si hay algo que Virgo aborrece implacablemente en el mundo, esto es la idea de que posiblemente dependerá de los demás en alguna etapa posterior de su existencia. He aquí la razón por la cual la maternal (o paternal) Cáncer proyecta silenciosamente una imagen que al Virgo típico le resulta reconfortante. El Virgen se siente de alguna manera seguro ante la presencia protectora de los Cangrejos, que se muestran tan solícitos respecto del bienestar de Virgo, tan sinceramente considerados y afectuosos.

Asimismo, los Cancer se sienten muy cómodos cuando flotan en el plácido sosiego de
Virgo, verdadero refugio respecto de las bulliciosas calles exteriores, pobladas de gente y de exigencias. Virgo es muy espabilado, sagaz e ingenioso, agradablemente convencional, sabe preparar una cesta perfecta para el picnic, nunca olvida la sal ni las servilletas, y siempre se acuerda de agregar una pequeña sorpresa, como las uvas heladas y el queso Brie.

El principal obstáculo de tensión creciente que el Cangrejo y el o la Virgen deben sortear en el trayecto hacia la
felicidad y la armonia   aparece sugerido en el espíritu posesivo y la restricción,   Virgo se marchita como la lechuga de ayer. Los Cancer no pueden separar el espíritu posesivo de la consideración tierna y afectuosa y de la preocupación cordial. Los Cáncer se encierran en sí mismos y ni siquiera te dirán cuándo contemplaron por última vez la Luna llena y se transformaron en rana... y sin embargo les extraen los secretos de los demás como si fueran sacacorchos humanos. Virgo no es una lata y no le gusta que lo abran por la fuerza, y cuando se siente restringido o sonsacado mediante apremios se convierte en una arruga de preocupación ambulante. Es posible que al cabo de un tiempo el hombre o la mujer Virgo interprete los modales solícitos y la actitud protectora del Cangrejo como una cárcel posesiva... y que pida cortésmente (al principio) la libertad condicional.

Ésta es una señal de que el Cáncer deberá desplazarse por un tiempo hacia un costado, e incluso hacia atrás, y deberá dejar que
Virgo se adelante bailando, con la sensación de que es libre y de que se ciñe a la imagen del individuo solitario durante una imaginaria eternidad que durará unas pocas semanas o meses. Finalmente, Virgo volverá a rezongar afablemente a la persona Cancer, edulcorando sus críticas con amabilidades, en razón de lo cual el Cancer reaccionará coléricamente. Virgo derramará una lágrima diminuta y perfecta, Cáncer llorará copiosamente, y dirá «Lo siento». Entonces Virgo se disculpará por la debilidad de haber sido tan sensible.

Cáncer estimula la imaginación de
Virgo, hace bullir la mente de Virgo hasta convertirla en una masa cremosa de promesas que tal vez se cumplirán... y Virgo le hace sentir a Cáncer que el Cangrejo no quedará abandonado en la playa, preterido, muriendo de hambre y languideciendo víctima de la soledad. El terrenal Virgo sabe y entiende, y cuidará que la amistad se conserve pulida, sin herrumbrarse por negligencia. A estos dos les unen líricamente las vibraciones de la configuración de signos solares 3-11, y tienen la garantía kármica de que les bastará un mínimo esfuerzo para recuperar cordialmente su armonía. La mayoría de las relaciones 3-11 vuelven a aflorar curiosamente aun después de haber desaparecido, para reanudarse cuando uno menos lo espera...


Mujer
VIRGO Hombre CANCER


lguna vez hubo situaciones, en la vida, que lastimar
on profundamente al hombre Cancer. Lloraba. Cuando nadie podía verlo. Llevó su carga silenciosa durante meses y años, sin poder compartirla, porque no había nadie con quien pudiera contar, nadie capaz de suministrarle la inmensa compasión que necesitaba. Hasta que apareció ella —la Virgen— y se enamoraron.  Gradualmente, él se fue convenciendo de que ella no se burlaría de su secreto si lo compartían. Tal vez incluso podría ayudarlo a librarse de sus temores, tal vez podría revelarle que todas sus pesadillas sobre sus temores mas profundos...tendrán un final feliz previamente insospechado. Al fin y al cabo, pensó, es tan plácida y serena, como si ella misma fuese un secreto. Es tan asombrosamente inteligente... por tratarse de una mujer. (Los Cangrejos varones tienen algo más que una pizca de machismo, y será inútil esperar que la pierdan por completo hasta que la imagen de «madre» haya experimentado una metamorfosis total, para lo      que es posible que se necesite más de unas veintenas de años.)

Además de ser tan inteligente, reflexionó él, es tierna y dulce, reconfortantemente comprensiva, excepto en esas pocas oportunidades en que él notó que se comportaba como... bueno... un poco como una arpía. Ligeramente malhumorada y crítica. Distante y altanera. Pero resolvió pasar por alto esos escasos trances. ¿Acaso él mismo no tiene un humor cambiante? ¿Quién puede entender mejor que él que una persona no siempre quiere decir lo que dice, cuando está abatida? Así que junta su coraje y lo vierte todo en sus exquisitos oídos. Su triste y aterrador secretó. Le confiesa su pánico, tiembla y tirita, espera consuelo. ¡SORPRESA! ¡Ella sí, lo compadece! ¡Ella sí lo comprende! No se ríe de él. Más aún, ¡tiene una respuesta! Y una respuesta muy lógica, sensata y práctica, además, sorprendentemente entrelazada con un asomo de la verdad esotérica... y mística. Se siente abrumado por el placer y el deleite puros. Ha procedido correctamente al confesárselo.


Su mujer Virgo lo escuchó en silencio, hasta que terminó, sin interrumpirlo como podrían haberlo hecho otras. Entonces la miró de soslayo para comprobar si eso le hacía gracia. No. Lo entendía perfectamente. Sus ojos claros reflejaban una clara comprensión de sus sentimientos, un interés inconfundiblemente genuino. Finalmente, terminó citando SU axioma favorito «Cree sólo la mitad de lo que ves. Y nada de lo que oyes.» Al día siguiente, prometió la Virgen, le daría un ejemplar de El principito, de St. Exupéry, que le aclararía todo. (La mayoría de los Virgo han leído El principito. y son aficionados a su texto. Todo lo que encierra un diminutivo los atrae irresistiblemente.)

Casi siempre, la
mujer Virgo se las apaña de alguna manera para conseguir que el chico Cáncer se sienta protegido, abrigado y seguro. Como si todo estuviera crujiente y en orden y se comportara como debecomportarse en el mundo, y girara dentro de la órbita de él. Esta era la sensación que experimentaba en suinfancia. Cuando su madre le decía que se tranquilizara, que todo marchaba bien. Sus pesadillas eran necias e irreales. Habría un nuevo amanecer y el mundo seguiría girando. Se desayunaría con cereales y traerían el periódico, como siempre. La mujer Virgo consigue que se sienta cómodo y reconfortado, como si fuera su viejo batín, de bolsillos flexibles y fláccidos, que colgaba junto a la cama cual un fiel amigo. Intuye que ella es una mujer fiable, íntegra y con sentido del deber. En esto se parece a él. A menos que la conozca en una época en que Vulcano la tironea para que se ponga cabeza abajo y corra durante un tiempo en círculos vertiginosos, para hacer variar la escena, arrojando la cautela a un rincón, que es donde debe arrumbarse la cautela excesiva.

Es posible que entonces él tenga motivos para estar nervioso, de vez en cuando. Pero la
Virgo típica colocada en la situación normal, cuando ama realmente a su manso Cancer, raramente hará algo que pueda herirlo o alarmarlo de veras. Es reconfortantemente previsible (excepto durante esos raros experimentos de Vulcano). Ella deseará que él sea igualmente previsible. Con sus rocas, sus cráteres y todo lo demás, la Luna continúa gobernando los humores cambiantes de este hombre, su risa, sus lágrimas, sus depresiones, sus euforias, sus enfurruñamientos, sus chistes, su compasión, su dulzura, su extravagancia y su simple testarudez. Igualmente, con su espíritu práctico y su sentido común, la chica Virgo está en condiciones de lidiar bastante bien con la fiebre trashumante del hombre Cáncer, con sus períodos de misantropía que él no puede explicar, con los temores que lo vuelven circunstancialmente tacaño, con la tierna consideración por los demás que lo vuelve repentinamente generoso.

A ella no la molesta su naturaleza cautelosa, porque la suya también lo es. Compartirá asimismo la aversión de él por la prodigalidad y el despilfarro, su sentido de la responsabilidad, y su delicioso disfrute de la vida doméstica. Es muy probable que ella cocine, después de descubrir que él asocia la buena comida con la seguridad emocional, pero quizás esto no la haga muy feliz. (A menos que ella misma tenga su signo lugar o ascendente en Cáncer.) Algunas de sus reyertas pueden ser producto del espíritu posesivo de él, típico del Cangrejo. Es posible que frunza el ceño si ella quiere trabajar o tener una carrera, a menos que su escritorio esté junto al de él, o que se asocien en una actividad comercial.


Él es cardinal y ella es mutable, de modo que ella aceptará de buen grado la tendencia de él a querer dictar la
mayoría de las reglas y a marchar un poco más adelante... siempre que no exagere. Él es un líder (aunque secretamente) y ella es una comunicadora. Por tanto, ella no experimenta la abrumadora necesidad de reclamar una independencia ostentosa, pero tampoco permitirá que sofoquen su libertad personal. Él podrá darle órdenes, galantemente, y con anticuado encanto (tal como se las da a otros, hombres o mujeres), y ella no se sentirá agraviada ni armará un escándalo. Sin embargo, sólo obedecerá las sugerencias que le plazcan. Si no le placen, se lo dirá francamente, y hará a continuación lo que se le antoja. Cortésmente (como él), pero con la mayor determinación.

Desde el punto de vista sexual, estos dos forman una buena pareja. Con la pacífica afinidad de los signos de
Tierra y Agua, se fusionan en sus respectivos brazos, corazones y cuerpos, con mucha naturalidad. Es posible que a otros les parezca que la mujer Virgo proyecta un aire de pasividad. Pero el gran sentimentalismo y la sensibilidad del hombre Cáncer le permiten descubrir en ella reservas latentes de pasión. A menudo él consigue hacerla florecer con su propia forma especial de sentimiento, que es puro y delicado, como el cristal,
y que carece de la pesadez de la emotividad exagerada. Es posible que ella se sorprenda entonces, al descubrir en sí misma una sensibilidad profunda que nunca imaginó tener.

Es posible que la naturaleza básica de esta mujer sea fría y reservada (especialmente con los desconocidos), pero cuando Vulcano la estimula interiormente, es capaz de satisfacer con creces la gran necesidad de sensualidad y afecto en el acto amoroso que experimenta él hombre Cancer. Ella responderá instintivamente a la ternura y la dulzura que son componentes inseparables de todo hombre Cáncer. Ambos abordan la pasión con respeto por sus implicaciones y su potencial más profundos. La unión sexual es algo que ninguno de ellos interpreta normalmente como un acto informal o frívolo (a menos que tengan planetas muy mal situados en sus horóscopos individuales).


No obstante su vulnerabilidad y su sentimentalismo emocional (que él oculta como un experto bajo su duro caparazón exterior), el Cangrejo posee una inteligencia equilibrada, vigilante. Es un negociante sagaz, y un excelente estratega en lo que concierne a todas las formas de relación humana. Ella demostrará claramente que admira todas estas cualidades. La Virgo no puede amar a un hombre que no ha conquistado su respeto, y el
Cáncer probablemente lo conquistará desde el principio. Sin embargo, si él fuera uno de esos Cáncer inseguros que «cultivan» sus temores infundados entregándose a las drogas, el alcohol, las fantasías o la pereza, ella se fastidiará mucho, y no tardará en hacer sentir su disgusto mediante pequeños detalles inconfundibles. Como los rezongos. Rezongos amables, pero rezongos, al fin y al cabo..

Minúsculos recordatorios. Ligeros fruncimientos de ceño. Enfurruñamientos. La resignación propia de una mártir. O sencillamente se largará cuando él menos lo espere para iniciar una nueva vida a solas, casi sin un atisbo de emoción, una vez que haya resuelto partir. (Las Virgo no creen que el exceso de emoción sea sensato o práctico.) Dada la extrema sensibilidad de él a los agravios, y dada la propensión natural de ella a criticar, esta relación conlleva peligros intrínsecos. Pero ninguno insuperable: basta reconocerlos a tiempo, y eludirlos. Él tiene la sensibilidad suficientemente aguzada como para percibirlos. Ella es suficientemente analítica como para detectarlos. De modo que si dejan que la situación se les escape de las manos, realmente no tienen excusa.


Los ojos de ella (como los de todos los Virgo y Géminis, gracias al don plateado de Mercurio) son notablemente claros, e irradian inteligencia. Sus rasgos son delicados y virginales, por alguna razón imposible de definir. Excepto cuando su frente está velada por los problemas o surcada por arrugas de preocupación, su expresión es dulcemente plácida. Y por tanto... cuándo yace en brazos de él, bañada por la Luna, el Cancer puede imaginar, por un momento, que es su perdida Dama de los Misterios, la nebulosa diosa lunar de sus sueños obsesivos.


Una vez que se siente a salvo con un hombre, la chica Virgo se transforma en una sinfonía de frágil feminidad. Al fin y al cabo, nació bajo un signo solar femenino, regido en secreto por Vulcano, potentemente femenino. La crepitante autonomía de ella y su vago aire de altanería enmascaran su dulzura, pero ésta existe... y espera que la devoción paciente y perseverante del hombre Cáncer la reviva y la haga cantar. Aunque
la Virgo y el Cancer se separen, la fuerte atracción kármica de su vibración 3-11 casi siempre los guiará hasta que sus senderos vuelvan a cruzarse inesperadamente, en una instancia definitiva de amistad y clemencia.



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