Irma Flaquer










Nació el 5 de septiembre de 1938 en la ciudad de Guatemala. Hija de Fernando Flaquer, productor catalán de operetas y zarzuelas; y de Olga Azurdia, cantante de ópera guatemalteca. Pasó gran parte de su infancia en el extranjero, viajando, junto a su hermana Anabella, con sus padres quienes tenían funciones en Centro y Sudamérica, observando de primera mano la miseria y la pobreza de la región. Vivieron varios años en México y regresaron a Guatemala cuando era una adolescente. En 1955 se casó con Fernando Valle Arizpe. Del matrimonio, que duró hasta 1958, nacieron Sergio y Fernando. Ese mismo año comenzó a trabajar como periodista independiente para diversos diarios y estaciones de radio.

En el diario La Hora inició su columna que la haría conocida, “Lo que otros callan”. Fue secretaria de prensa de la esposa del presidente del Partido Revolucionario y entre 1966 y 1970  viajó con frecuencia como eriodista y activista política del controizquierdista Partido Revolucionario, al interior de Guatemala donde se enfrentó a las consecuencias de la violencia y la injusticia en su país. Esa era la época que bajo el pretexto de acabar con los “terroristas comunistas”, los gobiernos militares ocasionaban muchas víctimas.

Escribir era el oficio de Flaquer y su pasatiempo preferido. Escribió un libro, “A las 12:15, el sol” sobre un atentado que casi le cuenta la vida en 1970, y cuyo sugestivo prólogo fue dedicado a “Mi querido asesino”. Le arrojaron una granada en su auto, hiriéndole la mano con que escribía, dañándole el oído y llenándole el cuerpo de esquirlas que requirieron varias operaciones para ser extraídas.

Por seguridad, abandonó el país y al cabo de un mes regresó a Guatemala. Reanudó su columna en La Hora, su trabajo como secretaria de prensa comenzó a estudiar leyes en la universidad, Rafael Landivar, donde se le recuerda como una alumna combativa y brillante, pero con poca madera para la abogacía, carrera que abandonó posteriormente por la sicología y obtuvo una licenciatura. Abrió una clínica que cerró al año siguiente por considerar que sólo servía a “los ricos con neurosis”.

Poco después pasó a trabajar al diario La Nación donde llegó a ser asistente editorial. Allí, entre 1971 y 1980, continuó escribiendo su columna y publicó por poco tiempo su propia revista. En sus artículos Flaquer abogaba por el pacifismo y por los derechos humanos. A veces la catalogaban de izquierdista. Sus artículos más fuertes daban nombres y acusaban a funcionarios públicos de corrupción, pero cuando se equivocó es alguna denuncia no dudó en disculparse públicamente.

Flaquer tenía amigos en todo el espectro político del país, aunque siempre fue una severa crítica de las injusticias independientemente de su precedencia. Por sus relaciones con el gobierno fue directora sustituta de la compañía de electricidad y miembro de la Comisión de Política Criminalista y Prevención de Delincuencia Juvenil del Ministerio de Interior. También era sicóloga del sistema penitenciario.

Consciente y preocupada por la situación político- social y los excesos del régimen militar en su país, en 1979 fundó y presidió la Comisión de Derechos Humanos de Guatemala. Flaquer y los demás integrantes de la Comisión recibieron amenazas anónimas de muerte. Un año más tarde, el 19 de julio de 1980, anunció en uno del los últimos artículos de la periodista, la disolución de la Comisión. En ese mismo período cesó sus labores en La Nación, diario que también se vio expuesto a las amenazas.

La periodista continuó su labor con declaraciones en la radio local, pero también fue advertida de que debía moderar su lenguaje o correría el riesgo de perder sus puestos con el gobierno. Las amenazas de muerte continuaron. Temerosa y luego de pasar un escondida dos meses, Flaquer decidió reunirse con su familia para despedirse; al día siguiente viajaría a Nicaragua.

El 16 de octubre de 1980 a las 7:30 pm, varios hombres que se movilizaban en dos vehículos interceptaron el auto en que viajaba la periodista y su hijo. A Fernando, de 24 años, le dispararon en la cabeza y murió luego en un hospital, mientras que a ella la empujaron dentro de una camioneta que de inmediato se dio a la fuga. Nunca fue encontrada ni viva ni muerta. Se presume que fue asesinada esa misma noche. Hasta la fecha nadie ha sido formalmente acusado, procesado o sentenciado por la muerte de Fernando Valle y la desaparición de Irma Flaquer.

Aunque se le recuerda por su delgadez y si guapa apariencia, se destacaba sobre todo, por sus incisivos y sarcásticos artículos contra la represión política, los actos de corrupción de funcionarios y militares, la opresión de los indígenas y las violaciones a los derechos humanos, en una época en que sus severas críticas resultaron inaceptables.

Entre 1978 y 1981 fueron asesinados en Guatemala 19 periodistas, tres fueron, secuestrados, otros tres fueron heridos y cuatro desaparecieron, entre éstos Irma Flaquer. Su vida periodística se extendió durante 22 años, hasta su desaparición en 1980; tenía 42 años.

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