Nuevos quilombos

por Pedro Carrasco. 

La esclavitud no ha sido abolida, ha sido disfrazada, disfrazada de una moda que se nos impone todos los días por medio de los medios de comunicación. ¿Cuál es la gran mentira? ¡Que nos dicen somos libres! Libres para hacer lo que queramos. La gracia es que no hacemos lo que queremos, hacemos lo que nos dicen que hagamos. Y si esto que estoy diciendo es mentira, asómense a la ventana, miren y juzguen los chicos y chicas: son modelos de los prototipos abocetados en pasarelas, revistas y series; cuerpos perfectos y caras diseñadas, forma de vestir y forma de ser calculadas. Escuchamos la música que nos dicen, comemos la comida que nos anuncian, pero ¿con que fin?: Con el fin de que no pensemos. Pensar conlleva ver la verdad en la que vivimos, saber que no todo lo que nos dicen es cierto, que hay algo más allá de la tele, que el mundo tiene una realidad muy diferente a la que se nos plantea en Física o Química o en Los hombres de Paco.
 
Nos vemos obligados a ir a la moda para no ser marginados por nuestros amigos y compañeros. Es la sociedad actual la que con una mano publica la no violencia mientras que con la otra reparte hostias como panes; nos dice que el alcohol y las drogas son malas, pero en las series que emiten salen jóvenes consumiendo estas sustancias y nosotros lo vemos como bueno porque ahí lo predican como algo que está de moda; nos dejamos engañar constantemente y, sin ir mas lejos, en el mismo telediario nos manipulan la verdad. Es cierto que nos informan, pero de las realidades que a ellos les interesa y así nos va…
 
El gran logro de este montaje no es la manipulación de los jóvenes, el gran logro es conseguir que no nos demos cuenta de que nos manipulan y hacernos creer que lo hacemos porque nos gusta y nadie nos lo impone; pero aun así vamos mutando día a día con los diferentes moldes que van fabricando.
 
Todos somos presas de este engaño y todos caemos de una manera u otra, pero lo que yo pretendo con estas líneas es que reaccionemos de una vez, que levantemos cabeza y nos demos cuenta de que nos están atando hilos para manipularnos como si de marionetas se tratara y que cuanto más tardemos, con más hilos nos atarán. Analizad vuestras vidas y daos cuenta de que esto que digo es verdad.