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José Leonardo Chirino




José Leonardo Chirino (Curimagua, Falcón, 25 de abril de 1754 - Caracas, 10 de diciembre de 1796) fue un zambo revolucionario Venezolano.

Lideró una fallida insurrección en busca del establecimiento de la República en el país y la eliminación de la esclavitud. Aunque fue un hecho de carácter local, un levantamiento que obedeció a una situación específica, propia de las condiciones sociales generadas por la esclavitud, tuvo inspiración en las insurrecciones que tenían lugar en Santo Domingo y también en la Revolución Francesa. El movimiento no se propagó más allá de una parte del occidente del país, pero logró provocar una seria alteración del orden colonial en Venezuela.



Biografía

José Leonardo Chirino es hijo de una indígena libre y de un negro esclavo perteneciente a una familia criolla; es entonces, un zambo libre. Jornalero, cultiva la tierra en una hacienda propiedad de José Tellería. Se casó con una esclava llamada María de los Dolores con quien tuvo 3 hijos: María Bibiana, Rafael María y José Hilario. José Tellería, solía realizar viajes de negocios a las Antillas, y en más de una ocasión el zambo se embarca como acompañante. Parece que es en la isla de Santo Domingo, en territorio del actual Haití, donde el zambo establece un más intenso contacto con las ideas y la práctica revolucionaria que tuvieron su epicentro en Francia; la noticia del momento son los levantamientos de esclavos y las tendencias republicanas que pugnan por imponerse. José Tellería se entera de tales convulsiones y la cuestión le preocupa; Chirino también está al tanto, pero esto, en lugar de preocuparlo, lo estimula: eso de libertad e igualdad tenía que estimular a alguien que jamás ha visto un movimiento similar en tierra firme.1 Asimismo, estableció contacto con el proceso que se vivía en Haití donde los negros esclavos se habían levantado contra los blancos y estaban luchando con éxito para obtener su libertad. De regreso a Venezuela se incorporó a un grupo de conjurados que se reunían en el trapiche de la hacienda Macanillas (Curimagua, Edo. Falcón), entre los que se encontraba José Caridad González, un negro congolés muy informado de las ideas de la Revolución Francesa.2 Todo esto le sirvió a Chirino para encabezar el 10 de mayo de 1795 un movimiento armado desde una hacienda llamada Macanillas. Tras el fracaso de esta insurrección, Chirino fue perseguido y hecho preso por traición de un amigo en agosto del mismo año, la Real Audiencia lo condenó a la horca el 10 de diciembre de 1796.

La insurrección

Antecedentes

Distintas causas dieron origen a este movimiento. La variable condición en que se encontraban los negros, que eran unos libres y otros esclavos; la de los indios, que eran respecto a los tributos, unos exentos y otros demorados. En el trato de los unos con los otros, tanto los negros esclavos como los indios demorados, se daban cuenta de lo injusto de su situación. Así estaban las cosas cuando circuló el rumor de que el Rey de España había acordado la libertad de los esclavos; se decía que la cédula que esto ordenaba habría llegado a Venezuela, pero las autoridades coloniales y especialmente el Cabildo de Caracas se oponían a darle cumplimiento, por ser atentatoria a los derechos de los propietarios.3 Este rumor fue dispersado desde 1770 por un africano conocido como Cocofio. Después de su muerte en 1792, esta constante insistencia sobre la libertad de los esclavizados fue retomada y reactivada por los cimarrones africanos procedentes de las colonias holandesas, francesas e inglesas. Varios centenares de estos cimarrones que se fugaron de las colonias extranjeras se refugiaron en la región de Coro, donde existían diferentes vías que abrían el paso a los esclavizados africanos insulares que se liberaron.4
La idea de implantar lo que entonces era conocido como "La Ley de los Franceses", que no es otra cosa que la República, el legado fundamental de la Revolución Francesa, va ganando adeptos entre los negros esclavos y libres, zambos, indios y mestizos. Pero el detonante decisivo de las convulsiones de 1795 es de orden más pragmático, más doméstico. Por esos días ejerce funciones de recaudador de rentas Juan Manuel Iturbe a quien suele pasársele la mano a la hora del rigor y los castigos, y es contra esa situación en particular, que humilla y enardece a los labradores, que Chirino se levanta en armas. La otra figura descollante de la rebelión es el negro José Caridad González, un hombre culto y defensor de los derechos de los esclavos, que alguna vez ganó un litigio a favor de los suyos, y esto lo ha convertido en una especie de adalid ilustrado.

Estalla la insurrección

El 10 de mayo de 1795 el movimiento se gesta y comienza a expandirse en una hacienda llamada Macanillas, cerca de Curimagua; los alzados buscan tomar algunas propiedades de la zona, con la idea de incorporar hombres a la revuelta antes de llegar a Coro, como lo hacen en efecto bajo el mando de un Juan Cristóbal Acosta, pues Chirino se queda para organizar otro grupo.
Los insurgentes proclamaron abiertamente sus objetivos:
La aplicación de la “Ley Francesa”, significando el establecimiento de una república democratica;
La libertad de los africanos esclavizados y la abolición de la esclavitud;
La supresión de tributos pagados por los indígenas (demora) y los impuestos como la “alcabala”;
La eliminación de la aristocracia blanca.4
El dominio ejercido por la sociedad criolla en las regiones tomadas por los alzados entra en crisis; en las haciendas que caen en poder de estos se impone la supresión de la esclavitud, la eliminación de los privilegios y de los impuestos de alcabala.
La idea inicial de llegar a Coro sufre un primer contratiempo luego de los éxitos iniciales, ya que los alzados deciden permanecer en las zonas tomadas. En el entretiempo, la sociedad criolla tiene oportunidad de organizarse y de conseguir refuerzos, enteradas las autoridades de que las armas que en el llano, al sur de Coro, tomaron posiciones; llevaban, además de otras armas de fuego, 2 cañones pedreros. Cuando los negros acometieron desordenadamente, sus columnas fueron destrozadas. En la corta refriega murieron 25 negros y quedaron 24 heridos.

Consecuencias

Este movimiento, de hondas raíces sociales, llamó la atención de las autoridades coloniales sobre las diferencias existentes y las injusticias, particularmente en lo tocante al cobro de impuestos a las clases humildes. Aunque fracasó, no fue estéril, porque a la postre se redujeron los impuestos y se cobraron con sentido más humano.5 Además esta insurrección es considerada como el primer movimiento preindependentista de Venezuela, que abrió el paso para los movimientos de José María España y Manuel Gual, Francisco de Miranda y hasta para el de Simón Bolívar.además que fue encarcelado y maltratado hasta ser condenado a pena de muerte.

Ejecución de Chirino

osé Leonardo Chirino quien no llegó a tiempo para participar en el combate, al saber la derrota se internó en la serranía, trata de reorganizarse. Escribe al cacique y a los indios de Pecaya, pidiéndoles incorporación a la lucha y prometiéndoles que no pagarían demora, esto es, un tributo especial de los indígenas y que ahora se les cobraba en dinero efectivo. Pero, tres meses después la traición de un antiguo compañero facilita su captura y traslado hacia Caracas, donde la Real Audiencia lo condena a muerte por delito de subversión. Se le condena "a muerte de horca que se ejecutará en la plaza principal de esta capital adonde será arrastrado desde la Cárcel Real, y verificada su muerte, se le cortará la cabeza y las manos y se pondrá aquella en una jaula de fierro sobre un palo de veinte pies de largo en el camino que sale de esta misma ciudad para Coro y para los Valles de Aragua, y las manos serán remitidas a esa misma ciudad de Coro para que una de ellas se clave en un palo de la propia altura y se fije en la inmediación de la aduana llamada de Caujarao, camino de Curimagua, y la otra en los propios términos en la altura de la sierra."6
Su hija Viviana fue vendida por 200 pesos y a sus dos hijos los vendieron por 120 y 150 pesos respectivamente. Y como última medida se incluye en el escudo de la ciudad de Coro las tres cabezas degolladas y sangrantes de José Leonardo y sus lugartenientes, como pública advertencia a quienes tuvieran pensado levantarse contra Dios y el Rey.7
La condena es realizada conforme a la tradición colonial y en concordancia con los agravios infligidos por el alzado a los sectores dominantes. El 10 de diciembre de 1796, Chirino es inmolado en la horca, en plaza pública y su cuerpo fue descuartizado y colocadas sus partes en distintos lugares.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Leonardo_Chirino

La insurrección de José Leonardo Chirino en la Serranía de Coro. 10 de MAYO de 1795

El comportamiento de la sociedad colonial venezolana estuvo determinado por el establecimiento de una ideología dominante. La jerarquización claramente definida de la sociedad como producto de la imposición, logró establecer una pirámide social, donde la desigualdad estaba a la orden del día. 

El mantuano, hombre de calidad y blanco de nacimiento, se colocó en el punto más alto de esta estructura, teniendo como justificativo de su existencia: privilegios, libertad y control de los hombres y mujeres de las demás clases sociales. 

Al blanco criollo, al pardo, al mestizo, al indígena y al negro africano les correspondería respectivamente una posición dentro de esta pirámide social, siendo esto, el principal interés de la clase dominante para evitar la movilidad de aquella sociedad venezolana.
En cambio, el negro africano al ser sometido a condiciones de esclavitud, le tocó una vida precaria y sin ningún tipo de privilegios: El último escalafón de la pirámide social.

La ausencia de libertad, considerados como objetos, explotados e irrespetados física y moralmente por la clase dominante (amos y dueños), sería lo que caracterizaría la vida colectiva de este grupo de hombres y mujeres que fueron los generadores reales de la productividad y prosperidad económica durante los trescientos años de vida colonial. 

A pesar de ser los zambos y negros esclavos los trabajadores directos de las tierras americanas, serían muchas las injusticias y atropellos sufridos por este grupo étnico bastante numerosos para la época. Por esta razón, la molestia y los reclamos estaban presentes en cada uno de los habitantes de origen africano en el territorio venezolano.

Hombres y mujeres negros harían efectivas las enérgicas protestas. Sublevaciones, motines y levantamientos fueron los reflejos más claros de éste descontento, producto del tratamiento dado por los propietarios, las instituciones coloniales y por el propio poder monárquico establecido en la península española.

El zambo José Leonardo Chirino, hijo de esclavo pero libre por ser su madre de origen indígena, encabezaría en su oportunidad, un levantamiento en la población de Coro en el año de 1795. Un movimiento que buscaba la libertad definitiva de los esclavos y soluciones palpables para la igualdad social. 

La Serranía de Coro sería el escenario donde Chirino, acompañado por un grupo de esclavos, negros libres, mulatos e indígenas se sublevarían en contra del régimen establecido. Una población mayoritariamente de origen africano y sumado a ello, con asentamientos de negros libres, llegados de Curazao.

Un baile organizado por el propio Chirino, anunciaba los aires de la insurrección. El levantamiento estalló el diez de mayo progresivamente en las haciendas de El Socorro, Varón, Sabana Redonda, La Magdalena, Macanillas y otros espacios productivos de la región coriana. 

Los principios fundamentales que caracterizaron la insurrección fueron los siguientes:

1.- Aplicación de la “ley de los franceses”,  los cuales promovía las ideas de soberanía y libertad con la finalidad de crear una República.
2.- Abolición de la esclavitud y destrucción del régimen basado en la servidumbre. 
3.- Supresión de los privilegios y eliminación de los impuestos de alcabala. 

La sublevación tenía como basamento los ideales promovidos por los primeros movimientos insurreccionales ocurridos en la isla de Santo Domingo (Haití) y por el papel de los Jacobinos Negros. Chirino, quien había realizado varios viajes a esta isla, se informó de las ideas libertarias de la Revolución Francesa y junto con José Caridad González introdujeron dichos principios a las poblaciones esclavas de la región de Coro, quienes entusiasmados, se organizaron para defender sus derechos.

La existencia de una Real Cédula emanada 31 de mayo de 1789 por el Rey Carlos IV y que fue conocida como Código Negrero, el cual señalaba principios humanitarios referidos al buen trato y ocupación que debían los dueños a sus esclavos, además de las prédicas constantes de los llamados jacobinos negros de la región, también fueron aspectos que hicieron posible un ambiente para la sublevación. 
Desde el 3 de mayo de 1795 comenzaron los preparativos del levantamiento del día 10. La toma de las Haciendas, saqueos y la muerte de algunos blancos, serían las acciones durante el movimiento de los negros, esclavos e indígenas.

Las autoridades criollas, ante tal situación, organizaron la defensa y la represión de los conjurados. La persecución y los crímenes realizados, fueron las acciones para atemorizar a los esclavos y a los grupos en servidumbre, para evitar nuevos motines tanto en la región coriana como en otras zonas de la provincia de Venezuela.

Entre los días 10 y 12 de mayo, más de 100 negros fueron prisioneros, 86 fusilados sin previo juicio, siete degollados el mismo 12 de mayo y nueve al día siguiente. El día 18 de mayo se ajusticiaron a 23 esclavos y cinco días después, 25 esclavos contaron con la misma suerte.  
José Leonardo Chirino lograría huir de la persecución y esconderse de la autoridad criolla. Luego de tres meses sería entregado y puesto en prisión En Caracas, la Real Audiencia, lo condena a muerte por los delitos de subversión el 10 de diciembre de 1796. 

La insurrección del 10 de mayo de 1795, aunque fallida, es considerada como uno de los movimientos políticos, económicos y sociales, originarios de la lucha pre-independentista en Venezuela. Su gran contenido étnico y socio-político demostró un intento por la unificación y reivindicación de los sectores explotados y la organización de una República inspirada en los principios de libertad, igualdad y fraternidad.

PARA SEGUIR LEYENDO:
Aizpurua, Ramón, La insurrección de los Negros en la Serranía de Coro de 1795: una revisión necesaria. En: Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, Tomo LXXI, Nº 233. Julio-septiembre. 1988
Arcaya, Pedro Manuel, Insurrección de los negros  de la serranía de Coro en 1795. Caracas, Instituto Panamericano de Geografía e Historia. 1949.
Brito Figueroa, Federico, Las insurrecciones de los Esclavos en la sociedad Colonial. Caracas, Editorial Centauro, 1961.
Córdova Bello, Eleazar, La independencia de Haití  y su influencia Hispanoamericana. Caracas, Instituto Panamericano de Geografía e Historia. 1967
José Leonardo Chirino y la insurrección de la Serranía de Coro de 1795. Mérida, Memorias del simposio realizado en Mérida los días 16 y 17 de noviembre de 1995. ULA, UCV, LUZ,  1996.
Jordán, Josefina, Documentos de la insurrección de José Leonardo Chirino. Caracas, Fundación Historia y Comunicación, Colección Abraxas, 1994.
Gil Rivas, Pedro (comp.), La insurrección de los Negros de la Serranía Coriana: 10 de mayo de 1795. Caracas, CONAC, 2001.

Fuente: http://www.cenhisto.gob.ve/index.php?option=com_content&task=view&id=17&Itemid=41

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