Eugenio Blanco Carbayo (1858-1935)

 En los escasos ratos que le deja libre su afán de labrador, Eugenio Rufino Blanco Carbayo, pone su entusiasmo de artista en la ingenua labor de sus tallas de madera, entre las que cabe destacar:
     - Tallas religiosas: La Pasión de Cristo, figuras talladas y policromadas.

     - Muebles de la casa: Sillitas de costura ( hombre y mujer), cuna, lavabo de palangana, armarios, ...
    - Aperos de labranza: manceras, mangos de azuela, travesaños de sierras,...


El Padre Agustino César Morán Bardón le dedicó el artículo " IN MEMORIAM"

"En el vecino pueblo de Moriscos bajó ayer al sepulcro Eugenio Blanco. Era un honrado labrador, que como los pájaros se desprendía frecuentemente de la tierra para volar por las serenas regiones del arte. En estos ratos de ocio, mientras los bueyes descansaban, mientras yacían sosegadamente en la pradera, él sacaba de su hatillo la navaja, instrumento de trabajo, y un trozo de madera que en su mente vivía revestido de primores y, como un mago de leyenda, hace brotar plantas, flores, animales, seres fantásticos de que su alma estaba llena, y la fiebre del artista le obligaba a recogerlos en formas plásticas, verdaderas creaciones, no exentas de ingenio, con que pobló su morada y aun se difundieron por la región de Salamanca pregonando las cualidades de quien les dio la existencia... ¿Qué diría aquella sierra que labró con tanto mimo y que parece arrancada de un capitel románico? Las arquetas de costura que modeló para su hija, las sillas antropomórficas que talló para sus nietos, la cuna simbólica, el reclinatorio en que oraba y mil objetos rebosantes de flores y caprichos motivos ornamentales que mostraba con legítima satisfacción y orgullo, hoy parecen triste con íntimo desconsuelo... Libre ahora su alma de las ligaduras de la carne bogará por las anchas regiones de la luz, contemplando en la esencia divina los fundamentos del arte que él amaba con la sencillez del niño. Porque siendo Eugenio Blanco labrador en contacto con la madre tierra, artista que se solazaba por las inmaculadas regiones del espíritu, cristiano, práctico y fervoroso que acomodaba sus actos a los divinos preceptos, lleno de días como los patriarcas y asistido en su última enfermedad por manos cariñosas, por un corazón filial que lo exhortaba a poner su confianza en Dios, esperamos que el Señor habrá recogido su alma como padre que levanta en sus brazos al hijo pequeño que lo invoca llorando." 

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