CRITERIOS


Criterio A: Formulación del problema de investigación. El problema de investigación se debe formular al principio de la monografía de tal manera que exprese con claridad el objeto de la investigación. Se puede lograr el nivel 2 aunque el problema de investigación no se haya integrado en el párrafo de introducción, siempre y cuando se haya enunciado con claridad como subtítulo en la introducción o en la página del título.

Criterio B: Introducción. La introducción no tiene por qué aparecer bajo un encabezamiento por separado, y puede incluirse bajo un encabezamiento distinto como la información de contexto, pero es importante que la parte inicial de la monografía cumpla con los requisitos de este criterio.

Criterio C: Investigación. En el nivel de logro 4, el descriptor que dice “se ha consultado una variedad imaginativa de fuentes apropiadas” se debe interpretar en líneas generales como que se ha consultado una amplia gama de fuentes adecuadas. En este caso se evalúa la calidad de las fuentes utilizadas y no la manera en que se accedió a ellas (por ejemplo, a través de Internet u otros medios).

Criterio D: Conocimiento y comprensión del tema. La expresión “contexto académico” no significa un conocimiento extenso del estado actual de la investigación.

Criterio E: Argumento razonado. En una monografía bien argumentada las distintas partes estarán relacionadas de manera coherente y explícita.

Criterio F: Aplicación de habilidades de análisis y evaluación apropiadas para la asignatura. En algunas asignaturas, se pueden alcanzar los descriptores de nivel más altos si se demuestra una aplicación eficaz de habilidades de análisis, mientras que en otras asignaturas, la evaluación tiene un papel más importante que el análisis. Los alumnos no están obligados a dar el mismo tratamiento a la evaluación y al análisis. Frases como “eficaz y sofisticada” están relacionadas con lo que razonablemente se puede esperar de un alumno pre-universitario.

Criterio G: Uso de un lenguaje apropiado para la asignatura. Por lenguaje se entiende, en líneas generales, toda forma correcta o apropiada de comunicar conocimiento y comprensión sobre la asignatura, por ejemplo: gráficos, tablas, mapas, partituras, etc. Los examinadores deben tener en cuenta que, aunque en la contraportada de las monografías se proporcione un encabezado abreviado del criterio, se debe evaluar el uso apropiado del lenguaje.

Criterio H: Conclusión. La conclusión no tiene por qué aparecer bajo un encabezamiento por separado, pero es importante que la parte final de la monografía cumpla con los requisitos de la conclusión.

Criterio I: Presentación formal. Los examinadores deben estudiar detenidamente la orientación proporcionada en el capítulo correspondiente a la asignatura a la hora de asignar los niveles para este criterio. No se debe penalizar a los alumnos nuevamente por los puntos débiles que ya se consideraron en otros criterios (por ejemplo, los criterios C y G). El IB no prescribe ni prefiere ningún estilo de documentación particular, pero se espera que los alumnos apliquen uno de forma coherente. “Excelente” no significa perfecto, por lo que un pequeño error no debe necesariamente impedir que los alumnos alcancen el nivel más alto.

Criterio J: Resumen. El resumen debe evaluarse teniendo en cuenta la claridad con la que se presentan los tres elementos requeridos. Con este criterio, no se evaluará ni la calidad del problema de investigación ni la conclusión.

Criterio K: Valoración global. Para aplicar este criterio, se debe valorar la totalidad de la monografía. Los informes del supervisor son de utilidad al evaluar el criterio K porque proporcionan importante información sobre los problemas o desafíos con los que pudieron haberse encontrado los alumnos. No obstante, estos comentarios no constituyen la única base para la evaluación de este criterio. El nivel de logro cero (0) se otorga solo a aquellas monografías que se consideran insatisfactorias y que parecen haber sido elaboradas sin mediar una contribución personal del alumno.

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