Rechazo y discriminación

Hablen de las razones por las cuales se ha vivido un proceso social de rechazo y discriminación a los indígenas de la sierra y montubios de la costa.

             Antes de empezar es importante definir el significado de estereotipo, pues de aquí parte el proceso social de rechazo y discriminación  a los indígenas y montubios ecuatorianos. Según el diccionario de la Real Academia Española, estereotipo es la imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable. Entonces, ¿cuál es el estereotipo que tenemos de los montubios y de los indígenas?

            En el caso de los montubios, tenemos el estereotipo que es un pueblo ignorante, sumamente conflictivo (característico machete), rebelde y llenos de mitos y tradiciones que se relacionan en la mayoría de casos con pactos con el diablo e historias machistas. Esto no está muy lejos de la realidad; sin embargo, esto se sensacionalista y se exagera; creando entonces un pueblo montubio mítico, donde solo se muestra sus aspectos negativos más no los positivos. Es de aquí de donde parte el rechazo y discriminación al pueblo montubio.

            Los montubios tienen su modo de vida, valores y rituales específicos y característicos que lo diferencian de otros grupos sociales del Ecuador. Es importante mencionar que las diferencias que existen entre las diversas etnias y pueblos del país, marca conflictos y barreras entre ellos. Pues al no poder encontrar semejanzas, involuntariamente la sociedad decide aislar al grupo que no concuerda con sus costumbres y tradiciones, en este caso a los montubios.

            Los montubios son un pueblo rebelde que lucha siempre por la libertad y la justicia. Cuando se relacionan con los demás son un pueblo alegre y extrovertido, pero cuando alguien o algo les afecta se muestras celosos, guardianes de su intimidad, protectores de su familia, especialmente de las mujeres. Estas características, nos muestras a un grupo totalmente diferente al que nos hemos “estereotipado”, pues vemos que son personas ordinarias, es decir, iguales a cualquier otro grupo o persona del país.

            El pueblo montubio además, es trabajador y amante de la tierra; con su trabajo incasable, dedicado y contra la adversidad (clima) ha logrado que hoy en día nuestra economía y riqueza haya mejorado sustancialmente. Por este solo hecho ya debería merecer nuestro respeto, consideración y agradecimiento.  Lamentablemente esto no sucede pues son personas que no tienen mucha aceptación por la sociedad debido a su falta de educación y sus costumbres. Así nuestros montubios siguen olvidados y silenciados. Incluso llegan a ser marginados por los propios gobiernos, que han focalizado su trabajo en las ciudades grandes como Quito o Guayaquil.

            Por otro lado tenemos a los indígenas de la sierra, en este caso el estereotipo se focaliza en su aspecto físico, pues la discriminación está estrechamente ligada al racismo, y es utilizada para justificar la falsa superioridad, supremacía racial-cultural.           

           



 

Por otro lado tenemos a los indígenas de la sierra, en este caso el estereotipo se focaliza en su aspecto físico, pues la discriminación está estrechamente ligada al racismo, y es utilizada para justificar la falsa superioridad, supremacía racial-cultural.

 

Es muy común escuchar las expresiones “longo”,  “cholo”, “indio” y demás que se han convertido en elementos de nuestro vocabulario, sin darnos cuenta que con estas palabras no solo discriminamos a nuestros compatriotas, si no que los menospreciamos a ellos y a nuestra propia descendencia. Sin embargo, por qué exista tal desprecio ante nuestra propia raza. Esto tiene una respuesta claramente impuesta, la colonización española. Desde ese momento se trató a los indígenas como inferiores, imponiéndoles un comportamiento de sumisión frente a los blancos que eran superiores. En este caso, hoy en día, los blancos seríamos los propios mestizos.

                     El pueblo indígena, es un pueblo honesto, recto y al igual que los montubios sumamente trabajador. Por ejemplo, de ellos depende nuestra alimentación, pues son ellos los que realizan el trabajo duro de la labranza, siembra y cosecha. Pero nosotros somos “mal agradecidos”, y no valoramos el esfuerzo y  gran empeño que practican nuestros indios en su trabajo; minusvalorando sus oficios, es decir rechazándolos socialmente.

            Como una kichwa otavaleña mencionó alguna vez: “Vivo como extranjera en mi propia tierra, cuando hablo nadie me entiende”. El idioma es otra clave en las causas de la discriminación. La mayoría de los indígenas hablaba únicamente quichua, hoy en día gracias a la mejora de la educación es que los indígenas han comenzado a hablar el español. Sin embargo, a pesar de que el tener diferentes idiomas constituye una barrera en el proceso de socialización, esto no debería constituir una razón para rechazarlos y peor aun discriminarlos.

            Finalmente tanto el montubio de la costa como los indígenas de la sierra son seres humanos, con los mismos derechos y oportunidades que las personas que  vivimos en la ciudad. Es importante fomentar desde los más pequeños hasta los más grandes, el aprender a valorar el trabajo, el esfuerzo y las ganas de superación de los demás. Seamos entonces un solo país, un país solidario, sin diferencias, donde todos trabajemos juntos sin que exista una segregación para así alcanzar un “perfecto equilibrio”, es decir, la armonía.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



















 
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