Rumania

Visitar Rumania es tanto un reto como una recompensa. El país, con sus maravillosos paisajes montañosos, su gente y su cultura, una gran diversidad de vida salvaje y un modo de vida que muchas veces parece que ha cambiado muy poco desde la Edad Media, deja indiferentes a muy pocos visitantes. Rumania es una puerta a la aventura: encuentros con cíngaros, osos salvajes, restos del comunismo y un idílico modo de vida son sólo algunos de los atractivos del país.


Información general

Situada en el sudeste centro europeo, Rumania es uno de los mayores países de Europa, con una población de casi 22 millones de habitantes. La religión predominante es la ortodoxa, pero también pueden encontrarse otras doctrinas: católica, protestante y evangélica.

El lenguaje oficial es el rumano. Los rumanos provienen de los romanos y tienen un marcado carácter latino – cálido, espontáneo, anárquico – y  saben apreciar la buena vida y  sus placeres.

La constitución establece un sistema parlamentario de gobierno, elegido cada cuatro años y  dirigido por el primer ministro y el presidente, que es el jefe de estado.

Desde el 1 de Enero de 2007 Rumania es miembro de la Unión Europea. Junto a los rumanos podemos encontrar comunidades húngaras, alemanas y serbias conviviendo en el país.

Cerrada al turismo durante más de 40 años debido al régimen comunista, Rumania nos descubre por fin sus genuinos tesoros, siendo el turismo uno de los sectores con mayor crecimiento en la economía rumana, debido a su riqueza costera, montañosa y sus centros turísticos de salud y spa. 

Igual de fascinantes que sus ciudades más importantes – Bucarest, Brasov, Cluj-Napoca, Timisoara – el encanto de Rumania reside principalmente en sus regiones rurales y menos conocidas. Cada visita a los pueblos de la Rumania rural será muy satisfactoria; diversidad de increíbles lugares que van desde las casas de troncos de las áreas montañosas a las ciudades del delta construidas con juncos o las magníficas iglesias de madera de Maramures con sus campanarios góticos, sin olvidarnos de Transilvania, con sus iglesias fortificadas sajonas, todo ello reflejo de la lucha histórica entre las diversas comunidades y religiones.

Para muchos visitantes, el punto de llegada a Rumania es Bucarest, la capital del país. Desde aquí, la mayoría se dirige al norte, hacia Transilvania. La puerta de entrada a Transilvania es Brasov, cuyo casco antiguo medieval con la Iglesia Negra es una buena introducción a la arquitectura sajona de la región. La zona de Transilavania alcanza su máximo esplendor en las ciudades fortificadas de Sibiu y Sighisoara, la ciudad rumana que mejor conserva su aspecto medieval y lugar de nacimiento de Vlad el Empalador, el personaje histórico rumano más famoso, también conocido como Vlad Tepes o, más familiarmente, Drácula. 

Hacia el nordeste encontramos las grandes ciudades magiares de Targu Mures, Cluj-Napoca y Oradea que conservan un gran número de iglesias y calles medievales, así como impresionantes edificios barrocos y de la época de la Secesión. Hacia el sudeste del país, junto a la frontera con Serbia llegamos a Timisoara, ciudad de origen de la  Revolución de 1989 y un agradable lugar para pasar unos cuantos días.

Sin embargo, lo mejor de Rumania lo encontramos en sus zonas rurales y en particular en sus maravillosos paisajes montañosos. Los Cárpatos salvajes, que forman la frontera entre Transilvania, Moldavia y Valaquia, albergan osos, ciervos, gamuzas y águilas. El Bucegi, Retezat, Fagaras y la meseta de Padis ofrecen algunas de las más placenteras y espectaculares oportunidades para practicar el  senderismo de Europa.

Por otro lado, el Delta del Danubio es un lugar totalmente diferente del resto del país, en el que la vida apenas ha cambiado durante siglos y donde las barcas son la única manera de llegar a la mayoría de los poblados. Durante la primavera y el otoño cientos de especies de pájaros de todo el mundo atraviesan esta zona durante la gran migración o vienen a aparearse.

Por último, pero no por ello menos importante, la región norteña de Maramures, en la frontera con Ucrania, conserva una atmósfera casi medieval con sus aldeas famosas por sus fabulosas iglesias de madera. Cerca de allí las montañas de Bucovina apasionan con sus Monasterios Pintados, declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO, cuyas muestras de arte religioso se encuentran entre las más extraordinarias de Europa.

IMPORTANTE: TELÉFONO MÓVIL PARA EMERGENCIAS EMBAJADA ESPAÑOLA: (004) 0745102780