Análisis PIB Chileno, año 2008

El Producto Interno Bruto, PIB, es el valor de los bienes y servicios finales producidos en un país (o región) en un período determinado. Es el más importante de los indicadores macroeconómicos usados y el con mayor nivel de agregación.

Al usar un año base se obtiene el ‘PIB real’, que permite ver el crecimiento de la economía descontando las posibles distorsiones por efecto de las variaciones de precios. Es el indicador de producto más cercano a la realidad material.

En el gráfico las cifras están señaladas en miles de millones y los precios utilizados para el cálculo son del año 2003. En el caso de Chile, el PIB ha venido subiendo en términos reales año a año. Durante el período graficado, el PIB creció en un 22,7%.
 

El aporte de los factores capitales y trabajo al crecimiento del producto ha estado sistemáticamente en torno a un 5% en el trienio 2006-2008, pero en cada uno de estos tres años la productividad total de dichos factores ha estado en la zona negativa, restando crecimiento al PIB. En efecto, en 2006, los factores productivos aportaron 5,1 puntos porcentuales al crecimiento del producto, en tanto que la productividad agregada cayó en       –0,5%. El PIB, por tanto, creció en 4,6%. En 2007, los factores aportaron 5,1% y la productividad se contrajo en -0,4% (llevando al PIB a 4,7%), mientras que en 2008, los factores contribuyeron en 4,9%, pero la caída en productividad se tradujo en un crecimiento del PIB de tan sólo 3,2%.
 

¿Qué ha provocado la caída en la productividad? : Un Diagnóstico Pendiente.-

La continua caída de la productividad en la economía chilena en los últimos tres años no obedece a un solo factor específico e identificable, sino a una multiplicidad de ellos. Es un tema por debatir e investigar en profundidad, por el alto impacto que tiene en la capacidad de crecimiento de tendencia.

Sin perjuicio de ello, en la discusión pública se ha destacado el rol negativo que la escasez de gas y los mayores costos energéticos por mayor utilización de derivados de petróleo han tenido sobre la productividad total de factores, cuyos costos se estiman entre 0,5 ó 1 punto porcentual de menor crecimiento por año. Si bien estos elementos efectivamente han elevado los costos de las empresas y han resultado en una fuente de ineficiencias internas, no es suficiente para explicar la irrefutable tendencia declinante de la productividad desde comienzos de esta década. La productividad de los factores de las dos décadas y media comprendidas entre 1976 y 2000 fue de 1,1%, compatible con las observaciones internacionales. Sin embargo, desde 2001 hasta 2008, la productividad media arroja un resultado negativo de –0,1%, y en 5 de los 8 años comprendidos en ese período, se han observado retrocesos en la productividad, y en sólo dos, aumentos marginales, del orden de 0,5%.

A cambio, es posible resaltar que este deterioro de la productividad en la economía chilena ha ocurrido en medio de un fuerte ciclo de alza en los términos de intercambio. Habitualmente los ciclos de altos precios de exportación inciden positivamente sobre la productividad, por lo que es posible suponer que, de no haberse dado el reciente boom en los precios de los recursos naturales, la caída en la productividad de la economía chilena hubiese sido aún más profunda.
 
 
El fuerte aumento del gasto público en los últimos años, también puede esconder fuentes de ineficiencias en la economía, no sólo por aspectos ligados a la gestión, sino también a la evaluación social asociada a ellos. El Estado debe estar constantemente impulsando una agenda de productividad de la economía, de manera que el país pueda adaptarse y competir en las nuevas realidades mundiales. Por ejemplo, revisar en forma sistemática la coherencia del sistema tributario, los trámites para apertura y cierre de empresas, las regulaciones laborales y el sistema educativo en todos sus niveles, y destrabar el aparato innovador, entre otros.

Son todas tareas que otorgarán una mejora permanente a la eficiencia, y por ende al crecimiento de largo plazo a la economía chilena.
 

Resultados 2008.-

El Banco Central entregó el reporte de cuentas nacionales del año 2008, en donde se observa una situación que da cuenta de un deterioro del crecimiento nacional bastante peor al esperado. En efecto, durante los tres primeros trimestres del año pasado, la economía creció a un ritmo que promediaba el 4% y pasa bruscamente a una expansión prácticamente nula, de sólo 0,2%, en el último cuarto del año. Es muy probable, asimismo, que en el primer trimestre del 2009 suframos una contracción del PIB que bordeará el 1,1%, lo que podría profundizarse durante el segundo cuarto del presente año. Así, la posibilidad de que la economía chilena tuviese que atravesar por una nueva recesión se hace cada vez más probable.

Se ha utilizado como referencia la última recesión por la que paso Chile, evento que aconteció hace una década atrás producto de la crisis asiática. A principios de 1998 la economía crecía a un ritmo cercano al 7% y sólo tres trimestres después había pasado a una contracción de -2,3%. Esta negativa situación se mantuvo durante 12 meses y recién a fines de 1999 volvieron a observarse indicadores positivos. En su peor momento, segundo trimestre de 1999, la producción de Chile caía en 4,1%. Pues bien, algo tan dramático como lo vivido en esos momentos no debería repetirse nuevamente y si bien el resultado del 2009 podría ser una caída del PIB de 1%, no debería tener ni la longitud, ni la magnitud de lo sufrido a fines de los noventa.

Uno de los sectores productivos que son especialmente sensibles a estos ciclos económicos es la construcción, y así es como durante la crisis asiática el PIB sectorial llegó a caer cerca de 20% en su peor momento. Esto puso al borde de la quiebra a varias empresas de esa industria y sólo el beneficios tributario transitorio para la compra de viviendas nuevas impulsado por el ex Presidente Frei logro resolver el sobrestock acumulado debido al brusco cambio en las expectativas. En la actualidad, el PIB sectorial creció en 6,1% durante el cuarto trimestre del año pasado y varias empresas han buscados nuevas maneras para atraer clientes y con ello reducir el stock. A esto contribuye que en los últimos 10 años haya aumentado el ingreso per capita, ya que existe capital en las familias que esta disponible para aprovechar estas oportunidades para adquirir bienes raíces u otros bienes durables. En una economía más pobre, no se produciría este fenómeno, por más que los precios bajasen de manera significativa.

En suma, lamentablemente el evento de recesión que considerábamos poco probable, finalmente se esta imponiendo como el escenario base, aunque con una magnitud inferior a la observada hace una década atrás. El mayor ingreso nacional, la regla fiscal y la buena regulación bancaria son fortalezas que nos permiten sobrellevar esta crisis global con mejores perspectivas que nuestros vecinos. Sin embargo, los retrocesos en la regulación laboral ha llevado a que ese mercado este menos preparado para lo que viene, generándose finalmente más desempleo de lo es aceptable para nuestro país.