Narración

EL TEXTO NARRATIVO

 

0.- INTRODUCCIÓN

 

La narración es un tipo de texto en el que se cuentan hechos reales o ficticios que suceden a unos personajes en un tiempo y un espacio determinados.

Son textos narrativos los relatos orales de hechos cotidianos, un chiste, una anécdo­ta... Lo son también las narraciones ficticias: leyendas, cantares de gesta, romances, fábulas, cuentos, relatos y novelas, y las narraciones de hechos reales: historia, biogra­fía, noticia, reportaje y crónica. Por último, también son textos narrativos, si bien con características específicas, el cómic y el cine.

Los elementos de la narración son:

  • La estructura.
  • El narrador  y el punto de vista.
  • El espa­cio y el tiempo.
  • Los personajes.
  • El discurso narrativo.

Estos elementos adquieren mayor o menor complejidad según el género narrativo y alcanzan su mayor desarrollo en la novela.

 

1.- LA ESTRUCTURA

 

Se puede dividir en:

  • Estructura externa: es la forma en que se distribuye el texto, es decir, las diversas partes que lo integran.
  • Estructura interna: se refiere al contenido y depende del orden cronológico en que ocurren los sucesos y del punto de vista narrativo.

 

1.1  La estructura externa.

La estructura externa organiza el texto en apartados formales que, según el tipo de relato, se denominan:

  • Párrafos (relatos breves).
  • Capítulos (novelas, series de televi­sión).
  • Partes (novelas, obras de teatro, épica).
  • Tratados (narraciones filosófico-mora­les).
  • Libros (narraciones extensas).
  • Secuencias (películas).
  • Actos y escenas (obras de teatro).
  • Titular y cuerpo (noticias, reportajes), etc.


La estructura externa a menudo queda reflejada en el índice de las narraciones.

 

1.2  La estructura interna.

La estructura interna es la manera en que se organizan los contenidos de un texto. En los contenidos de la narración se suelen distinguir tres partes:

  • Planteamiento (o marco]. Presenta aspectos del contexto donde se desarrollan los hechos: los personajes y sus relaciones, el ambiente, los lugares, las circunstancias temporales y, en conjunto, una situación inicial estable.
  • Nudo (o complicación]. Se produce un conflicto: el protagonista se enfrenta a ele­mentos de la naturaleza, a otros personajes, o a sí mismo. Este conflicto transforma la situación inicial y produce cambios en la situación de los personajes, en sus relaciones, en el ambiente, etc. También hay que incluir las valoraciones de los personajes ante los cambios y las nuevas acciones que éstos generan.
  • Desenlace (o resolución]. Se resuelven el conflicto o los conflictos y se da paso a una nueva situación estable. En algunas narraciones puede haber una moraleja, es decir, una lección o enseñanza que se desprende de la narración y que el autor hace explíci­ta, como sucede en las fábulas.

No obstante, estas partes del contenido, que lógicamente siguen el orden cronológico mencionado (planteamiento ~ nudo ~ desenlace), en un relato pueden presentarse siguiendo un orden diferente. Por ejemplo, muchas películas y narraciones de misterio se inician con el desenlace (el crimen, el robo..), y la investigación que éste provoca desvela qué ha pasado anteriormente (el planteamiento y el nudo). El modelo literario de este tipo de narración son los relatos de misterio de Edgar Allan Poe, como Los crímenes de la calle Morgue.

Si atendemos al orden cronológico en que se presentan los acontecimientos de la narración, encontramos las siguientes estructuras narrativas, que pueden darse com­binadas:

  • Lineal, cuando se sigue el orden cronológico de los hechos, como en el Quijote.
  • In media res, cuando el relato empieza en medio de la narración para luego volver hacia atrás, desvelando los antecedentes de la historia, y continuar avanzando en orden lineal. La Odisea, de Homero, o el Cantar de Mío Cid son ejemplos de esta estructura narrativa.
  • En flashback [o retrospección], cuando el narrador, desde el presente, vuelve al pasado, como sucede en el Lazarillo de Tormes. Menos frecuente es el fIash-forward (o anticipación), en que el narrador hace anticipaciones de lo que sucederá en el futu­ro, como en Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.
  • En contrapunto, cuando se alternan distintas secuencias narrativas, es decir, cuan­do hay varias historias que se entrecruzan a lo largo de la narración. Tal estructura -favorecida por la técnica del montaje cinematográfico, por lo cual es habitual en el cine- aparece en La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza.

Finalmente, la libertad que tiene el autor para organizar los hechos nos permite diferen­ciar el argumento -conjunto de todos los hechos en orden cronológico y causal- de la trama -los hechos tal como los ha seleccionado y organizado el autor.

 

2.- EL NARRADOR Y EL PUNTO DE VISTA

 

El narrador es la persona que cuenta los hechos: es un sujeto que pertenece al texto, es decir, un elemento creado también por el autor, con quien no debe con­fundirse.

Además de la voz del narrador, pueden intervenir las voces de los personajes. En oca­siones hay un narratario, que es otro personaje ficticio, creado también por el autor, que aparece en la narración como personaje al cual se dirige la historia. es decir, actúa como receptor de ésta (por ejemplo. el «Vuestra Merced» del Lazarillo de Tormes]. A veces, incluso interviene la voz del propio lector. Estas distintas voces (polifonía) de­sempeñan un papel fundamental en la interpretación de lo que se narra, ya que se cuenta desde perspectivas distintas, lo que afecta a su significado global.

Pensemos en la importancia que tiene el punto de vista en las narraciones diarias: nos creemos total o parcialmente un hecho en función de la persona que nos lo cuenta, o cambiamos de medio de información según el enfoque -perspectiva- que da de la rea­lidad. Baste, para comprobarlo, comparar las primeras páginas de los periódicos de un mismo día.

El punto de vista narrativo es la perspectiva desde la que se cuenta la historia. Es el narrador quien organiza, explica y cede su voz a los personajes cuando lo cree conveniente.

El punto de vista narrativo tiene dos posiciones básicas:

  • Punto de vista externo, si se narra desde fuera de la historia, en tercera persona. Se distinguen dos tipos de narrador:

- Narrador omnisciente. Lo sabe todo acerca de los personajes, desde lo más ínti­mo hasta lo más externo; puede anticipar hechos y estar presente en varios sitios a la vez... La omnisciencia tiene distintos grados, ya veces incluye interven­ciones y comentarios del narrador en la historia. Es la perspectiva adoptada en La Regenta, de Clarín, y en Parque jurásico, de Michael Crichton.

Observador externo. Sólo cuenta lo que puede observar, de modo parecido a como si lo filmara con una cámara de cine; el narrador muestra, no explica. Es característico de la novela negra.

  • Punto de vista interno, si se cuentan los hechos desde dentro de la historia, en pri­mera persona. Se pueden distinguir dos tipos de narrador:

Narrador protagonista. El protagonista de los hechos es, al mismo tiempo, quien los cuenta; da una versión de los hechos influida por su perspectiva, pero próxima y creíble, porque el mismo personaje ha vivido lo que cuenta. Es el caso de Lazarillo.

Narrador personaje secundario. Como un testigo, cuenta los hechos a los que ha asistido. En Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, encontramos un narrador de este tipo.

En la novela moderna se da también, en combinación con la estructura en contra­punto y el protagonista colectivo, el punto de vista móvil o caleidoscópico, en el que distintos personajes van alternándose para contar la historia.

 

3.- EL ESPACIO Y EL TIEMPO

 

En un texto narrativo, el espacio es el marco físico en el que se desarrolla la acción.

En ocasiones -en los textos de ficción-, el espacio es más que un simple decorado: influye en los personajes y crea un ambiente que adquiere un papel protagonista.

 

Cuando hablamos del tiempo de la narración, nos referimos a dos conceptos:

  • El tiempo externo, es decir, la época o el momento en que se sitúa la historia (la Edad Media, el siglo XXII.. .). Puede ser explícito, como, por ejemplo, en la novela 1984, de Geor­ge Orwell, o bien deducirse del ambiente, los personajes, las costumbres, etc., es decir, implícito.
  • El tiempo interno, que es el período temporal que abarcan los sucesos del rela­to (un instante, días o siglos). Puede ser explícito o implícito, puede ocupar una vida, como en Lazarillo de Tormes, o sólo un día, como sucede en Ulises, de James Joyce.

El autor selecciona los momentos que juzga interesantes para la historia a través de la elipsis, procedimiento narrativo que consiste en la realización de saltos temporales para centrarse en los momentos que se consideran más significativos.

 

4.- LOS PERSONAJES

 

Los personajes son el elemento fundamental de la narración; funcionan como el hi­lo conductor del relato, pues son los agentes de los hechos.

En función de su intervención en el relato, distinguimos:

  • El protagonista. Es el centro de la narración. Puede ser un individuo (Lazarillo); varios (don Quijote y Sancho) o una colectividad (el Madrid de los años cuarenta, en La colmena, de Camilo José Cela). A veces se le opone un antagonista. Los protagonistas son personajes redondos, porque evolucionan a lo largo de la novela y la vida los modi­fica, como nos sucede a las personas. Aunque a veces se nos presentan al inicio del relato, los vamos conociendo a través de sus actos, de sus palabras y de lo que nos dicen de ellos el narrador y otros personajes.
  • El secundario. Acompaña a los protagonistas, con los que se relaciona y dialoga. Son personajes frecuentemente planos, que se caracterizan en bloque y no suelen evo­lucionar. Normalmente responden a un arquetipo o tienen un mismo comportamiento durante toda la obra. Un buen ejemplo lo constituye el clérigo avaro de Lazarillo de Tor­mes, cuya característica es siempre la misma: su extremada avaricia.

 

5.- EL DISCURSO NARRATIVO

 

El texto estrictamente narrativo se produce cuando la voz del narrador relata los hechos, reales o ficticios. Esas acciones, que realizan unos personajes en un tiem­po determinado, se expresan sobre todo mediante verbos y marcadores tempo­rales.

Sin embargo, por lo general, el texto narrativo se combina con otras tipologías tex­tuales.

Cuando el relato de sucesos (narración) se detiene para informar sobre cómo son las cosas, las personas, los lugares, etc., se pasa a la descripción -lo cual es muy frecuen­te, sobre todo en la novela-. En el momento en que se cede la palabra a los persona­jes, aparece otro tipo de texto: el diálogo o conversación, que se puede expresar a tra­vés del diálogo de estilo directo o de estilo indirecto, del monólogo interior, y del estilo indirecto libre.

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