Campo

 


EL MISTERIO DEL TERNO DE GALA

 

Historia contada por Clara Sanz Castillón (Clara Mayón) 

Clara, que ahora vive en Pamplona, nació en Campo el año 1929 pero, antes de que cumpliera un año, sus padres se trasladaron a Francia, permaneciendo en dicho país hasta el año 1936. Al estallar la Guerra Civil volvieron a España y se fueron a vivir a Barbastro, donde residieron hasta que acabó la contienda, en 1939. Entonces se instalaron otra vez en Campo.

 

Clara, Clareta, o Clarona, como le llamaban sus convecinos, aprendió de modista, como tantas otras chicas de su edad en esa época. Entre todos los recuerdos que guarda de aquellos tiempos, nos cuenta la siguiente anécdota.

 

Debía ser en torno a 1947, pues ella tenía unos  17 o 18 años, cuando un día le pidieron ayuda para hacer un trabajo muy especial.

 

 

 

Resulta que una amiga íntima de la Sra. Ursicia de casa Víctor, que era de Barcelona, donó a Mosén Constancio las cortinas de la habitación de su hijo, que había fallecido durante la guerra, para que hiciera con ellas el Terno de Gala (así se llaman las casullas que lucen los sacerdotes en las misas de gala).

 

Se pusieron manos a la obra todo el equipo : Mosén Constancio cortó las telas, Doña Segunda, la madre de Vianor (el sobrino de Mosén Constancio) las hilvanó y ella, Clara, las tenía que terminar con un máquina de coser que le había dejado la madre de Miguelo, de casa Sesé.

 

Lo extraño de la historia, es que les dió por querer hacer ese trabajo un domingo, seguramente por aprovechar el día de fiesta, pero la máquina de coser parece ser que pensó que "eso de trabajar en domingo no estaba bien"... El caso es que se rompía el hilo tan a menudo que tuvieron que dejar la costura por imposible, pensando que la máquina se había estropeado, aunque, por bromear,  comenzaron a decir entre ellos que lo que pasaba era que Dios no quería que trabajaran en día festivo.

 

El lunes por la mañana Clara decidió comprobar si la máquina funcionaba, volvió a reemprender la labor y... cuál no sería su sorpresa, al conseguir coser todo lo que había preparado de un tirón, ¡el hilo no se rompió ni una sola vez!

 

Curiosa y divertida es la historia que nos ha contado Clara, como curioso es pensar que para las casullas de gala de los sacerdotes se pudiera aprovechar la tela de unas cortinas: ¡el reciclaje no se ha inventado ahora ! 

 

 

Clara, también nos envía una foto en la que está con sus compañeras de escuela. Sólo falta en el grupo Dorita Brunet, que aquél día estaba enferma y no pudo hacérsela. Era el año 1943.

 


Las chicas, todas con el libro en la mano, son:
- en la fila superior (de izquierda a derecha): Alegría (de “casa Catarina”), Rosarito (“casa Paco”) y Clarita (“casa Mayón”).
- en la fila inferior (de izquierda a derecha): Toñeta (“casa Lestanco”), Flor (“casa el Ferrero”), Luisa (“casa Güel”) y Candideta (de “casa Bertolín”).