Campo


El rosario de la aurora

Bien conocida es la expresión «acabar como el rosario de la aurora» que se utiliza cuando alguna reunión termina mal. En Campo los rosarios de la aurora solían y suelen terminar en buena armonía, pues es una tradición que, gracias a la voluntad y ánimo de muchas personas se ha mantenido a lo largo del tiempo.

 

La Iglesia introdujo el rezo del Rosario de la Aurora en el siglo XVIII.

 

En Campo, antiguamente se rezaba por las calles del pueblo al alba del domingo, desde el día 12 de Octubre, fiesta del Pilar, hasta el domingo de Pascua de Resurección, que es cuando se cantaba el ALELUYA. En cada fiesta o domingo se entonaban unas determinadas coplillas. Había un texto especial para el primer domingo y también para el segundo, así como para los días del Pilar, la Purísima Concepción, Navidad, Año Nuevo, Reyes, San Antonio, San Sebastián, San José, la Virgen de Marzo, Pascua de Resurección, Corpus Cristi y Virgen de Septiembre.

 

Las campanillas sonaban por las calles a las 4.30 de la mañana, para llamar a los que quisieran ir a cantar. A las cinco el coro de cantores y cantoras se reunía en la puerta de casa del Molinero. No solía faltar allí un haz de leña para que los primeros que llegaran pudieran hacer una fogata y calentarse un poco, mientras el resto de los fieles se iban congregando.

 

Así pues, a las cinco en punto se empezaba a cantar allí mismo, en casa Molinero, y después se marchaba en silencio hasta el siguiente lugar donde se debía cantar, que era el Cantón; después lo hacían en el cruce de calles entre casa de Cambra y casa Sermo, el final de la Plaza Mayor y así sucesivamente.

 

Terminado el canto de las Coplillas se rezaba el Rosario, sobre las 6.30. Era la hora en que salía de la Iglesia la procesión encabezada por un niño con la Cruz y, a su lado, otros dos niños con los ciriales, faroles en cuyo interior lucía la vela encendida. Detrás de ellos seguían dos filas de personas rezando y cantando el Rosario, repitiendo el itinerario que había recorrido el coro anteriormente.

 

 

De vuelta a la Iglesia, sobre las ocho de la mañana, se celebraba la misa del Alba.

 

Actualmente se sigue rezando el Rosario de la Aurora desde el primer domingo de Octubre hasta el día de Todos los Santos: suelen ser cinco domingos. A las siete de la mañana se encuentran los feligreses en un lugar determinado, que hasta este año pasado era en casa de Pilar, en el Cantón. Después, como siempre se ha hecho, se inicia el recorrido del pueblo con el canto de las coplillas. A medida que se van escuchando las voces de las más madrugadoras (aunque hay algún varón la mayoría de los que participan son mujeres) por las casas, otras personas se van uniendo al coro, y una vez que se ha cantado en todos los sitios acostumbrados se vuelve a la iglesia. Allí, ya constituido un grupo más numeroso, se inicia el Santo Rosario, cuyo rezo se continúa mientras se hace un nuevo recorrido por el pueblo. La procesión va precedida con una cruz, pero no la acompañan los chavales con los cirios, como se hacía antes. Se termina de rezar el rosario en la Iglesia y así se acaba la ceremonia. Como hemos comentado, antiguamente se celebraba una misa al terminar de rezar el Rosario, pero ahora no se hace.

 

 

 

Estas eran algunas de las sencillas pero expresivas letras de las coplillas:

 

 

Primer Domingo

 

La Virgen del Rosario

Tiene una huerta

Toda llena de flores

Hasta la puerta

 

Blanca azucena,

Divina aurora,

Princesa Soberana

Dadnos la Gloria.

 

 

Día del Pilar

 

Es María la que en carne humana

Hizo una visita al Reino de Aragón

Y por eso los aragoneses

La llamamos Madre de Consolación

 

Está en su Pilar,

Está y estará

Hasta el día que el Redentor nuestro

A vivos y muertos nos venga a juzgar

 

 

Día de Navidad

 

Hoy, el Cielo y la Tierra se alegran

Los Angeles cantan tan sólo al oir

Que ha nacido Cordero sin mancha

Hijo de María, nieto de Joaquín.

 

Cristianos venid

Que ha nacido el Rey de Reyes

El resplandeciente

Bello Serafín.

 

 

Día de San Sebastián

 

Entre los mártires más gloriosos

Y más valerosos fue San Sebastián

Que con saétas fue traspasado

Y después degollado siendo capitán.

 

Libradnos, San Sebastián glorioso,

A vuestros devotos, de calamidad

Ya ves cómo esta cristiana villa

Te honra en este día, con solemnidad.

 

María José Fuster       

 

 

(Documentación: “Cronología de Campo 1789 a 1950” de Antonio Castel e información oral facilitada por Magda Blanch).