Campo


Por el mundo, a Portugal...

Al hablar de los Blanch que, originarios de Tortellá (la Garrotxa) pasaron a instalarse en Campo, hemos comentado el hecho poco frecuente de que dos hijos de los mismos padres llevaran el mismo nombre estando los dos vivos (aunque fuera habitual que le pusieran al recién nacido el nombre de un hermano que acababa de fallecer).

 

Recordemos que se mencionó concretamente a los hermanos Blanch Serra, llamados los dos Pedro. De uno de ellos, que se asentó en Campo y fundó familia allí, hemos estudiado su descendencia en el apartado correspondiente (apellidos de Campo). 

 

Del otro Pedro Blanch Serra, su homónimo, sabemos que se instaló en Boltaña y allí se casó con Dorotea Buil. De ese matrimonio nacieron nueve hijos, cinco chicos y cuatro chicas. Pedro era cucharero como toda su familia y allí en Boltaña enseñó el oficio a la gente del pueblo. Montó una fábrica en la que cada obrero llevaba a cabo una tarea determinada, especializándose en la producción y consiguió comercializar sus productos por toda España.

 

De los hijos de Pedro Blanch Serra y Dorotea Buil conocemos los nombres de Julio, Rogelio, Hilario, Sebastián y Pedro, nuestro protagonista.

 

 

Aunque puede parecer algo fuera de lugar el que nos ocupemos aquí, en nuestra página de Campo, de la vida de este hombre extraordinario, Pedro Blanch Buil, nacido en Boltaña, cremos que hay una buena razón para hacerlo. Y esta razón no es otra que la estrecha vinculación que siempre existió entre la familia del padre, José Blanch Serra y el resto de sus hermanos instalados en Campo, que no permanecieron indiferentes a los éxitos que obtenía su sobrino Pedro Blanch Buil, presumiendo durante muchos años, con legítimo orgullo, de que Pedro era amigo del rey de Portugal. Estas son cosas que hoy en día parecen anecdóticas, pero hace cién años hacían soñar.

 

Para acercarnos a la personalidad de Pedro Blanch Buil y conocer lo que fué su trayectoria profesional, llena de éxitos, nos referiremos aunque sea brevemente a la breve biografía que su hija Arminda Blanch escribió. Un texto bien documentado, lleno de ternura y cariño hacia la persona de su padre.

 

 

PEDRO BLANCH BUIL 

 

Nació Pedro, en Boltaña, el día 28 de noviembre de 1877, a las 8 de la mañana. Fue el quinto hijo de Pedro Blanch Serra, que tenía entonces 32 años, y Dorotea Buil, según consta en la partida del Registro Civil de Boltaña. No hace mucho, la villa de Boltaña le dedicó una calle con su nombre.

 

Pedro fue un niño vivaracho, sensible y generoso y, puede considerarse que fue también un verdadero niño prodigio, pues aprendió a tocar él solo la guitarra sin que nadie le enseñara. Cuando su padre descubrió estas aptitudes, se tomó muy en serio su formación. Las primeras lecciones de música las recibió de D. Mariano, el farmaceútico del pueblo, aunque no fueron de guitarra sino de violín, instrumento al que se dedicaría toda la vida.

 

Que le gustara la música parece lógico, ya que para él debía ser algo familiar ya que la debía escuchar cotidianamente en torno suyo. Su padre había creado un coro y una banda de música entre los operarios que trabajaban para él haciendo cucharas de madera e incluso había formado con sus hijos un grupo coral que cantaba en la Iglesia, casamientos y otras fiestas.

 

A los 8 años Pedro Blanch obtuvo una bolsa de estudios de la Diputación Provincial de Huesca y se fue a estudiar al Conservatorio de Madrid. Durante todo el tiempo que duró el aprendizaje, dió muestras de su valer y a los 14 años recibió el premio Sarasate. En 1891 en el Concurso de alumnos del Conservatorio consiguió el  accésit y en 1892 obtuvo el 2° Premio. En el año 1893 alcanzó el primer Premio, terminando sus estudios con Distinción.

 

Además de consolidar sus conocimientos musicales, Pedro hizo muchos amigos que ya fueron para toda la vida. Uno de ellos, con el que llegó a tener una relación muy estrecha, fue Pau Casals. También estableció con sus profesores una relación de respeto y afecto, como la que tuvo con Monasterio, Hierro, Serrano, Granjal y Arbós.

 

  

Evidentemente, no es este el lugar indicado para mencionar todos los éxitos que tuvo en su carrera profesional Pedro Blanch. Digamos, sin embargo, que a los dieciséis años ocupó ya, por concurso, la plaza de primer violín en las orquestas de Sociedad de Conciertos y Teatro Real de Madrid.

 

A los 23 años se estrenó como director de la ópera “Carmen” en el Teatro Principal de Zaragoza, de donde parece ser que salió a hombros, aclamado por el público. En el curso del año siguiente dirigió durante una temporada la Opera en Madrid.

 

La primera vez que fue a Portugal fue en 1898, para tocar en el Casino de Espihno, formando parte de un trío cuyo violoncelista era Pau Casals. Repitió otras actuaciones en la nación lusa y en 1907 acabó casándose con Arminda, hija de Moraes Palmeiro. Obtuvo muchos éxitos profesionales especialmente en ese país, en el que interpretaba habitualmente en el Palacio Real, incluso en fiestas y saraos íntimos que daban la reina D. Amelia y su hijo Manuel. Finalmente, en 1912, formó y pasó a dirigir la Orquesta Sinfónica Portuguesa, que se mantuvo en actividad durante 18 años.  

 

Fijada su residencia en Portugal, Pedro viajaba habitualmente a España para ofrecer sus actuaciones. La situación creada por la Primera Guerra Mundial limitó su salidas por el resto de Europa.

 

Fueron innumerables los elogios y testimonios afectuosos que le testimoniaron a lo largo de su vida tanto sus colegas como los alumnos que tuvo, los músicos que trabajaron con él y los admiradores que cosechó. En España fue condecorado con la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica y en Portugal con la Encomienda de la Orden de Santiago.

 

Su hija Arminda cuenta que, a pesar de que Pedro Blanch se declaraba un hombre de ciudad, siempre añoró volver al paraje de su infancia, a Boltaña, donde creía que recuperaría la salud perdida, pero por vicisitudes de la vida no pudo hacerlo. Murió Pedro Blanch en el país en el que él se había establecido, con la familia que él había creado, el 28 de agosto de 1946. Lejos tenía otra familia, la que dejó en Madrid, la que se quedó en Boltaña, en Campo, en Tortellá. Para todos ellos Pedro Blanch Buil fue una estrella, fue el hombre que triunfó, el que llegó a ser amigo del Rey de Portugal. Nosotros los hemos querido reunir a todos en el recuerdo. 

 

 

                                                                                         María José Fuster

 

 

© J. Fuster Brunet 2006

[se autoriza la reproducción citando la fuente]

 

[El texto de Arminda Blanch: “Breve biografía de Pedro Blanch” y la documentación gráfica, nos han sido facilitados por Marcos Diniz, nieto de Pedro Blanch. También queremos agradecer su colaboración al Ayuntamiento de Boltaña, así como a la Directora de la Biblioteca de Boltaña y a la Revista Monte Perdido.]