Campo

 


EL MANANTIAL DE LAS VILAS DEL TURBÓN


Pueblo de Las Vilas

 

A través de los años, la vinculación  de Las Vilas del Turbón con Campo ha sido muy importante, tanto por lo que se refiere a su actividad hotelera como en la comercialización del agua.

 

La referencia más antigua de la fuente, se encuentra en el Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de Madoz de 1845-1850  que al abordar la reseña del pueblo de Las Vilas solamente menciona que el lugar  tiene 9 casas, una parroquial y « buenas aguas potables ».

 

No obstante, en el apartado dedicado al Turbón, se dice que «En la parte oriental se halla el pequeño pueblo de Las Vilas del Turbón, entre cuyas fuentes hay una sumamente especial para el mal de orina ».

 

Lucas Mallada en sus “Memorias de la Comisión del Mapa Geológico de España” cuando habla de las fuentes de la provincia de Huesca y refiriéndose a la  de Las Vilas dice:  “… hay otro manantial de agua ferruginosa, que brota entre tierras ocràceas, al que se da mucha importancia en el país. . . . Es su agua muy insípida y tan fría que no pasa su temperatura de 9º siendo 18º la del aire . . .   

 


Caseta primitiva para proteger la fuente

   

A principios del siglo XX su fama ya había transcendido del ámbito puramente local, principalmente por sus propiedades curativas.

 

El primer proyecto de gestión seria del manantial, se produce en 1904 cuando se constituye la “Comunidad  de las Aguas Minero Medicinales de la Aldea de Las Vilas del Turbón”:

 

“En la Collada llamada de Ballarin termino del pueblo de Aguascaldas, distrito municipal del Valle de Bardagí, a treinta y uno de Mayo de mil novecientos cuatro, ante mi, Don Mariano Torrente López, Notario del Ilustre Colegio de Huesca, con residencia en la Villa de Benasque, distrito de Boltaña, comparecen . . .”

 

Las posibilidades comerciales de las aguas son puestas de manifiesto por Don José López Vidaller, vecino de Campo, a donde había ido a vivir desde su Puidecinca natal. Fue un personaje precursor a su época ya que desarrolló diversos negocios y actividades que redundaron en beneficio de la comarca.

 

Era una persona muy inquieta, que se movía excelentemente en los círculos políticos de Huesca, donde desarrolló una gran amistad con Don Manuel Camo.

 

Ese día, y en presencia del notario indicado se reunieron:

 

“De una parte Antonio Ariño y Joaquina Rami, Ignacio Bonifacio Salanova y María Ariño, respectivos cónyuges, labradores, vecinos de Las Vilas del Turbón, distrito municipal de Torrelaribera.”

 

“Y de la otra José López Vidaller, casado, propietario, vecino de la villa de Campo . . . Intervienen todos en sus nombres propios y además Don José Lopez Vidaller como apoderado de Don Manuel Camo y Nogués . . .”  

 

“Que los cuatro comparecientes de la primera parte . . . son dueños en plena propiedad y dominio de un campo sito en el termino municipal de dicho pueblo de Las Vilas del Turbón, partida “El Castanazo” o “Costanazo” de cabida 35 áreas, 75 centiáreas . . .”

 

“Que en dicha finca existe un manantial de agua que se supone tiene propiedades minero medicinales.”

 

“Que habiendo convenido con el compareciente Don José López Vidaller y su poderdante, Don Manuel Camo y Nogués darles una tercera parte de participación a cada uno en el dominio de las expresadas aguas . . .”

 

El resto del documento refleja los pactos con los que  acuerdan gestionar la Comunidad, que se establece por un plazo de diez años, prorrogable, acordando un valor  fiscal para la operación de doscientas cincuenta pesetas.  Las ganancias que se obtengan con la explotación se repartirán a partes iguales entre los condueños, pero las pérdidas las asumirán únicamente los Sres. López y Camo. También se acuerda que los propietarios de los terrenos cederán el espacio suficiente para edificar “uno o varios edificios en el campo donde nacen”

 

Finalmente acuerdan:

 

“Este contrato será nulo y sin valor ni efecto desde luego, si del análisis a que han de someterse las aguas del manantial de referencia, resultase que no tienen las propiedades mineromedicinales que se les atribuyen.”

 

En esos primeros años la precariedad de la explotación fue patente. El nacimiento de la fuente no estaba localizado y el agua  escapaba por varias “venas” lo que dificultaba el control de su consumo.

 

A las dificultades del acceso se debía añadir la picaresca de  “los agüistas” que tomaban las aguas barranco abajo, sin pagar, aprovechando las diferentes escorrentías que se producían. 

 

Unos años después, en 1911, fallece a los 71 años Don Manuel Camo sin haber podido obtener la declaración de utilidad pública de las aguas, a pesar de sus relaciones políticas.

 

En 1915, los herederos de Don Manuel venden a Don José López su parte en el manantial, cuyos herederos a su vez volverán a vender sus participaciones en 1930 a Don José Escuder  y Tomás Castillón de Graus, quienes constituirán la sociedad “Aguas Vilas del Turbón, SA” , bautizaran la fuente como “Manantial Virgen de la Peña” e iniciaran la explotación moderna que hoy conocemos.   

 


Balneario

La historia del balneario de las Vilas es más reciente que la fama de sus aguas, pues el hotel fue construido en el año 1932. En el año 1934, según narra F. Seral y Casas, en su “Estudio Científico de las aguas Minero-Medicinales de Las Vilas del Turbón”, concreta la dificultad del acceso: « desde la villa de Campo, en donde terminaba la carretera hasta la fuente, había que recorrer durante cuatro horas un camino de herradura de mulo. A pesar de los peligros del viaje y del incómodo alojamiento en las casas del pueblo, gentes de la región desafiaban gustosas los riegos y molestias del viaje con tal de permanecer unos días cerca de la fuente ».

 

Efectivamente, antes de que se construyera la carretera, para llegar al Balneario los clientes tenían que organizar la última etapa de su viaje desde nuestro pueblo.

 

Nos cuenta Antonio Castel que el señor Antonio Abad (casa del Ministro) disponía de machos convenientemente preparados y equipados para realizar el transporte de viajeros. Los veraneantes llegaban a Campo, se hospedaban en el mesón de Josefa y concertaban el viaje con el señor Antonio. Al día siguiente, a lomos de una caballería, emprendían el camino tortuoso y pendiente hasta las Vilas. La ruta que se seguía era: por el Obago-Espluga-Egea-Las Vilas.

 

El día convenido volvía el transportista a Las Vilas para recoger a los clientes y bajarlos a Campo, desde donde emprenderían el regreso a sus hogares. Muchos de ellos venían de Lérida, Zaragoza o de Barcelona.  

 

El trayecto Campo-Las Vilas quedaba bien atendido pues, además del señor Antonio, también el señor Justo de Catalina realizaba el mismo servicio.



Sillas de montar para subir a los veraneantes desde Campo a Las Vilas del Turbón [Foto: A. Castel]  

Por lo que se refiere a la carretera:

 

La carretera de las Vilas se empezó en el otoño del 29, dio trabajo a los del pueblo, ocupó a equipos de personas, machos y volquetes para el transporte de tierra y piedras. Los salarios no son elevados, por lo menos, permiten vivir con precariedad. Los obreros cobran 6 pesetas  diarias. Hacen 9 horas de trabajo y cobran por las  horas que trabajan. Estas resultan a 0,66 céntimos.

 

El día que llueve, nieva, hace mal tiempo o se está enfermo, como no se trabaja, no se cobra.

El trabajo es duro, todo a base de pico y pala, solo interviene la fuerza de la persona”.

 

Antonio refiere la siguiente anécdota:

 

En la primavera de 1.929 no sé qué medio de información publicó un aumento salarial de 0,30 céntimos al día. El contratista de la obra no se dio por enterado y no lo aplicó. Corrió la noticia del aumento entre los trabajadores, se pusieron de acuerdo e hicieron un paro laboral, brigada por brigada.

 

Cuando llegó el contratista se encontró a todo el personal parado. No tuvo más remedio que aumentar a cada uno los 0,30 céntimos que mandaba la ley”.

 

La S. A. Aguas de las Vilas de Turbón, se constituye en Graus con un capital de un millón de pesetas e inicia inmediatamente sus actividades.

 

En primer lugar localizan el punto de nacimiento de la fuente que se encuentra a cierta profundidad. Construyen una depresión para poder atraer hacia allí las aguas y conducirlas hacia el edificio de la fuente que ambientan como una gruta.

 

Hacen analizar el agua para obtener el título de aguas minero-medicinales.

 

Seguidamente construyen un primer almacén que pretende ser “Planta Embotelladora” y finalmente se efectúa la construcción del primer bloque del Hotel – Balneario con 74 plazas.

 

Iniciada la explotación del manantial, se potencia la estancia de clientes, facilitándoles incluso el derecho a circular libremente por la finca previo pago de DIEZ PESETAS. 

 


Ticket de uso de este derecho, de fecha 26 de agosto de 1932

En cuanto la carretera facilita un poco más las comunicaciones se empieza a transportar los primeros envases con agua hasta el almacén de Graus, desde donde se sirve a los clientes que así lo requieran. Posteriormente se abriría otro almacén en Barbastro.

 

En estos primeros años se llenaban las botellas  a mano y no es hasta el año 1950 en que se instala la primera planta embotelladora.

 

La lista de precios que se conserva fechada el 23 de Julio de 1933, nos informa:

 

VENTAS

Garrafas de 16 litros puestas en Graus                                    9,50 ptas.

Caja de 18 botellas con caja y sellos puesta en Graus          22,50 ptas.

Garrafas y botellas en Campo una peseta menos

Botellas sueltas con embase                                                    1,15 ptas.

Botellas sueltas sin embase                                                     0,80 ptas.

 

DEVOLUCIONES

Por cada caja  de madera                                                        1,00 ptas.

Por cada botella                                                                      0,35 ptas.

Por cada garrafa                                                                      2,50 ptas.

 

DESCUENTOS

Venta de 50 cajas o garrafas el 5%

Venta de 100 cajas o garrafas el 10% 

 

 


Etiqueta de papel utilizada en las botellas

 

Los años de la Guerra Civil paralizaron toda la actividad y la posguerra, tal y como ocurrió en la mayoría de regiones, fue muy larga y gris.

 

En las actas del Consejo de Administración de esos años, se reproducen los mismos comentarios adversos:

 

- Averías en las conducciones del agua, desde la fuente al Hotel y a la planta embotelladora,

- Carestía de los transportes de carretera.

- Dificultad de incrementar las ventas.

- Roturas excesivas de garrafas y botellas por la mala calidad de los embases.

- Lento incremento de los “agüistas” que concurren a tomar las aguas. 

 

En la cuenta de Pérdidas y Ganancia del año 1942 se contabilizan los siguientes ingresos:

 

- Recaudado por agua:              623,75 Ptas.

- Recaudado por agüistas:      6.540,00 Ptas.

 

Estas cifras dan una idea del volumen del negocio en esos años.

 

De los “agüistas” de la época, tenemos pocas referencias, pero el comentario generalizado era que en el valle se comía opíparamente, especialmente los que se instalaban en el Balneario.

Lo que si se sabe es que el Balneario desde su inauguración dispuso de Servicio Médico durante la temporada de las aguas.

También se mantuvo durante muchos años la estancia en casas particulares de la zona, como un anticipo al fenómeno actualmente llamado  “Turismo Rural”.  
 


Edificio de la fuente con “aguistas”

 

EPILOGO 

 

Aunque las relaciones con el Dr. F. Seral y Casas ya citado, se suspenden en el ejercicio 1941, su estudio fue la base del desarrollo posterior del manantial.

 

La declaración de utilidad pública de las aguas no se obtiene finalmente hasta 1957.  

 

A partir de entonces la fama de las aguas de las Vilas del Turbón se fue extendiendo y ampliando la distribución comercial de sus botellas.

El resto de la historia, por su proximidad, ya es más conocido...

 

                                                                                         EL SASTRE BARASONA

 

BIBLIOGRAFIA:

- MADOZ: Diccionario Geográfico Estadístico e Histórico 1845 - 1850

- MEMORIA DE LA COMISIÓN DEL MAPA GEOLOGICO DE ESPAÑA Lucas Mallada.

- Estudio Científico de las Aguas Minero – Medicinales de las Vilas del Turbón de F. Seral

- FUENTES MINERO MEDICINALES DE LA PROVINCIA DE HUESCA de Pablo Sanz

- VIAJES DE AGUA de Francisco Armijo de Castro

- Archivo Antigua Casa López de Campo

 

 

[agradecemos a los hermanos Eugenio y José Antonio López Malo su valiosa colaboración referente a un balneario que tanta relación guarda con Campo] 

 

 

Véase también: Aguas "Vilas del Turbón", colaboración de Angel Mazana Sanz