Campo


 

Joaquín Canales Pallarés

 

Joaquín Canales Pallarés nació en Campo (Huesca), en 1943, y reside desde hace años en Barcelona. Estudió la carrera de Ingeniero Técnico Industrial y a esta profesión se ha dedicado. Se casó con Carmen Fuster Vidaller, también de Campo, y fueron los padres de Marta.


Arco de la ermita de San Antonio Abad, hoy día derribado (Campo) 

Joaquín tiene unas aficiones que le ocupan gran parte de su tiempo libre: el dibujo y la pintura. La base para poder dedicarse a esta expresión artística la ha adquirido estudiando y trabajando en su profesión. Si a esto se le añade un gran poder de observación y la experiencia que da la práctica, se obtiene como resultado una obra bien construida, fundada en la solidez de su dibujo. Otro elemento que no podemos olvidar es el sentido artístico del autor, que impregna de belleza estética cada una de sus composiciones.


Calle San Antonio de Campo

Esta afición de Joaquín le lleva a tomar siempre apuntes de todo aquello que le llama la atención y que cree que es interesante plasmar y guardar. Y, desde luego, algo que siempre le ha llamado mucho atención es una obra arquitectónica singular que no falta en ningún pueblo de Aragón, los campanarios.  

 

Nuestro artista ha recorrido toda la geografía oscense buscando estas torres sólidas y elegantes, con la premisa que él hace suya de “Un Campanario, un Pueblo”. Así es como ha llegado a dibujar todos los campanarios de Ribagorza y Sobrarbe.

 

En varias ocasiones ha mostrado su obra en exposiciones. Las fotos que presentamos a continuación pertenecen a la que tuvo lugar en el Claustro de la Iglesia de Aínsa, en agosto del año 2006, y que tanto éxito tuvo.

 

 

Acompañando a Joaquín y disfrutando de la exposición de campanarios, allí en Aínsa estuvieron Carmen, su mujer, y la familia y los amigos que vinieron desde Campo. Y es que él sigue muy vinculado a su patria chica, a la que va a para disfrutar de sus días de vacaciones siempre que puede y donde sus paisanos conocen y aprecian su discreción y trato amable.

María José Fuster