Campo

 


ANTONIO CASTEL BALLARÍN

Si queremos hablar de la Cultura en Campo, tenemos que mencionar en primer lugar a Antonio Castel Ballarín, gracias al cual nuestro pueblo cuenta con una estupenda biblioteca.

 

 

 

 

De hecho, la biblioteca ha sido una donación que han hecho al pueblo Antonio y su esposa, Vicenta Pascual López, por mo que se conoce como la fundación “Castel-Pascual”. Se inauguró el 21 de octubre de 1995, coincidiendo con la celebración de la Feria de Campo. Cuenta con más de 4000 libros, habiendo contribuido el Ayuntamiento con un local digno, además del mobiliario necesario y del material informático. La Biblioteca es regida por un “Patronato municipal o tutorial”, que vela por la conservación y ampliación de los fondos de la misma y una persona designada por el Ayuntamiento desempeña la función de bibliotecaria.

 

Antonio Castel Ballarín no se ha limitado a lo largo de su vida a comprar libros, sino que ha puesto en cada adquisición mucho interés y todo su entusiasmo. Según nos explica, compró su primer libro en las fiestas de Graus de 1943 y fue un Diccionario de la Lengua española, de Atilano Ranses (Edit. Sopena. Barcelona). Después de tantos años, todavía recuerda dónde ha adquirido prácticamente todos y cada uno de los ejemplares y, también, en qué circunstancias.

 

Muchos de los libros incluidos en su donación, tienen dedicatorias de sus autores. Otros han viajado desde lejos: desde China, USA, la India, Méjico, Filipinas, la Patagonia, Siria y otros lugares, desde los cuales han llegado en las maletas de Antonio y Vicenta. No habrá sido fácil para ellos separarse de unos libros que encierran tantos recuerdos.

 

 

     

Antonio Castel Ballarín no ha contribuido a la Cultura de Campo sólamente con la Biblioteca, lo que ya sería mucho, sino que desde hace años recopila información sobre las costumbres, los habitantes y todo aquello que tiene que ver con la historia de nuestro pueblo. Los textos y fotos que ha ido recogiendo los encuaderna cuidadosamente en unos tomos, con el fin de poder transmitir ese patrimonio cultural a las generaciones venideras. Así preparó en el año 1994 un volumen que tituló “Campo”, y en 1995 elaboró otro con el nombre de “Cronología de Campo, de 1789 a 1950” y, finalmente, en 2006, “Estampas y Relatos de la vida de Campo (Huesca)”.

 

Otra manera de fomentar y trabajar por la cultura del pueblo, que Antonio Castel Ballarín practica discreta pero generosamente, es la de ayudar a todos aquellos que le solicitan alguna información u otro material de consulta (fotos, documentos, etc.). Y no se limita a dar lo que le piden, sino que ofrece su colaboración entusiasta a todos los proyectos e iniciativas que se le proponen.  

 

Por todo lo dicho, no queríamos empezar a hablar de Cultura en Campo sin nombrar, como lo merece, a Antonio Castel Ballarín.

María José Fuster

 

[se autoriza la reproducción citando la fuente]