Marsias - el Satiro que desafió a Apolo

 
 
 
 
 
 
 
Según la leyenda, en el año 400 A.C, el pastor Marsias encontró la flauta que Atenea había tirado porque sus mejillas se hinchaban desfigurando su rostro mientras tocaba el instrumento, lo que hacia que los demás dioses se rieran de ella, pero Marsias admiraba el sonido de la flauta. Marsias tocaba tan bien que todo aquel que escuchaba su música se llenaba de admiración ante el sonido hasta entonces nunca oído.

 

Cuando llegaron a los oídos de Marsias alabanzas sobre su música, se puso a presumir. Sacando valor de estas alabanzas, empezó a hablar de manera exagerada:

 

"Incluso la lira del Dios Apolo no puede sonar mejor que mi flauta".

Finalmente  el Dios Apolo oyó sus palabras, quiso ponerlo en su lugar y dijo.

"Así que presumes del sonido de tu flauta. Demuéstralo, compitamos".

Pero había una condición. "El ganador haría todo lo que quisiera con el perdedor".

La competición se celebró a petición de Apolo. Cuando el árbitro, el rey Midas, determinó que ambos maestros de música eran iguales, Apolo se enojó y le hizo crecer las orejas. Por otra parte, Apolo utilizó sus habilidades divinas y sugirió que ambos tocaran sus respectivos instrumentos al revés. A Marsias le pilló por sorpresa pero aceptó la propuesta de Apolo y trató de tocar la flauta por la parte inversa.

 

Al constatar que la flauta no daba sonido por el extremo opuesto, se percató de que había sido engañado. Marsias perdió la competición y fue desollado vivo.  Apolo clavó entonces la piel de Marsias en un árbol, cerca del lago Aulocrene, y su sangre formó el río Marsias (afluente del Meandro, que desemboca en éste cerca de Celea).

 

En otra versión:

“Las Nueve Hadas del Arte” arrepentidas por la muerte de Marsias, el maestro de la flauta, lloraron tanto que sus lágrimas formaron el río Marsias que fluye entre las montañas.

 

 
Ref.: Museo de Aydin

        Museo de Arqueología de Estambul

Comments