Tráfico y comercio de seres vivos: Necesidad de una profunda autocrítica de los amantes de los animales de compañía

A muchas personas les gusta vivir con animales de compañía o mascotas. Incluso diferentes estudios psicológicos demuestran que ello aporta importantes beneficios. Proporcionan valiosa compañía a personas que podrían sentirse solas, una compañía fiel y libre de las complejidades que frecuentemente entrañan las relaciones humanas. Estimulan la curiosidad e interés por los seres vivos e incentivan el aprendizaje de conocimientos sobre ecología, psicología y biología. Fomentan la responsabilidad y la limpieza por la necesidad de cuidados diarios que tienen, así como la empatía, el respeto y trato ético de los demás.

Sin embargo, el deseo de tener mascotas puede de forma inconsciente y paradójica causar graves perjuicios precisamente a los animales que se quieren. Puesto que las personas que desean tener animales de compañía pagan por conseguirlos, se incentiva una importante actividad económica que atrae a personas que solo le interesan los beneficios monetarios y ven a los animales como simple mercancía. En el caso por ejemplo de perros, gatos y varias especies de aves y peces, se fomenta la creación de criaderos en las que se explotan a hembras cuya vida se destina únicamente a producir la mayor cantidad posible de crías en condiciones de hacinamiento. En lo que respecta a los llamados animales exóticos o no convencionales, aquellos que no provienen de una larga historia de domesticación y proceden principalmente del medio natural, se promueve el tráfico internacional de seres vivos, de graves consecuencias (1, 2, 3):

  • Es la segunda mayor amenaza global para los seres vivos, después de la destrucción de los hábitats. Más de 600 especies están en peligro de extinción y más de 25000 amenazadas por esta causa.

  • Como comercio ilegal es el más lucrativo a nivel mundial tras las armas y las drogas.

  • Debido al penoso trato que reciben, por cada individuo que llega vivo a la tienda, otros nueve mueren durante la captura, almacenaje y transporte. Y de los primeros, se estima que en el caso de peces, anfibios y escamosos, solo uno de cada veinte o treinta (3-5%) sobreviven el primer año, debido al mal estado en el que llegan, la falta de conocimientos, medios y experiencia de las personas que los compran, y la propia dificultad de su adaptación a la cautividad inherente a sus propias características biológicas.

Por ello, es muy importante que todos los amantes de los animales de compañía hagan una profunda autocrítica para que su pasión hacia los seres que quieren, paradójicamente no los perjudique: deben oponerse a apoyar o fomentar la explotación de seres vivos como mercancías, mediante el rechazo a comprar cualquier animal capturado en su medio natural o criado en cautividad sin garantías de bienestar (hay que optar por ejemplares criados en cautividad en condiciones éticas y conocidas de primera mano, o bien adoptar animales domésticos abandonados o sin hogar pero no "comprarlos para rescatarlos de la tienda"), y la divulgación y concienciación de estas cuestiones a conocidos y a través de Internet y otros medios. Es frecuente entre las personas que llevan años con animales exóticos o no convencionales, crezca la idea de que estos animales donde mejor están es en su medio natural original y no en cautividad.

A nivel gubernamental, algunas medidas necesarias son:

  • Reforzar de forma importante los cuerpos responsables de la vigilancia y control del comercio y tenencia de animales, desde el tráfico transfronterizo de seres vivos, a las condiciones de los centros de cría y núcleos zoológicos así como de las tiendas de animales.

  • Establecer como requisito legal para hacerse cargo de cualquier mascota no convencional (anfibios, escamosos, mamíferos tropicales,...) superar un riguroso examen de conocimientos y una inspección que verifique que se dispone de las instalaciones y medios necesarios para su adecuado cuidado.

  • Prohibir el comercio de los animales capturados en su medio natural, y permitir solo el de ejemplares nacidos en cautividad.

  • Acerca de las especies autorizadas, una idea que se ha propuesto como medida para evitar lo que habitualmente sucede con los anfibios y escamosos exóticos (se liberan al entorno cuando los animales dejan de comer por estrés o el cuidador se cansa de ellos pasado un tiempo), es que se permita legalmente la tenencia a título personal (pero prohibiendo el comercio, el intercambio, y la captura profesional) de especímenes de la propia zona donde vive la persona interesada (con las oportunas restricciones: lugar de captura,...), de forma parecida a las capturas legales de aves rapaces para cetrería pero facilitando la posibilidad de retornar los individuos al lugar donde se capturaron. Esta idea está inspirada en la clásica actividad de educación ambiental de recrear en un acuario o terrario un "pequeño trozo" de charca o bosque local y poder estudiar muy de cerca cómo se desarrolla el día a día de la comunidad de criaturas que viven en estos ecosistemas y las interrelaciones ecológicas que entre ellos se establecen.


Nota: Aunque finalmente el texto me ha quedado bastante enfocado hacia los animales, debe entenderse como extensible a plantas y demás seres vivos.


Dirección estática: http://www.miscelaneanatural.org/proteccion-ambiental/trafico-y-comercio-de-seres-vivos-necesidad-de-una-profunda-autocritica-de-los-amantes-de-los-animales-de-compania