El problema de la ganadería asturiana no son los daños por lobos

Si nos dejamos de prejuicios, subjetividades e ideas preconcebidas sin base, los datos reales muestran que el verdadero problema de la ganadería asturiana indudablemente NO son los daños por lobos. El lobo ha sido vilmente usado como añagaza o señuelo para vergonzosamente engañar a los ganaderos para que enfoquen su malestar hacia esta "cabeza de turco" desviando la atención de los verdaderos problemas de la ganadería asturiana. El verdadero problema de los ganaderos es el escaso beneficio (cuando no pérdida) obtenida de la venta de la carne y la leche, y de eso quien tiene la culpa es el acaparamiento de la economía en todas sus escalas por un sistema de mercado nacional y mundial liberal/neoliberal en el que quienes tienen la "sartén por el mango" (unas pocas empresas enormes que dominan los canales de comercialización masivos, fondos financieros que especulan con el precio de los alimentos como hacen con cualquier otra cosa sin ninguna consideración más que la puramente monetaria) buscan incesamente incrementar sus beneficios hundiendo los precios de compra en origen, aprovechándose que en este caso los productores son muchos muy pequeños y por tanto sin fuerza negociadora en este sistema (no olvidemos la multa de casi 100 millones de euros impuesta a las grandes empresas lácteas españolas por pactar el pago de bajos precios a los ganaderos, al más puro cártel). Los gobiernos, quienes podían cambiar este sistema ((p. ej. estableciendo un sistema de mercado con control público que garantice precios justos en origen, p. ej. fomentando mercados pequeños (locales, regionales) "canales cortos de comercialización" en lugar de un único mercado unitario gigante que siempre es proclive a conformar a unas pocas grandes empresas comercializadoras, p. ej. mediante campañas de concienciación pública sobre consumo responsable que hagan cuestionarse lo que hay detrás de los precios y los productos -- ojo, por contra, la actual estrategia de subvenciones no ataca a los verdaderos problemas y sólo sirve para "callar bocas" a cambio de meter dinero público en los bolsillos)) no cambian este sistema porque les beneficia a título personal mediante el sistema de "puertas giratorias" y otros. Los lobos no tienen culpa alguna de los bajos precios de compra de la carne y la leche en origen. Lo triste de la añagaza o señuelo del lobo, es que los ganaderos han "picado", y no sólo lo han asumido sino que duramente defienden que el problema de la ganadería asturiana son los lobos.


Datos reales (que deberían ser siempre la base de la construcción de opiniones y toma de decisiones): El número de reses afectadas por daños ha sido siempre inferior al 1% y el coste para la administración pública supone menos del 1% de los subsidios recibidos por el sector. Las explotaciones afectadas cada año son el 5% de las presentes en el área de la especie.

* Porcentaje cabezas afectadas por daños de lobo, media periodo 2003-2010 = 0,7% (¡no llega al 1%!)

Importancia de las indemnizaciones en relación al volumen de renta agraria (SADEI 2003):

* Renta agraria total Asturias: 225,35 millones de euros

* Cantidad abonada por expedientes de lobo = 0,22% de la renta agraria (¡no llega al 1%!)

* Total subvenciones Asturias: 59,35 millones de euros = 26,34% de la renta agraria

* Indemnizaciones por daños de lobo respecto a esas subvenciones: 0,86% (¡no llega al 1%!)

Las cifras son BAJÍSIMAS y por tanto no puede mantenerse que el problema de la ganadería asturiana sean los lobos.


El pago de los daños se gestiona mal, o fatal. Como los daños cuestan dinero, la administración juega a los retrasos de los pagos. Los retrasos alimentan el malestar de los ganaderos hacia los lobos, así que la administración afirma "el sistema de pago de daños genera malestar, pasemos mejor directamente a matar lobos". Matar lobos sale mucho más barato, gran argucia de la administración. Y "matar al enemigo" produce un placer atávico. El problema es que matar lobos está comprobado científicamente que no funciona para reducir daños, sino todo lo contrario, los incrementa, debido a que produce la disgregación de los grupos familiares y grupos más pequeños tienen más dificultades para atacar a presas silvestres y recurren más fácilmente al ganado, además que un mismo número de lobos distribuidos en grupos más pequeños demandan una mayor cantidad de alimentos debido a la mayor proporción jóvenes/adultos (debido a la ecología de la especie, con control reproductivo social). Pero matando lobos la administración consigue contentar a los ganaderos (y de camino a los cazadores), y así todos felices atrapados en esta mentira. Si se incrementan los daños, pues se matan más lobos. El gran perjudicado de esta farsa es el lobo pero ¿a quién le importa los bichos silvestres y la naturaleza?, y los grandes beneficiados quienes se lucran con un sistema de mercado mundial injusto (pues consiguen seguir ganando más y más dinero).


Dentro del tema pago de daños hay una cuestión que no podemos "pasar por alto". El fraude en los pagos de daños, protegido (mediante la negación pública) por los ganaderos (el sentimiento de hermandad dentro del colectivo llevado a su vertiente negativa, algo típico de grupos o colectivos que se sienten marginados, hace que los ganaderos respalden incondicionalmente a cualquier compañero que es criticado "desde fuera" aunque realmente su actitud sea antiética, repudiable y criticable, "si atacan a uno de los nuestros es como si nos atacasen a todos") y consentido por la administración (pues ganan votos "haciendo la vista gorda"). Si el 75% de las explotaciones ganaderas registran sólo 1-2 daños y hay unos muy pocos ganaderos que acumulan una enorme cantidad de daños, lo normal es estudiar estos pocos casos para plantearse qué está pasando. Parte de los casos se deben a la ausencia de adoptar medidas preventivas[1] por los ganaderos afectados, en estos casos la vía que debería tomar (y no toma) la administración sería fomentar la adopción de las mismas y condicionar el pago de los daños a esto. Pero otra parte de los casos son fraudes, guste o no la realidad, pero es la realidad. Y la realidad se cambia aceptándola en primer lugar. La gran investigación de la Guardia Civil ("Operación Loki") ha llevado a imputar a más de 350 ganaderos asturianos por fraude en el cobro de daños de lobos. Tenemos que ser críticos en la vida con todo, no sólo con quien identificamos como "enemigos" sino también con nosotros mismos, nuestra familia, amigos y compañeros, porque la crítica es la premisa para mejorar y corregir lo que está mal. Protegiendo a un compañero que sabemos ha defraudado no estamos haciendo de éste un mundo mejor, sino que estamos haciendo lo que criticamos, estamos enterrando nosotros mismos la posibilidad de avanzar hacia una sociedad más ética y justa. No podemos consentir comportamientos antiéticos ni fuera ni dentro de casa, debemos ser contundentes siempre.



[1] Medidas preventivas básicas son la recuperación del pastoreo (la vigilancia humana del ganado, práctica cuya pérdida ha tenido un peso fundamental en el incremento de los daños por lobos, ver a modo de resumen el epígrafe "4- Gestión del ganado" de este trabajo sobre el lobo ibérico en el antiguo Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, actual Parque Nacional de Picos de Europa) junto con el empleo de perros guardianes y burros.



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