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GNOME, KDE y la decepcionante evolución de los sistemas de escritorio en GNU/Linux

En "Breve introducción a la historia de GNU/Linux y las distribuciones" decía que la evolución de GNU/Linux ha sido una creciente mejora de la experiencia de uso. Dicha afirmación es necesario matizarla, pues que defienda las transcendentales ventajas que aporta el software libre no significa dejar de ser crítico también con él, y es que en lo que respecta a los sistemas de escritorios (algo fundamental pues supone la principal interfaz de trabajo con el ordenador o computadora) en los últimos años se ha perdido mucho de lo que se había ganado.

Diferentes personas están criticando que "los últimos GNU/Linux están perdiendo el rumbo". Probablemente el ejemplo más ilustrativo es systemd (ejemplo paradigmático de cómo hacer muy mal las cosas, ver críticas aquí) y algunos temas próximos como el abandono de HAL (una herramienta de gran valor que ha sido abandonada a favor de una plétora incoherente de pequeñas aplicaciones dispersas carentes del enfoque conjunto y global de HAL, que posteriormente están siendo engullidas por el monopolio systemd).

Hay ejemplos de gran pérdida de facilidad de uso basada en argumentos falaces ("incorporar nuevas características avanzadas"), como el abandono de GRUB-1 por un nuevo GRUB-2 mucho más complicado de configurar (incluso en los aspectos más simples) para los usuarios normales (las nuevas características avanzadas se podrían haber implementado de otras formas). Justo en sentido contrario, proliferan injustificables pérdidas de características para supuestamente "mejorar" la facilidad de uso, siendo el ejemplo más ilustrativo la absurda moda de simplificación extrema de interfaces (eliminación de menús, iconos y accesos rápidos a funciones) que siguen las últimas versiones de muchos navegadores web: Opera, Chrome, Firefox, Internet Explorer,...

A lo largo de la historia de GNU/Linux, la experiencia del usuario con el escritorio experimentó una mejora continúa hasta aproximadamente 2007. En ese año KDE-3, el escritorio más completo y configurable de todos los sistemas operativos, andaba en sus versiones 3.5.7-3.5.8 (ya muy maduro y estable), por su parte GNOME-2, con su característico panel, estaba en sus versiones 2.18-2.20 (también bastante madura), y los vídeos mostrando los espectaculares efectos visuales de Compiz Fusión dejaban asombrados a todas las personas que descubrían que el escritorio de GNU/Linux, en lugar de ser tosco y rudimentario como se habían imaginado, resultaba ser el más avanzado de todos los sistemas operativos (basta con hacer una búsqueda de "Compiz Fusión" en Youtube para comprobarlo).

KDE 3.5.9 (año 2008)
GNOME 2.22 (año 2008)
KDE-3 y GNOME-2 en sus versiones de aproximadamente 2007
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El desarrollo de Compiz Fusión se paralizó a finales de 2008 por discrepancias entre sus desarrolladores acerca de cómo organizar el proyecto, y aunque ha continuado como Compiz, la mayoría de las distribuciones GNU/Linux retiraron su apoyo al proyecto.

Ese mismo año también se produce el abandono de todo KDE-3 por el equipo de desarrolladores de KDE para enfocarse en la creación desde cero del escritorio KDE Plasma (KDE-4 y el posterior KDE-5). La idea de KDE Plasma es crear un sistema de escritorio parecido en cierta medida a KDE-3, pero con unos objetivos nuevos no presentes en KDE-3 y todos ellos cuestionables:

  • Facilitar que pueda ser instalado en otros sistemas operativos como Microsoft Windows, cuando la gran mayoría de los usuarios de este sistema operativo privativo no tienen ningún interés en este sentido.
  • Imitación estética del escritorio de Windows Vista (mala idea cuando esta versión de Microsoft Windows fue una de las más rechazadas por sus usuarios) y las ventanas de Apple MacOS (interfaces de apático color gris, iconos muy rectangulares,...).
  • Se reducen las características y la configurabilidad del sistema siguiendo una mal enfocada filosofía de "simplificación para mayor facilidad de uso" (mala cosa porque la grandeza de KDE-3 era ser el escritorio más completo y configurable de todos los sistemas operativos). Además, los elementos del escritorio pasan todos a ser plasmoides, un nuevo tipo de entidad que debería aportar una mayor flexibilidad pero en la práctica se muestra engorroso de manejar para el usuario. En consecuencia, transcurrido más de un quinquenio desde la primera versión de KDE Plasma, sus características y configurabilidad están por detrás de sus equivalentes directos de KDE-3 (ver p. ej. los gráficos del "monitor del sistema") y todavía con el abandono de KDE Plasma 4 para crear nuevamente desde cero KDE Plasma 5 en el año 2014 se ha destruido otra vez todo lo logrado hasta el momento.
  • La otra "característica estrella" de KDE Plasma es la indexación continua de todos los archivos del sistema, que se incorpora en el propio núcleo del escritorio y no como característica opcional, lo que ralentiza el funcionamiento del ordenador solo para conseguir que al realizar búsquedas de archivos se obtengan resultados más rápidamente.

Configuración del monitor del sistema en KDE 3.5.9/3.5.10 (año 2008)
 
Configuración del monitor del sistema en KDE 4.10.5 (año 2013)
 Configuración del "monitor del sistema" en KDE 3.5.9/3.5.10 (año 2008) frente a KDE Plasma 4.10.5 (año 2013): Mientras que en KDE Plasma 4.10.5 los gráficos son grises, carentes de información y sin posibilidades de configuración, los de KDE-3 son muy coloridos y altamente configurables (colores, líneas verticales y horizontales, rótulos de las líneas, frecuencia de monitoreo,...).
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Configuración del reloj en KDE 3.5.9/3.5.10 (año 2008)
Configuración del reloj en KDE 4.10.5 (año 2013)
 
Configuración del reloj en KDE 3.5.9/3.5.10 (año 2008) frente a KDE Plasma 4.10.5 (año 2013): En KDE Plasma 4.10.5 resulta imposible escoger en el reloj que trae por defecto el tamaño de la letra (tipografía o fuente) de la hora, y no tiene opción para "puntos parpadeantes" o para que el día de la semana aparezca encima de la fecha.
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Tres años después, los desarrolladores de GNOME sufren una enajenación mental que no solo iguala a la sufrida por sus equivalentes de KDE con KDE Plasma 4 sino que la supera. Rompen completamente con el paradigma de escritorio de GNOME-2 y se embarcan en GNOME-3 con la interfaz "GNOME-3 shell" pensada para los nuevos teléfonos celulares o móviles capaces de ejecutar sistemas operativos (smartphones) y las tabletas táctiles (tablets): muy simplificada (en el sentido que antes criticábamos a los navegadores web), desaparecen la mayoría de menús y se reduce mucho las posibilidades de configuración, centrándose toda la interacción en una serie de iconos grandes y en el paradigma de una sola ventana de aplicación que ocupa todo el área de trabajo. Una interfaz muy simple, enfocada a los dispositivos móviles basados en el uso de pantallas táctiles, más o menos pequeñas y carentes de teclado externo, pero poco útiles en un ordenador o computadora personal. Pero es que, además, un requisito de GNOME-3 es tener aceleración gráfica 3D, cuando no todas las tarjetas gráficas tienen soporte usando solo software libre y no pocas ni usando opciones privativas.

¿Qué reacciones hubo? Haciendo honor al conformismo inculcado en la población, la mayoría de los usuarios de KDE-3 pasaron a usar KDE-4 y los de GNOME-2 a GNOME-3, con bastante menos crítica de la que se merecía la situación y a pesar de que KDE-4 y GNOME-3 eran dos sistemas de escritorio completamente nuevos y en especial en el caso de GNOME-3, tan completamente diferente que lo único que compartía con su sucesor eran los nombres.

No obstante, hay quienes no se resignaron a ello. Parte de los usuarios de GNOME-2 pasaron a usar el sistema de escritorio XFCE-4, y por otro lado se inició el proyecto MATE, que continúa el desarrollo de GNOME-2 (aunque solo sus componentes principales). Algunas interfaces construidas sobre GNOME-3 como Cinnamon incorporaron modalidades 2D a través de emulación, pero con pobre rendimiento debido a las propias características de GNOME-3, diseñadas para trabajar con aceleración gráfica 3D. Por su parte, la principal reacción a KDE Plasma ha sido Trinity (Trinity Desktop Environment, TDE), que continúa con el desarrollo de KDE-3 (no limitado solo a sus componentes principales sino también incluye muchas de las aplicaciones que se crearon en torno a él).


Ante este panorama, ¿qué escritorio recomendar? La respuesta, sinceramente, no es fácil en la actualidad.

KDE-3 ha sido siempre mi recomendación por ser el escritorio más completo y configurable de todos los sistemas operativos (su único posible rival son las versiones avanzadas de KDE Plasma). Sin embargo, para usarlo actualmente o bien hay que usar una versión antigua de una distribución como Debian 5 "Lenny" / VENENUX 0.8 (que ya no tienen soporte de corrección de fallos y problemas) o bien hay que instalar Trinity (TDE), el cual lamentablemente tiene absurdamente más fallos que KDE-3 y su desarrollo avanza lento (con el riesgo de que KDE Plasma le pueda llegar a superar en algunos aspectos) debido al gran tamaño del proyecto y el pequeño número de desarrolladores que lo mantienen.

La segunda mejor opción es KDE Plasma en versiones avanzadas (p. ej. KDE Plasma 4.14), aunque para obtener un buen resultado es necesario dedicar tiempo a configurarlo: agilizar o acelerar su funcionamiento (desactivando todo lo referente a la indexación continua que realiza Nepomuk, Strigi y Baloo), configurar o agregar componentes extras para completar en la media de lo posible las importantes deficiencias de los plasmoides (o widgets) por defecto,...

XFCE-4 puede ser una buena opción, pero posiblemente se note la ausencia de características y posibilidades de configuración de las que sí dispone KDE-3/TDE y KDE Plasma. Por ejemplo, los mejores exploradores de ficheros disponibles son, con diferencia y sin lugar a duda, los de KDE-3/TDE (Konqueror) y KDE-4/5 (Dolphin y Konqueror), con muchas características que no tiene ningún otro.