Para una completa realización de las personas, No a los temas tabú: Sexo y muerte son parte de la vida

Sexo y muerte son frecuentemente enfocados como temas tabú, lo que coarta el poder hablar libremente sobre estos asuntos, que como partes integrantes de la vida de las personas que son, resulta de gran importancia que puedan ser tratados sin restricciones ni censuras para poder permitir una completa y libre realización personal de cada individuo.

El sexo forma parte de la vida de todas las personas. La satisfacción sexual es un componente imprescincible para una vida feliz (es una de las alegrías cotidianas que ofrece la vida más importante y por tanto que hay que cuidar), el sexo de mutuo acuerdo es fuente solo de aspectos positivos (con tal que se tomen las debidas medidas de precaución para evitar embarazos indeseados y transmisión de enfermedades)[1] y nada malo (es bueno para el bienestar físico y mental de las personas, al contrario de algunas supercherías trasnochadas que se siguen escuchando)[2]. Es necesario reconocer el derecho de las personas a desarrollar de forma plena su sexualidad como parte imprescindible de su realización personal íntegra, con libertad, sin restricciones ni juicios de valor de otros. La libertad sexual forma parte de los derechos sexuales y reproductivos.

Hay dos razones principales por las que el sexo ha sido tratado con frecuencia como tema tabú. Por un lado, reconocer el sexo como parte fundamental e imprescindible de la vida humana implica tener que reconocer que realmente somos animales, organismos biológicos, y no singulares "entes" por encima de todo lo demás que existe en el planeta como algunas culturas, ideologías y religiones han intentado falsamente propagar como ideas (asociando tendenciosamente a los animales no humanos los rasgos de comportamiento indeseables como la agresividad, la brutalidad, la violencia o la irracionalidad, inventando el término "instinto"). De hecho, si dejamos de lado estos prejuicios, podemos descubrir como la adopción de la necesaria perspectiva biológica-evolutiva permite la comprensión integral del comportamiento humano –que nadie quiera ver aquí la trasnochada postura del "determinismo biológico", pues el fenotipo de cada individuo es el resultado del efecto combinado de la herencia y las condiciones ambientales y sucesos vividos (1). La otra razón fundamental es su gran poder como herramienta de control social por parte de los dirigentes morales (religiosos, jefes tribales o familiares,...): la jerarquía católica sobre el clero y la sociedad en general conjugando el discurso moralista del fomento del sentimiento de culpabilidad y arrepentimiento frente al "pecado" con las consecuencias que sobre el estado de ánimo de las personas ejerce la represión de sus necesidades sexuales (hasta hace pocos siglos imponía su voluntad sobre la población mediante la sanguinaria Inquisición), los dirigentes musulmanes mediante la Sharía (que no se queda solamente en un extremo ordenamiento moralista de todos los aspectos de la vida de las personas sino que además impone un brutal régimen sancionador contra quienes incumplen sus preceptos, a veces incluso haciendo una interpretación tan radical que es contraria al propio Corán), la práctica de la mutilación genital femenina en África en grupos sociales fuertemente sexistas,...

Por su parte, la muerte, que es el fin o terminación de la vida, ha sido frecuentemente vista en diferentes culturas del planeta como algo tan horrible y desagradable que se ha tendido a no querer hablar sobre ella. Una consecuencia de este halo trágico con el que se ha rodeado en estas culturas a la muerte, es el profundo estado de depresión, pesimismo, sufrimiento y dolor en el que caen las personas que se acercan a su muerte y aquellas que le rodean. Es necesario romper con esta visión trágica de la muerte. La muerte es parte de la vida,
desde el momento en que naces inicias una cuenta atrás hacia tu muerte, vas a morirte (o viéndolo como proceso progresivo: te estás muriendo), aunque no sepas con exactitud cuando morirás. La realidad es esta, así que puedes elegir entre vivir toda tu vida desapacible y temoroso a la muerte que se acerca, o considerar que la muerte es esa etapa de la vida que te va a llegar sí o sí, aceptándola sin ningún tipo de sentimiento negativo o pesimista hacia ella, y puesto que acontecerá en cualquier momento, lo realmente importante es vivir feliz cada día de tu vida (y dentro de las posibilidades ayudar también a los demás a serlo) para que cuando te llegue y eches la mirada atrás te sientas contento de la vida que tuviste y no te lamentes de no haber vivido de forma más plena y feliz tu existencia.

Por cierto, esta visión nefasta de la muerte no está presente en todas las zonas del planeta, para nada. Así, en el Tíbet cuando alguien muere, su cuerpo se lleva a la montaña para que sea comido por los buitres y los cuervos, pues consideran el cuerpo difunto como simple carcasa en la que ya no está presente la persona que vivió, y lo ofrecen para que sea de nuevo incorporado a la naturaleza y sirva para dar vida a otros seres vivos. Y en otras partes de Asia, el cadáver se echa al río para que sirva de alimento a los peces, que cumplen ahí el papel de los buitres. Si repasamos otras culturas asiáticas, africanas, americanas,... podremos observar como de diferentes son las posibles formas de entender la muerte.



[1] En los bonobos o chimpancés pigmeos (Pan paniscus), la especie más próxima a la nuestra junto con los chimpancés comunes (Pan troglodytes), la práctica generalizada y frecuente del sexo es la base para haber logrado una organización social caracterizada por su excepcional paz social, con bajos niveles de estrés y elevados de bienestar, notablemente diferente de lo que sucede en sus parientes cercanos los chimpancés comunes.


[2] Obviamente, no se puede decir lo mismo del sexo que no es de mutuo acuerdo (agresión sexual, violación, prostitución forzada,...), que nunca debería producirse y ha de rechazarse. Pero la prostitución libremente ejercida debe ser aceptada, hay que librarse del estigma social y tabú que aún rodea este tema y otros muchos (2).