No al maltrato animal: Digamos NO a la tauromaquia

Maltrato es inferir dolor o sufrimiento evitable. Se denomina tortura cuando el maltrato se hace de forma consciente (ya sea por inferir dolor o sufrimiento directamente, o por usar algún medio para ello o el mantenimiento de una situación que lo causa) y prolongado en el tiempo. El adjetivo acompañante "animal" simplemente indica que se realiza a animales de especies diferentes a la humana (Homo sapiens), y se usa para destacar que, mientras el maltrato y tortura humana son hoy en día ampliamente rechazados (amplia pero no totalmente, y todavía es muy frecuente: 1, 2, 3), el rechazo del maltrato y tortura animal no está todavía tan extendido (aunque se ha avanzado mucho y la tendencia parece dar razones para el optimismo).

El maltrato y la tortura son aborrecibles desde todas las perspectivas posibles y nunca justificables. Psicológicamente fomentan comportamientos tan indeseables como la violencia, la agresividad y la falta de empatía (lo que peligrosamente se acerca a la psicopatía, que se caracteriza por la incapacidad de empatizar ni sentir remordimiento). Y éticamente es absolutamente rechazable: no se trata de hacerse vegetariano / vegano (la muerte es consustancial a la vida, que los animales omnívoros o carnívoros se alimenten de otros animales, y que todos los animales se alimenten de otros seres vivos, es algo propio de la organización y funcionamiento de la naturaleza), se trata del principio ético de evitar cualquier sufrimiento evitable, que aplicado a los animales de ganadería y domésticos implica que su vida y su muerte transcurra con el mayor nivel de bienestar y felicidad viable, eliminando en todo lo posible el dolor o sufrimiento.

Por ello, es aberrante comprobar la existencia aún actualmente de fiestas y celebraciones populares en las que se maltrata y tortura públicamente animales (a pesar de la creciente conciencia general sobre lo indeseable del maltrato animal), siendo claros ejemplos la lidia (corridas de toros y sus variantes locales como el lanceo del toro de Tordesillas o el dardeo del toro de Coria), así como las peleas de perros y gallos, y más allá de estos actos de carácter recreacional, existe maltrato y tortura animal generalizada en otros ámbitos como la producción de foei gras y pruebas de laboratorio obsoletas e innecesarias como el test de Draize (4, 5).

En el caso concreto de la lidia, aunque es innegable que son actos de tortura, las personas que la defienden suelen contestar con afirmaciones que son todas rebatibles con argumentos éticos y científicos, por ejemplo su carácter "tradicional", cuando las tradiciones, como toda creación humana, han de someterse a cuestionamiento ético y en función de ello, pueden rechazarse sin más consideraciones (es absurda la afirmación "es así de toda la vida" como razón para negarse a ello, y cabe señalar que muchas "tradiciones" aparentemente antiguas son en realidad creaciones bastante jóvenes). No nos extenderemos más aquí, pues son muchas las personas que han escrito sobre por qué habría que prohibir el maltrato taurino, por ejemplo: Fabiola Leyton en Ecosofía, Carlos Molina en KidStar, Fernando Álvarez en Público, José Enrique Zaldivar Laguía en Jessade, Ecologistas en Acción. Incluso hay canciones, como "La Torotura", y también algunas imágenes bastante explícitas sobre lo aberrante que sería ver aplicado en personas lo que hacemos a los toros (vía Antitaurinos). Por otra parte, AntiTauromaquia mantiene varias listas con las personas famosas, ONG, y marcas comerciales que patrocinan eventos taurinos, así como personas famosas, marcas comerciales y ciudades que rechazan la tauromaquia.