La realidad fabricada 2: la "crisis" ... o cómo nos engañan para perpetuar un sistema económico anti-social hecho por y para los ricos

La manipulación de la población a través de los medios de comunicación está a la orden del día. Son muchos los autores que han estudiado los mecanismos de creación del imaginario colectivo y control de la opinión pública mediante los medios de comunicación (ver por ejemplo "El control de los medios de comunicación" y el documental "Fabricando el consenso"). Lo escandaloso es que metidos ya en el siglo XXI, en la "sociedad de la información" y con la ventaja de medios como Internet, la conciencia crítica de la población no ha mejorado mucho y dependiendo de la década del siglo pasado con la que comparemos, puede que esté aún peor, por lo que seguimos en buena medida dejándonos manejar como borregos, limitándonos a asumir sin cuestionar lo que quieren hacernos creer.

Tenemos implantado un sistema económico-social dirigido por las grandes entidades empresariales y financieras, que son quienes realmente controlan a la población y la organización social de los países gracias a concentrar un poder económico muy superior a los gobiernos y administraciones públicas en teoría encargadas de su control social público. De esta forma, si un gobierno se atreve a proponer alguna medida que no ayuda a los intereses de una corporación transnacional o no cede ante sus peticiones, a ésta le basta con amenazar con el cierre de sus fábricas y oficinas en el país, y el consiguiente miedo a las pérdidas de salarios de sus numerosos trabajadores y de los ingresos vía impuestos hace el resto (y más allá, los políticos que de buen grado colaboran obtienen importantes beneficios monetarios) – impensable se quiere presentar la posibilidad de solucionarlo mediante la desprivatización / colectivización / socialización ("nacionalización") de empresas privadas. Este chantaje les permite conseguir las ventajas legales y monetarias que quieran, desde precarización de las condiciones laborales de sus trabajadores (que desde una visión puramente económica aporta reducción de costes y aumento de beneficios), a préstamos a bajo o nulo interés o incluso subvenciones. Y más allá, el creciente poder que concentran les permite realizar acciones impensables hace años, como es llevar a juicio a los países que mantienen sus sistemas de protección social y que no facilitan la privatización y desregulación económica (p. ej. 1, 2), algo promovido mediante tratados económicos internacionales (información adicional aquí).


Explicación de conceptos básicos

Antes de nada, debemos entender las características del sistema económico global que tenemos:

a) De las numerosas formas posibles de organizar la economía, el modelo hacia el que tendemos en casi todas las partes del planeta (solo unos pocos países y pueblos usan otro diferente) es el llamado liberalismo / neoliberalismo, la forma más extrema del capitalismo, que combina la privatización absoluta con la desaparición de todo control social o estatal público sobre las relaciones socio-económicas (hay autores que acertadamente señalan que es preferible denominar al neoliberalismo como privatismo o privaticismo, por considerarlo más exacto y para evitar la confusión con otros usos diferentes de las expresiones liberal y liberalismo a lo largo de la historia). Defiende que, una vez privatizado todos los servicios públicos, han de ser las empresas y bancos quienes deben organizar la sociedad, sin que nadie (gobiernos, administración pública, organizaciones sociales, organizaciones de defensa de derechos,...) ponga condiciones que limite el libre enriquecimiento privado (la finalidad del gobierno sería en todo caso establecer lo necesario para garantizarlo, incentivarlo y protegerlo [1]).

b) Este sistema tiene además un adjetivo, "financiero", que implica que el crecimiento económico y la generación de riqueza dentro de este sistema no proviene principalmente de la producción e intercambio de bienes y servicios realmente existentes, sino que aquello con lo que se negocia en los mercados financieros (las bolsas) es con las previsiones y especulaciones de futuros beneficios (por raro que pueda sonar). De hecho, en este sistema económico son los bancos privados (relegando a un papel secundario a los bancos centrales) quienes crean el dinero a partir de dinero mediante un mecanismo de endeudamiento continuamente creciente (una estafa piramidal, o una carrera en aceleración contra el futuro, de imposible viabilidad a medio-largo plazo) [2]. Dos datos muy significativos a tener en cuenta la extremada fragilidad del sistema:

  1. Los bancos privados están obligados a mantener como dinero líquido un porcentaje del dinero que depositan las personas (el denominado coeficiente de caja obligatorio, coeficiente legal de reservas, o tasa de encaje bancario) que varía entre nada y un paupérrimo 1% en la Unión Europea, lo que significa que los bancos privados destinan la casi totalidad del dinero a especular en mercados financieros (las bolsas) o prestarlo como créditos.

  2. Actualmente en los mercados financieros se negocia y especula una cuantía monetaria que es 125 veces la economía real como mínimo (debido a la absoluta desregulación de los mercados financieros internacionales, solo es posible estimar y nadie conoce la cifra exacta), y la proporción continua aumentando.

Salta a la vista los problemas sociales de estas características: 

a) Es un sistema enfocado a satisfacer los intereses de las grandes empresas y bancos privados, no los de la población. Ante la evidente crítica social que esto genera, los defensores del sistema afirman que "la población trabaja (directa o indirectamente) para las grandes empresas y piden el crédito para pagar sus gastos a los bancos privados, por lo que si a éstos les van bien, a la población le va bien". Evidentes problemas de esta afirmación es la brutal simplificación alejada de la realidad que implica, el modelo de gobierno plutocrático en lugar de democrático que impulsa, y la ausencia de garantía de satisfacción de las necesidades básicas y respeto de los derechos humanos.

b) La base del sistema monetario es el sistema financiero, esto es, las bolsas financieras y los bancos privados (que son los únicos que quedan operativos en la mayoría de los países tras haber conseguido eliminar a la banca pública), pero la virtualidad de sus fuentes de beneficios –principalmente la especulación en las bolsas, seguido de los créditos (préstamos, hipotecas,...)– hace que el sistema sea muy frágil y proclive a colapsos. (En cuanto hay alguna cuestión que hace dudar a inversores y accionistas de que los futuros beneficios sean tan buenos como en principio esperaban, comienzan a retirar sus inversiones en grandes empresas y bancos privados ante el miedo de perder dinero. Esta retirada de dinero reduce los beneficios de las empresas en las bolsas financieras propiciando que otros inversores y accionistas saquen su dinero, entrando en una espiral de pérdidas en las que cada vez más inversores y accionistas retiran su dinero. Esto hunde el mercado financiero (las bolsas) y con ello la economía del país debido a la vinculación que en un sistema neoliberal de mercado hay entre ambos... Finalmente, para intentar romper el círculo vicioso el gobierno coge grandes cantidades de dinero que iría en principio destinado a proporcionar servicios públicos a la población como sanidad, educación y seguridad social, y a costa de incrementar la deuda del país se lo insufla a las grandes empresas y bancos privados para que el incremento de beneficios anime a inversores y accionistas a invertir de nuevo dinero).


Estamos en crisis. "Todo el mundo" lo tiene claro, a "nadie" se le ocurre discutirlo, se supone. Pero es que a pocos se les ha ocurrido investigar un poco más el asunto. Animo a hacerlo. Lo primero que descubrirá es que los bancos, que se nos venden como que están muy mal y hay que rescatarlos con grandes cantidades de dinero público porque son los garantes de nuestra economía [3] han estado obteniendo beneficios en plena crisis (3, 4, imagen), y las grandes transnacionales lo mismo (5, 6) y los que terminan oficialmente en quiebra y "requieren ser rescatados" con dinero público lo hacen garantizando grandes ganancias económicas para todos sus dirigentes y accionistas mayoritarios, siempre ganando y nunca perdiendo. Y es que el número de ultra-ricos está aumentando durante los años de "crisis económica" al mismo tiempo que también aumenta el número de personas pobres (la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1% de las personas del planeta cuyo patrimonio ha crecido durante la "crisis", mientras que en el extremo contrario el 80% de la población más pobre sólo posee un 5,5% de la riqueza mundial). Pero más allá, la cuestión está en que los bancos privados y las grandes fortunas que controlan el sistema financiero mundial son precisamente los causantes de la actual crisis del sistema económico debido a su avaricia y falta de ética, ya que durante una época de bonanza económica han estado ofreciendo gran cantidad de créditos sin verdaderas garantías de cobro y activos financieros que prometían a los depositarios elevadas ganancias, que ahora dudan poder hacer cargo en su totalidad. Ante el miedo de reducir sus beneficios, han tirado de sus contactos en la política para que los gobiernos les den el dinero que necesitan para poder tapar estos agujeros y seguir teniendo buenos beneficios. Amenazan que en caso contrario, si ellos entran en pérdidas, arrastrarán consigo en su caída a toda la economía. En casi cualquier otro sector de la economía, si un negocio o empresa va mal simplemente cierra y son sus propietarios o accionistas los que se hacen responsables de los costes del cierre... pero el sector bancario-financiero goza de excepcionales privilegios. Así, en lugar de dejar que la realidad les escarmiente y sufran las consecuencias de tan descarado "juego sucio" en sus negocios, y tomar las medidas necesarias para desligar la economía de los países de los sistemas bancarios privados y transnacionales (por ejemplo mediante la potenciación de la banca pública y la desprivatización / colectivización / socialización ("nacionalización") de las empresas proveedoras de servicios básicos [4]), se les está arropando y ayudando. Se le está dando a los bancos privados grandes cantidades de dinero público que se recortan de los servicios públicos fundamentales como sanidad, educación y seguridad social (7). Una gran suma de dinero que muy bien podría haberse destinado a mejores fines. Un ejercicio simple: Si dividimos los 1.500.000 millones de euros dados entre 2008 y 2009 como ayudas a entidades financieras privadas en los países monetariamente ricos (8) entre los 7.000 millones de personas del planeta, sale a unos 215 euros (235 dólares) por cabeza. Quizás no parezca mucho para una persona que vive en un país monetariamente rico, pero ¿te imaginas que podría hacerse en muchos países monetariamente pobres con semejante cifra? En contraste, la Organización de las Naciones Unidas calcula que sólo sería necesarios 30.000 millones de dólares anuales para erradicar la amenaza del hambre (9), en un escenario actual en el que 1 de cada 6 personas del planeta padece hambre, una cifra que en lugar de disminuir está aumentando (eran 1 de cada 7 solo cuatro años antes), y en un planeta donde se produce alimentos suficientes para el abastecimiento básico a casi el doble de la población humana del planeta (10, 11, 12), pero que por cuestiones de especulación de precios en las bolsas financieras internacionales no se distribuye a quienes tienen dificultades para alimentarse (y porque resulta más rentable convertir a los países monetariamente pobres en consumidores cautivos de grandes empresas agroquímicas: la "Revolución Verde" – 13, 14).

Todo esto nos lleva a pensar, ¿entonces, si los bancos y las grandes empresas siguen teniendo buenos beneficios, quién está en crisis? Pues los pobres, la mayoría de la población, que ante el miedo del "desplome de la economía por la crisis" que están promoviendo los medios de comunicación, están sometiéndose casi sin rechistar a un gran recorte de sus derechos, comenzando por los laborales y seguido por los sanitarios, educativos y demás servicios públicos, que permite a bancos privados y grandes empresas mejorar aún más sus beneficios económicos auspiciada por el paradigma del crecimiento ilimitado (que aunque irrealizable –el planeta es finito–, es uno de los pilares del sistema económico en el que nos han metido [5]) y avanzar hacia la consolidación de un sistema económico global de carácter liberal/neoliberal financiero. Una estrategia que se ha venido a llamar "doctrina del shock" (15), hermana de la "doctrina del miedo"[6] usada para justificar guerras y recortes de libertades. Y es que hay importantes dudas razonables de en que medida la "crisis" es un accidente resultado del irreflexivo juego financiero realizado por las grandes fortunas y entidades bancarias-financieras avalado por la seguridad de saber que los gobiernos y bancos centrales correrían a su socorro en caso de problemas, o si la "crisis" es directamente una estrategia de "doctrina del shock" prediseñada para dar un fuerte empujón al liberalismo / neoliberalismo / privatismo e introducir algunas de sus medidas más antisociales con la menor respuesta social en contra posible.

Esto llama la atención sobre un hecho que venía produciéndose pero que ahora se ve más claramente: los sistemas de gobierno en todos los países monetariamente ricos lamentablemente no son democracias sino plutocracias en la práctica: son las grandes fortunas (empresas, bancos, fondos de inversión apátridos,...) las que mandan, y los políticos (en teoría, representantes de la población; en la práctica, títeres de los anteriores, colocados para defender sus intereses, gracias al control del pensamiento colectivo mediante los medios de comunicación y otras técnicas de control social) los que obedecen y le hacen el juego. Es el marco ideológico del liberalismo / neoliberalismo / privatismo que domina la economía mundial: garantizar los intereses de las grandes empresas y bancos privados, afirmando de cara al público que la población en general se beneficiará indirectamente de ello. Es llamativo el empecinamiento en darle alas ciegamente a un sistema que se ha demostrado erróneo (16), por ejemplo Joseph Stiglitz ha ganado premios internacionales de economía por demostrar que lejos de la asunción de que los mercados son siempre eficientes salvo por fallas muy concretas y limitadas, en realidad son ineficientes salvo bajo circunstancias excepcionales y puntuales (17). Y es que si nos paramos a pensar, las bolsas financieras o son un absurdo o una estafa, pues es el lugar donde se hacen negocios basándose en especulaciones subjetivas como a qué precio de mercado se podrá vender las cosas indistintamente de su coste real de producción (18) y la posible evolución de la cotización de las diferentes empresas y fondos especulativos en función de sus beneficios y en gran medida los propios movimientos de capital de los restantes especuladores (tan irracional planteamiento es la idea básica de la economía financiera, frente a la clásica economía real basada en bienes y servicios realmente existentes – a todos los que invertís o invertisteis en bolsa y activos financieros: ¿os parasteis a pensar en esto antes de alimentar al "monstruo" (19) con vuestro dinero?). Sin embargo, se intenta implantar un escandaloso reduccionismo intelectual que afirma que si las bolsas financieras (esto es, las grandes empresas y bancos privados) van bien, todos estaremos bien (así por que sí), y por tanto los gobiernos tienen la obligación de hacer todo lo posible por conseguir que los beneficios de las grandes empresas y bancos privados no haga sino aumentar continuamente y las bolsas suban. Las entidades financieras, como los todopoderosos bancos privados (sobre los que peligrosamente se asientan las economías de los países monetariamente ricos), las instituciones internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), el BM (Banco Mundial) y la OMC (Organización Mundial del Comercio) presentadas como "independientes y objetivas" pero realmente creadas para proteger los intereses de quienes hacen grandes negocios en los mercados financieros (forzando la privatización y desregulación económica en todo el planeta mediante la concesión de ayudas económicas y préstamos condicionados a la realización de medidas agresivas en ese sentido, y mediante tratados internacionales como el "Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios" y otros tratados económicos internacionales neoliberales: NAFTA, TTP, TTIP, CETA, TiSA,... –información adicional aquí) y las recientemente aparecidas en la escena mediática como protagonistas, las agencias de calificación de riesgos o de rating (Standard & Poor's, Moody's, Fitch), que extrañamente también se presentan rodeadas de un aura de entidades independientes y ortodoxas cuando son simplemente ramificaciones de los primeros, se encargan de fomentar y avivar estas ideas (20). Cuando se dice por ejemplo que el Banco Central debe ser "independiente" (o un servicio público debe ser privatizado para "mejorar su eficiencia" –21, 22, 23, 24, 25–), no es una afirmación objetiva y neutral como se intenta transmitir, sino una posición de una corriente concreta de ideología económica: el liberalismo / neoliberalismo / privatismo, y lo que a última instancia se defiende es que las bolsas financieras y las grandes empresas deben tener el control de la economía mundial sin que los gobiernos deban intervenir para corregir los problemas sociales que puedan generar. Se está implantando de forma progresiva la dictadura del mercado financiero: los bancos privados y las bolsas tienen a los políticos a su servicio, y como amas despóticas, nunca se sienten satisfechas y no hacen sino seguir pidiendo más y más, llegando a situaciones aberrantes como estamos viendo hoy en día (26). Parémonos a pensar: la finalidad de los sistemas de organización social (gobiernos, economías,...) debe ser velar por conseguir las mejores condiciones de vida para la población (buena salud, buena educación, disfrute de libertades,... para todas las personas), si el sistema propuesto para conseguirlo, llamado liberalismo / neoliberalismo / privatismo financiero, no lo consigue, se quita y se pone otro (aunque cierto es que una revolución económica de este calibre no será fácilmente permitida por quienes se ven beneficiados y empoderados bajo el actual sistema). Un sistema económico debe estar al servicio de la población, no a la inversa, por lo que nunca deben recortarse derechos ni libertades por el bien de la economía. Por mucho que quieran los economistas, el bienestar de las personas no se mide en cifras macroeconómicas (como el PIB o PNB – Producto Interno Bruto o Producto Nacional Bruto), en todo caso lo haría otros indicadores, como la Felicidad Interna (o Nacional) Bruta (FIB / FNB).



[1] La finalidad de los estados modernos es fomentar el bienestar general de las personas, mediante la garantización de la adecuada satisfacción de las necesidades (alimentación, refugio, salud, educación, respeto de los derechos humanos, seguridad,...) al margen de intereses particulares (políticos, económicos,...), de acuerdo a los derechos humanos, sin olvidar el valor intrínseco y consecuente derecho de existencia y preservación de la naturaleza. (Todos los estados actuales tienen deficiencias (que deben ser criticadas) en el cumplimiento de su función y son mejorables en grado variable entre "bastante" y "mucho", aunque repasando su evolución a lo largo de la historia humana hay razones para ser optimistas y ser previsible que la próxima generación humana logre ver estados aceptablemente buenos en el cumplimiento de su función.) El liberalismo / neoliberalismo / privatismo impulsa un concepto diferente en el que los estados fomentan los intereses particulares de los grandes poderes económicos y moldean la organización social en consonancia, con todos los perjuicios que conlleve para la mayoría de las personas y la naturaleza.


[2] Debido a lo "árido" que puede resultar una explicación puramente textual del tema, para una comprensión más fácil remitimos a este video (un extracto de "La solución al dinero"), opcionalmente complementado por este otro (ameno por ser dibujos animados, aunque lamentablemente muy contagiado de patriotismo estadounidense especialmente justo a partir de la mitad) y el explicativo pero extenso "Dinero es deuda".


[3] Es cierto que son los bancos privados y mercados financieros quienes crean el entramado de base sobre el que se construye las economías de tipo liberal / neoliberal financiera, como lamentablemente es actualmente la nuestra. Pero esta realidad debe ser cambiada por el bien común de la población general, pues no olvidemos que los bancos privados para nada actúan por el bien general de todos, sino todo lo contrario, su único objetivo es la maximización del beneficio privado de sus dirigentes y accionistas mayoritarios, y en función de ello manipulan sin cortapisas el sistema económico para lograr su objetivo, aprovechando que se han hecho con el control del sistema económico mundial gracias al paradigma económico actualmente establecido. Son los bancos privados quienes, buscando solo sus beneficios económicos, promueven muchas situaciones que atentan contra los derechos humanos (27, 28, 29).


[4] Cuando hablamos de colectivización o socialización de empresas y la banca pública, nos referimos a que estén controladas y dirigidas por la población mediante participación y toma de decisiones de forma directa, no por personas escogidas a voluntad del partido político gobernante y sus empresas amigas (porque esto genera una estructura corrupta de clientelismo / compadraje). Iniciativas como el Presupuesto Participativo de Porto Alegre (30, 31) han puesto de manifiesto que cuando es la población quien decide participativamente en un contexto garantista (respeto de los derechos y libertades humanas y no discriminación, promoviendo la amplia participación e impidiendo la coerción, manipulación o presión de la población por grupos u organizaciones de poder político o económico), el resultado es una organización económica con mucha mayor justicia social al no responder a los intereses privados de una minoría.


[5] El paradigma del crecimiento económico ilimitado y siempre en aumento inherente al liberalismo / neoliberalismo lleva a establecer mecanismos que solo responden a la necesidad de alimentar a este crecimiento y en contra del interés general de la población. Es el caso del consumismo (ver p. ej. el documental y el libro "La historia de las cosas"), incluyendo tácticas como la mercadotecnia (incluido el marketing emocional), la moda (32, 33, 34), la obsolescencia percibida, y la obsolescencia programada (ver p. ej. este artículo y el documental "Comprar, tirar, comprar", que cuenta con una versión extendida).


[6] El fomento del miedo o terror como medio para conseguir que las personas acepten grandes recortes de derechos y libertades humanas ha sido frecuentemente usado a lo largo de la historia humana, con ejemplos que van desde el gobierno alemán de Adolf Hitler al estadounidense de George Bush (con la Ley Patriota, en inglés "USA Patriot Act", como caso paradigmático). Se ha escrito bastante al respecto, p. ej. se puede leer un fragmento resumen del libro "Anatomía del miedo" aquí: "La utilización política del miedo" (página 6)




PD: Y puede pensar el lector de estas líneas "¿y qué puedo hacer yo?". Antes de nada, tener una actitud crítica ante la vida, buscar información y documentarse, así como transmitir esta visión crítica del mundo en que vivimos a quienes te rodean. Si gobiernos, políticos, bancos, bolsas financieras, grandes empresas y grandes medios de comunicación nos manipulan a su beneficio, pues en respuesta:

  • No respaldes a los partidos que apoyen el liberalismo / neoliberalismo / privatismo o que tengan vínculos con grandes empresas y bancos, puedes mejor apoyar a un partido de izquierda verde internacionalista (no confundir la izquierda verde con la izquierda proletaria u obrera – confundida en su defensa ciega de "los puestos de trabajo" aunque suponga defender un sistema irremediablemente anti-ecosocial). Reivindica formas de organización social que garanticen el cumplimiento de los derechos humanos y que eviten que los políticos tomen decisiones en contra del interés general de la población mediante mecanismos de control y un papel más decisivo en la toma de decisiones por parte de la población (ideas: 35, 36, 37, 38, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 48, 49, 50-51, pero mucho cuidado porque las personas pueden ser fácilmente manipuladas mediante tácticas emocionales, información tergiversada y falacias argumentales, las decisiones democráticas o asamblearias solamente son legítimas si cumplen respetar los derechos humanos y fundamentarse en el razonamiento y el análisis crítico de la información de ahí la importancia de un sistema educativo que lo fomente– pues de lo contrario no se trata de una democracia sino de una oclocracia).
  • Tener tu dinero en una entidad bancaria convencional implica permitir que lo usen para sus negocios y especulaciones en los mercados financieros (bolsas): sácalo o transfiérelo a un banco ético. Apoya las monedas sociales, que promueven un sistema de precios más justo basado en la economía real. Por supuesto no inviertas nunca en las bolsas ni en otros activos del mercado financiero (incluyendo seguros, fondos y planes de inversión), y evita en lo posible pedir préstamos o hipotecas al banco.
  • No te dejes engañar o manipular por la publicidad ni caer en el consumismo, no compres nada innecesario o por "estar de moda". Evita los productos de grandes transnacionales en la medida de lo posible (especialmente las más conocidas por sus malas prácticas sociales y ambientales) y apoya a cooperativas y pequeños productores que apuesten por alternativas más ecológicas y autogestionadas (p. ej. comprar alimentos ecológicos de proximidad en tiendas independientes próximas a casa, contratar la energía con una cooperativa de energías renovables con producción propia,...). Si estás desengañada como persona con el sistema económico vigente (construido sobre el conformismo, el consumismo y una organización social basada en el trabajo asalariado) puedes incluso iniciar tu propio camino hacia la independización del mismo buscando cubrir tus necesidades de forma autosuficiente. Ojo, no te dejes engañar por las pseudociencias que proliferan al promocionarse como "alternativas" al sistema aprovechándose del desconocimiento de gran parte de la población en muchos temas y el escaso fomento actual de la racionalidad, la mercadotecnia (marketing) es también usada por quienes buscan obtener lucro de forma fraudulenta o malintencionada de las iniciativas alternativas (esta es la razón p. ej. de la plétora de métodos magistrales comerciales y marcas registradas que proliferan en diferentes temas desde la nutrición / dietética hasta la agricultura ecológica).
  • No apoyes a los medios de comunicación usados por los poderes económicos y políticos para manipular a la población, esfuérzate en buscar también información en otras fuentes y ante todo desarrolla una visión crítica sobre toda la información que leas.
  • Frente a la privatización y mercantilización de los servicios públicos (sanidad, educación, seguridad social,...), muestra tu rechazo (a través de manifestaciones, acciones de protesta, recogidas de firmas,...) y niégate a dar tu dinero a las alternativas privadas de cada área (seguros médicos privados, colegios y universidades privadas, fondos y planes de pensiones privados,...), además no realices evasión de impuestos porque a cambio de ganar un dinero extra estás minando los servicios públicos.
  • Defiende un sistema educativo que no esté dirigido a modelar las personas según los intereses del sistema de mercado liberal / neoliberal.
  • Divulga la crítica al vigente sistema económico y plutocrático en tu entorno y a través de los medios de comunicación como Internet, y apoya a otras personas y movimientos sociales que también lo hacen.
  • Otras acciones complementarias: Muestra tu rechazo al control político y social que ejercen las instituciones religiosas: declárate apóstata. Apoya los movimientos que defienden la libertad de acceso a la información y el conocimiento, como el movimiento del software libre, frente a transnacionales contrarias como Microsoft y Apple (52-53, 54-55).

Como material adicional, por cuanto a ideas puedan aportar, se puede echar un vistazo a algunos artículos de la plataforma "Desmontando mentiras".

Y como propina, tres sugerentes imágenes:




ą
Alexis PM,
28 may. 2012 4:37
ą
Alexis PM,
27 dic. 2014 5:09