¿Cómo expresar la datación histórica sin connotaciones? Alternativas mejores al "antes de Cristo" y "después de Cristo"

Al fechar hechos o acontecimientos históricos, es muy habitual en nuestra sociedad el uso de las expresiones "antes de Cristo" y "después de Cristo" (abreviadas al escribir como a. C. / d. C.). Siendo "Cristo" la alabanza usada por los seguidores de la religión cristiana para referirse a su figura principal, se aprecia que dichas expresiones sufren de una profunda connotación religiosa que las hace inusables en un planeta donde convivien e interrelacionan personas ateas, agnósticas y creyentes de numerosas religiones.

Las alternativas propuestas son:
  • Era cristiana (AEC / EC, a. e. c. / e. c.): El inicio del calendario actualmente en vigor en gran parte del planeta está establecido en base a efemérides cristianas (fue creado por encargo del papa católico "Juan I" hacia el año 525), por lo que una primera posibilidad es referirse a la era por él marcada como "era cristiana". El problema es que la connotación religiosa específica sigue estando presente.
  • Nuestra era (ANE / NE, a. n. e. / n. e.): La expresión "nuestra" es poco adecuada para uso general porque es poco específica y depende completamente de la perspectiva de quien lo exprese: para las personas de la siguiente era la suya será "nuestra" y la "nuestra" será "la anterior".
  • Era presente / presente era (AEP / EP, a. e. p. / e. p., APE / PE, a. p. e. / p. e.): Puede entenderse afectada por el problema señalado para la anterior (aunque cabe la posibilidad de que no suceda así, si las personas de la siguiente era hacen referencia a la suya como "nuestra" o "actual", evitando "presente"). Otro problema es que la abreviatura varía entre lenguas.
  • Era Común (AEC / EC, a. E. C. / E. C.): La palabra "común" tiene varias acepciones, en la línea de "habitual" o "extendido". La era establecida por este calendario no parece caracterizarse por ser más "común" que el periodo precedente. Otro problema es que la abreviatura varía entre lenguas.
  • Era Vulgaris (AEV / EV, a. E. V. / E. V.): Es la versión en latín del anterior. Si, como en otros casos equivalentes de uso de expresiones latinas, se emplea "Era Vulgaris" como nombre propio sin traducir para designar a la era, se eliminan los problemas propios de "Era Común".
  • Signo positivo / negativo (+/): Se basa en el empleo de los signos matemáticos ampliamente extendidos en el planeta y que por su carácter evitan los problemas derivados del uso de expresiones verbales para designar la era que varían entre las distintas lenguas. Así, se le asignan valores positivos (signo más "+" delante de la cifra, o nada si no hay riesgo de confusión) para los años de la era presente (han transcurrido poco más de dos mil), y valores negativos (signo menos "–" delante de la cifra) para los años anteriores, de la misma manera que se hace en cualquier escala, por ejemplo de temperatura. (Además, podría permitir eventualmente el abandono del sistema paralelo de "Antes del Presente" empleado en geología, arquelogía y paleontología). Objetivo, preciso, sintético, universal,... este sistema podría ser la mejor opción de todas (en los casos que sea necesario denominar de alguna forma concreta a la era, "Era Vulgaris" parece una buena opción). No obstante, el problema que acarrea son los derivados de estar basado en el calendario gregoriano: es un calendario no-algebraico, debido a la inexistencia de año 0, lo que hace complicado los cálculos.
  • Cambiar a un sistema de calendario diferente del calendario gregoriano (que carezca de las connotaciones religiosas intrínsecas de éste). El inconveniente es que en lugar de limitarse a una pequeña modificación terminológica, supone un cambio completo de sistema de calendario. Existen muchos calendarios en el planeta (p. ej. 1, 2, 3), que difieren fundamentalmente en el inicio de era (a partir de qué momento comienza a contarse el primer año del calendario), el inicio de año (qué día del ciclo anual natural se considera primer día del calendario anual, generalmente un solsticio o equinoccio) y el sistema de ajuste del año de calendario al año natural. Este último se debe a que la duración de un año real o natural (una vuelta completa del planeta Tierra alrededor del Sol) no es un número entero de días (que es lo que contabiliza un calendario) sino un número infinitesimal y no constante que es aproximadamente 365,25 días actualmente.
  • Calendario holoceno. Es la mejor opción de todas. Se trata de un nuevo calendario que soluciona todos los problemas del calendario gregoriano y que son arrastrados también por todas las opciones basadas en él, como es su connotación religiosa intrínseca (al fijar su año de inicio en base a efemérides cristianas) y su condición de calendario no-algebraico, y al mismo tiempo evita los problemas derivados de un cambio brusco de sistema de calendario, por ser su cálculo muy sencillo: simplemente se suma 10000 años a cualquier año positivo ("d. C."). Promovido por Cesare Emiliani, puede leerse más información en [1], [2], [3].