Antonio Mira de Amescua (?)1577-1644 


El doctor Mira de Amescua nació el 17 de enero de 1577 en la ciudad de Guadix, donde también murió «en 8 días del mes de setiembre de 1644». El retrato que preside estas líneas, actualmente en Nueva York (Hispanic Society of America), inmortaliza a un clérigo de unos treinta años, algo corpulento. Si corresponde a Mira de Amescua se llevaría a cabo hacia 1607, poco antes de que el dramaturgo se integrara en la selecta comitiva del Conde de Lemos, virrey de Nápoles entre 1610-1615. Por unos versos de Lope de Vega sabemos que «el divino pincel del mudo Heredia / (que entera no pudiera) al doctor Mira, / de su figura, retrató la media». Cabe la posibilidad de que el pintor granadino Alonso Cano hiciera más tarde, en Madrid, un traslado de la misma figura (la que se presenta arriba). El lienzo, de acendrada sobriedad, capta el porte impecable de un sacerdote amigo de los libros y preocupado por el paso del tiempo; si se mira con atención, se apreciará que también capta lo que Cervantes llamó «la gravedad del doctor Mira de Mesqua».

El Aula-Biblioteca «Mira de Amescua» (ABMA), fundada en 1980 por el profesor Agustín de la Granja, tiene como principal objetivo la edición del teatro completo de este gran autor del Siglo de Oro. La primera piedra de este trabajo colectivo, en el que interviene un amplio equipo de especialistas, se puso en el año 2000 y la postrera no se colocará hasta el 2010, coincidiendo con la salida del décimo –y último– volumen. Tengan los interesados paciencia y sepan que el ritmo de producción (un libro con seis comedias impresas cada año) es lento pero constante. Nuestro agradecimiento a la profesora Maria Grazia Profeti, impulsora espiritual y material del primer volumen. La Diputación y la Universidad de Granada, conscientes de las dificultades económicas del proyecto, han afrontado sin pestañear los costos editoriales de los cuatro restantes salidos de la imprenta. El respaldo de estas instituciones y la buena acogida que nuestros libros tienen en numerosas bibliotecas públicas y privadas, españolas y extranjeras, son hoy por hoy el mejor estímulo para que los cinco volúmenes restantes vean la luz. Cosa es ya de un lustro.