5.- FUNDAMENTACION TEORICA DEL PROBLEMA SOCIO PEDAGOGICO.

El hábito de la lectura empieza en la infancia
La práctica de la lectura en la infancia influye en la madurez y dos tercios de los grandes lectores
adultos lo eran ya entre los ocho y doce años, según un estudio del Instituto Nacional de
Estadística (INSEE), que destaca el papel de la influencia familiar en el desarrollo de ese habito.

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Titulado "La lectura un asunto de familia", el informe precisa que la afición a la lectura en la edad adulta hunde sus raíces en la infancia: "dos tercios de los grandes lectores lo eran ya entre los 8 y los 12 años, mientras que la mitad de los adultos que no leen tampoco lo hacían de niños".

Según el estudio, publicado en el último número de la revista "INSEE-Premiere", la influencia familiar es determinante en el hábito de la lectura, sin importar el nivel económico, ya que los progenitores que se interesan en los estudios de sus hijos ayudan, sin proponérselo, a que estos se conviertan en lectores.

Los grandes lectores empezaron temprano

El 65 por ciento de los "grandes lectores" ya lo eran a los doce años, el 20 por ciento leían ocasionalmente y el 15 por ciento no tocaban un libro, según el sondeo.

Por contra, en el caso de los franceses no lectores (el 42 por ciento), la proporción es inversa: el 21 por ciento eran lectores habituales, el 24 por ciento eran ocasionales y el 55 por ciento no leían cuando tenían entre 8 y 12 años.

Según el INSEE, el 58 por ciento de los franceses de más de 15 años leen de forma habitual, al menos, un libro al mes.

Se trata, mayoritariamente, de lectoras, que suponen dos tercios de los grandes adictos a la lectura.

Al igual que en la edad adulta, la lectura era una afición más propia de las jóvenes que de los adolescentes: 72 por ciento de los mujeres aseguran que leyeron mucho en su juventud, frente al 57 por ciento de los hombres.

Los beneficios del libro para los niños son incalculables, pues lleva al niño a querer leer, a buscar saber, a adentrarse en el mundo del arte, del dibujo y de la imagen a través de las ilustraciones. Aumenta su habilidad de escuchar, desarrolla su sentido crítico, aumenta la variedad de experiencias, y crea alternativas de diversión y placer.

Debe saber que el libro es una gran ventana a la formación en todos los sentidos. Lo importante es tener claro que los libros son importantes, pero el acto de leer, si posible todos los días, es lo que llevará a su hijo a este rincón tan exquisito que es la aventura del saber, del conocer y descubrir. Además, si los padres comparten el momento de lectura de un libro con los hijos estarán estableciendo un lazo especial entre ambas partes.

El interés por la lectura se debe inculcar a un bebé desde la cuna y tratar, con persistencia y dedicación, que se convierta en un hábito. Es fundamental para los niños que aprendan a buscar conocimientos mediante la lectura desde la más temprana edad. Los niños deben oír historias lo antes posible. Se recomienda además que lo hagan con disciplina, es decir, teniendo preconcebida una hora al día para hacerlo. Podría ser a la hora de dormir, o después de comer, y lejos de cualquier distracción.

¿Cómo crear el hábito en nuestros hijos?

1.         Es necesario que tu hijo te vea con un libro en la mano. Los niños sentirán más interés por leer un libro si ven que este hábito está presente en su entorno. Piensa que a los niños les encantan copiar. Si ellos notan que les gusta leer y que tratan los libros con cuidado y respeto, ellos probablemente, harán lo mismo.

2.         La lectura debe ser empleada como una forma más de diversión y no como una obligación. Los libros no deben ser introducidos al cotidiano del niño solo cuando él esté aprendiendo a leer o solo cuando él ingrese en la escuela. El contacto con los libros debe empezar bien antes.

3.         Cuando el bebé consiga sentarse firme en el suelo o en la cuna, ofrézcale libros para que los maneje. Existen en el mercado pequeños y curiosos libros hechos con tela, e incluso con material plástico indicados para el juego a la hora del baño.  El secreto a esta edad, es hacer con que el bebé vea el libro como un juguete más, con el cual podrá aprender, tornarse mayor, descubrir, crear fantasías, y oír muchas historias interesantes y encantadoras.

4.         Cuando hayan crecido un poco, digamos a partir de los 3 años,  lo ideal es leerles en voz alta, siguiendo siempre las historias del libro. Empiece con los cuentos tradicionales, clásicos, pero fundamentalmente elija libros que agraden a todo el mundo. Si un libro resulta aburrido, olvídelo y busque otro que sea interesante.

5.         Es una buena idea llevarlo a visitar una biblioteca. Que el niño se familiarice con los libros, aprenda a manejarlos y así estará construyendo una amistad, un lazo con la lectura. Se sentirá más cercano al lugar y deseará volver muchas veces para elegir el libro que quiera.

6.         Otra forma de estimular el interés del niño por los libros, es convertir un libro en un premio. Cada vez que tengas que premiar a tu hijo por algo importante, regálale un libro sobre su tema preferido.

7.         Es necesario que el niño participe de la lectura. Cuando termine de leer el cuento pídale que le cuente lo que pasó con algún personaje, o que ha entendido de este cuento.

LA LECTURA: es una actividad caracterizada por la traducción de símbolos o letras en palabras y frases que tienen significado para una persona. Es el proceso más importante de aprendizaje en el cual se utilizan un proceso fisiológico y mecánico, que consiste en llevar la vista sobre las líneas escritas del texto identificando los símbolos que van apareciendo, Lamentablemente, es muy diferente leer un texto de manera superficial que comprenderlo y asimilar su contenido de ahí la importancia de la comprensión de lectura. Para aprender se requiere que el estudiante comprenda el texto, extraiga la información y las ideas más importantes, las relacione con lo que ya conoce reorganizándolas y sintetizándolas según un criterio propio, y haciendo más fácil de este modo el proceso de memorización

“En definitiva, leemos...para fortalecer

nuestra personalidad y averiguar cuáles

son sus auténticos intereses”

Harold Boom

                               “Desde mi punto de vista, aprender a leer comienza con

el desarrollo del sentido de las funciones del lenguaje

escrito. Leer es buscar significado y el lector debe tener

un propósito para buscar significado en el texto”.

Kenneth Goodman

 

 

           Se asume que leer "es el proceso mediante el cual se comprende el lenguaje escrito. En esta comprensión intervienen tanto el texto, su forma y su contenido, como el lector, sus expectativas y sus conocimientos previos. Para leer necesitamos, simultáneamente, manejar con soltura las habilidades de decodificación y aportar al texto nuestros objetivos, ideas y experiencias previas; necesitamos implicarnos en un proceso de predicción e inferencia contínua, que se apoya en la información que aporta el texto y en nuestro propio bagaje, y en un proceso que permita encontrar evidencia o rechazar las predicciones o inferencias de que se hablaba." (Solé, 1992, p.18).

Leer es entrar en comunicación con los grandes pensadores de todos los tiempos. Leer es antes que nada, establecer un diálogo con el autor, comprender sus pensamientos, descubrir sus propósitos, hacerle preguntas y tratar de hallar las respuestas en el texto.

Leer es también relacionar, criticar o superar las ideas expresadas; no implica, aceptar tácitamente cualquier proposición, pero exige del que va a criticar u ofrecer otra alternativa, una comprensión cabal de lo que está valorando o cuestionando. La lectura es uno de los procesos más importantes a seguir para llevar a cabo con éxito cualquier tipo de estudio.

ara Faucamber (1991), “Leer es buscar en un texto la respuesta a una pregunta que nos hemos formulado previamente, es solicitar de un texto lo que pensamos que este texto puede promocionarnos.” Se entiende que leer es un acto voluntario, que existe en el lector, que la lectura responde a determinadas necesidades, se lee para informarse, se lee para ampliar la cultura general, para comprender el mundo y los fenómenos que lo amenazan. Es por esto que en la investigación se tuvo en cuenta la voluntariedad de los estudiantes, como requisito inicial, como punto de partida para la proyección de las estrategias diseñadas, y también, la contribución de la lectura a la formación de conocimientos y al desarrollo de la cultura general.

López Rubio (1994), afirma que “saber leer consiste en tratar con los ojos el lenguaje que fue hecho para los ojos, es atribuir voluntariamente una significación al escrito y explorarlo de manera lineal, es escoger, espigar los indicios pertinentes en el escrito para contribuir y participar hipótesis de sentir para verificarlos.” .Este autor plantea que la lectura necesita apoyarse de los sonidos oracionales diferentes, que sólo tienen en común, el que pueden realizarse en un mismo texto. Para él una persona sabe leer cuando comprende un texto, adecuado a su edad y nivel de conocimientos, cuando le lleve menos tiempo y esfuerzo al leerlo y al escucharlo, de ahí que este criterio se atiende en esta investigación, a partir de que se priorizan habilidades lingüísticas esenciales, relacionadas con la lectura y la producción de significados

 

Se comparte la definición dada por Berta P. Braslavski (1995), quien sostiene que leer, es comprender y recrear significados de un código escrito, relacionándolo con experiencias y conocimientos anteriores, que instruyen el análisis, el razonamiento, juicios y cambios positivos, en el interés por la lectura, así como la formación de valores y de convicciones

La importancia de los factores afectivos y de sociabilidad2 en la animación a la lectura se pone de manifiesto en los procesos formales de enseñanza-aprendizaje de la lectura (Marchesi, 2005 y Sancho, 2005). Si queremos una práctica educativa donde los estudiantes encuentren sentido a sus aprendizajes lectores, hace falta diseñar una enseñanza conectada con la vida. Hay que atender a la formación del sujeto empírico, social y emocional, portador de experiencias lectoras que inevitablemente busca interpretar, y no sólo al sujeto que conoce racionalmente y que aprende hechos y conceptos relevantes de la cultura. Atender al plano estético-comunicativo tanto como al crítico-cognitivo. Y para ello es necesario saber qué saben realmente los adolescentes, qué sienten, qué quieren, qué leen y qué los moviliza fuera de la escuela (Díaz-Plaja Taboada, 2002).

Desde la práctica educativa de la animación a la lectura no buscamos enseñar a leer sino potenciar el deseo de leer para desarrollar el hábito lector. Podemos definir la animación a la lectura como «todo aquel programa y todas aquellas actividades educativas que con carácter intencional buscan promocionar la lectura en la vida social y personal de los individuos, considerándolos como agentes activos de la cultura del libro y que pueden converger con los procesos de adquisición y desarrollo lector llevados a cabo desde la institución educativa» (Borda, 2005, 122).

         
 

DEFINICIÓN DE TERMINOS

·         Actitud. Posición adoptada por un individuo ante determinada situación.

·         Alumno. Persona que recibe la enseñanza de un profesor o persona capacitada para tal fin.

·         Análisis. Operación intelectual consistente en estudiar un hecho o fenómeno mediante la separación y descripción de sus partes.

·         Aprendizaje. Es un cambio en la disposición o capacitación del hombre con posibilidad de ser retenido.

·         Aptitud. Disposición natural o adquirida hacia alguna cosa.

·         Áreas. Es un conjunto de fenómenos que tienen alguna característica común unificadora.

·         Ciencia. Conjunto estructurado de conceptos, postulados, leyes, hipótesis y teorías acerca de un campo específico del conocimiento.

·         Conducta. Conjunto de operaciones (fisiológicas, motrices, verbales y mentales) por las cuales un organismo en situación, reduce las tensiones que lo motivan y realiza sus posibilidades.

·         Didáctica. Ciencia encargada para enseñar y orientar al alumno.

·         Educación. Acción que desarrolla las facultades físicas, intelectuales y morales de un individuo y significa el complemento de la instrucción.

·         Encuesta. Técnica de investigación dirigida al estudio cuantitativo de las opiniones y comportamientos de conjunto de personas.

·         Instrumento. Es el medio que se emplea para alcanzar un resultado.

·         Marco Teórico. Conjunto de experiencias, leyes, teorías e hipótesis que justifican y explican la importancia, necesidad y enfoques adoptados en una investigación.

·         Método. Es el camino a seguir mediante una serie de operaciones y reglas prefijadas de antemano aptas para alcanzar el resultado propuesto.

·         Metodología. Ciencia que trata del método.

·         Orientación. Sistema que permite ayudar a las personas a escoger la mejor forma para realizar un oficio que corresponda sus aptitudes.

·         Técnica. Es el arte o manera de recorrer el camino del método utilizado en el trabajo a realizar.

Cuando hablamos de comprensión lectora en infantil y primer ciclo de primaria estamos pensando en un determinado concepto de lectura. Para situarnos, podemos recurrir al que propone Isabel Solé en el documento Ocho preguntas en torno a la lectura y ocho respuestas no tan evidentes : “leer es un proceso dialéctico entre un texto y un lector, proceso en el que éste aporta su disposición emocional y afectiva, sus propósitos, su experiencia, su conocimiento del mundo y del tema; es esa aportación, en interacción con las características y propiedades del texto –género, estructura, densidad informativa, coherencia, cohesión…- la que permite comprender, construir un significado sobre ese texto a ese lector”. Por su parte, Montserrat Fons en el artículo Despacito y buena letra dice que  “para leer hay que combinar estratégicamente procesos de bajo nivel, como descodificar o reconocer palabras, con otros de alto nivel, como emitir hipótesis, anticipar, distinguir la información relevante de la secundaria o interpretar” .

Partiendo de estos conceptos, trabajar la comprensión lectora conduce a enseñar estrategias de interpretación de textos. Actividades como ojear textos o escuchar la lectura realizada por la maestra son imprescindibles en las aulas de dos y tres años, máxime cuando sabemos que no todos los niños y niñas tienen la oportunidad de tener esa experiencia en el seno de la familia. Más adelante podemos proponer estrategias “de bajo nivel” como el reconocimiento de textos estables (buscar el nombre de un personaje conocido en una página del cuento en la que aparece repetidamente) o podemos crear situaciones de interacción con niños y niñas mayores para que los aprendices realicen una lectura con ayuda.

Siguiendo con la clasificación de Montserrat Fons, también podemos diseñar actividades ligadas a los procesos “de alto nivel”, con el fin de aprender estrategias relacionadas con la anticipación, formulación de hipótesis y verificación. La maestra puede utilizar el modelado como estrategia para enseñar a utilizar la información extratextual (portada, ilustración, personaje, título…) para formular hipótesis acerca del contenido de un texto, tanto literario como de otros géneros (noticia, receta…), y puede recurrir al diálogo y la interacción entre iguales para contrastar las hipótesis iniciales.

Podéis encontrar una gran variedad de propuestas didácticas en las numerosas publicaciones disponibles, pero no quiero perder aquí la oportunidad de llamar la atención sobre la secuencia didáctica que ha desarrollado Ana Viera en torno a la La canción tonta de García Lorca en un aula de 3 años.

Por último, me gustaría concluir esta breve reflexión recordando las palabras que escribiera Emilia Ferreiro en 1986: “Los niños intentan interpretar los diversos textos que encuentran en su entorno mucho antes de ser capaces de leer, en el sentido convencional del término”.

 

 

 

 

 

 

 

         
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