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NOTAS PEDAGÓGICAS DE EMILIO ICHIKAWA

PROYECTO DE FORMACIÓN DE VALORES DEL CUBANO Ministries to the Rescue

 Ministerios al Rescate

Florida non profit corporation. (IRS 501(c)(3), Tax exempt letter, pending).


Our purpose: To alleviate or repair the anthropological damage in Cuba.

Nuestro propósito: Aliviar o reparar el daño antropológico en Cuba.

¿Cómo evaluar “justamente” a un estudiante?

Como cualquier maestro o profesor sabe, la pregunta que titula esta nota es imposible de responder: nadie conoce certeramente como ser “justo” a la hora de evaluar un alumno, aunque el sujeto de esa evaluación sea colectivo; aunque sea un “tribunal”, como suele usarse en los exámenes a nivel universitario, en los “comprensivos”, “pruebas finales” o “discusiones de tesis”.

 

Existen varias formas de referir la acción de asignar una categoría a la respuesta de un estudiante: evaluar, examinar, corregir (que en algunas regiones posee connotaciones fisiológicas); los tres son verbos infinitivos que muestran la existencia de una relación asimétrica entre el educador y el educando. Como habíamos dicho con anterioridad, se trata de una relación ilustrada, de poder epistémico, que debe ser conciente al menos para la parte que lleva ventaja, con el propósito de que esté en control de las tendencias autoritarias que pueden emerger dentro de la escuela.

 

Además de una adecuada legislación docente, debe existir un claro dominio por parte de los maestros del lugar que ocupan en su trato intelectual con los estudiantes con el fin de que la relación establecida esté signada por el respeto e, incluso, la admiración mutua.

 

El maestro o profesor tiene las prerrogativas de aprobar o desaprobar (reprobar, suspender, “descalificar”)  a un estudiante por una respuesta dada. Las respuestas estándares, las cuales sirven de modelo respecto a las cuales establecer la calidad de una respuesta, generalmente no son diseñadas por el propio maestro que trabaja día a día en su aula, sino por una burocracia educacional alejada de la misma; por una comisión o junta de asesores a nivel municipal, provincial, nacional y, cuando se trata de algunas materias muy específicas, incluso a nivel internacional.

 

Disponer de un catálogo de respuestas correctas o incorrectas para determinadas cuestiones docentes da un poder enorme al maestro; es algo parecido a manejar una fórmula que nos permita discernir entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso, lo correcto o lo incorrecto.

 

El profesor o maestro debe tener en cuenta que no solo es falible el contenido diseñado, sino también el propio mecanismo que llevó a la concepción de este modelo. Es falible como lo es toda la lógica del planteamiento iluminista de la educación. La creatividad a la hora de llevar estas normas al aula es un elemento esencial en un proceso docente libre.

 

En la Universidad de La Habana solíamos utilizar la escala del 2 al 5 para dar las notas. Igual que en las  universidades norteamericanas se usa la escala de la A a la F. El 3 es la nota mínima dentro de la categoría de aprobado, y quiere decir precisamente eso: “aprobado”. El 4 indica “bien” o “muy bien” y el 5 “excelente”.

 

El estudiante que obtenía 2 estaba suspenso, desaprobado…pero el que poseía suficiente talento como para merecer un 6 también. Las escuelas se implementan para formar mentalidades estándares según un patrón de inteligencia social adecuado a su vez a un modelo político-civil que puede ser explícito o no. Quien esté por debajo o por encima de los umbrales establecidos puede entrar en un conflicto pedagógico capaz de provocar traumas y complejos a un estudiante para toda una vida. Una parte importante en la relación docente es la creatividad a la hora de “evaluar”. Es absolutamente necesario que el profesor sea sensible a todas las excepciones que puede encontrarse en el ejercicio de su actividad.

 

Emilio Ichikawa.

Marzo-2008.

© 2008 MINISTRIES TO THE RESCUE – MINISTERIOS AL RESCATE INC.

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Acerca de la desigualdad e igualdad humanas.

En el filme español “El principio de Arquímedes” (Gerardo Herrero-2004) se pueden encontrar varias de esas conocidas consideraciones que a diario utilizamos para lidiar con la realidad de la desigualdad entre los seres humanos.

 

El mismo título de la película alude ya a lo que algunos consideran una ley inexorable de la convivencia: el mundo se divide en aquellos que flotan y aquellos que se hunden. Y para flotar hay que empujar para desplazar a otro ocupando su lugar, como sugería el físico antiguo en su “ley de flotación”.

 

Otro personaje asegura que solo hay dos bandos: las víctimas y los aprovechados. Mientras una hermosa actriz recita que la vida es un paseo donde nos caen gotas de agua en el rostro, sin saber si son un aviso de una persona feliz que riega sus flores o de un nuevo diluvio universal que ya se acerca.

 

Todo esto demuestra la enorme sensibilidad que el tema de la igualdad y la desigualdad humanas tiene entre las personas, lo que ya es un avance en la realización de la conciencia de la libertad. Un objeto inerme, o un animal esclavizado, no se formula ese tipo de problemas. La Ilustración inscribió en  su programa pedagógico un principio importante:

 

a-“Todos los hombres son iguales por nacimiento”.

 

Ese principio trataba de contestar a otro que establecía:

 

b-“Todos los hombres son diferentes por nacimiento”, que trataba de hacer legítima la diferencia de castas, de familias, “de sangre”.

 

Por supuesto, el pensamiento ilustrado era lo suficientemente lúcido y observador crítico de su presente para percatarse de que, a pesar haber nacido iguales, los hombres eran diferentes. Lo que habían postulado era solo una igualdad de partida, una igualdad de fundamento, como “derecho humano”.

 

Entonces, si los hombres eran iguales por nacimiento y desiguales por crecimiento, significaba que “la desigualdad era adquirida”. Este fue un importante paso en la consecución de la conciencia de la libertad pues, si la desigualdad era histórica, igual que apareció podría desaparecer. Es decir, que no había ningún fundamento divino o natural que impidiera la igualdad entre los seres humanos.

 

Este razonamiento está en la base de los sueños igualitarios y las utopías niveladoras del pensamiento utópico moderno; independientemente de la calidad de los regímenes políticos que se hayan servido de su nombre, es una aspiración noble de la moralidad humanista.

 

La Ilustración creía más bien en una “desigualdad legítima”: aquella que se basaba en los distintos niveles de “luces” adquiridas por los hombres a través del ejercicio de su “libertad de saber”.

 

En el aula, en la clase, se presupone siempre una desigualdad de conocimientos a favor del profesor o maestro. Aunque esta sea, comparada con las otras, una desigualdad justificada, no deja nunca de entrañar el peligro del autoritarismo para quien tiene la ventaja.

 

De ahí que un proceso pedagógico óptimo debe ser siempre autocontrolado. Uno de los deberes del profesor o maestro es preguntarse constantemente por el racional y justo empleo de la autoridad.

 

Emilio Ichikawa

Marzo - 2008

 

 © 2008 MINISTRIES TO THE RESCUE – MINISTERIOS AL RESCATE INC.

 

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Piedad pedagógica y crítica de la ilustración.

La definición de partida de la intención ilustrada la recoge Kant en su artículo “¿Qué es Ilustración?”. Es sencilla: “!Sapere aude! Ten el valor de servirte de tu propia razón.” Kant no es un igualitarista, sino un aristócrata de la razón, de las luces. Según creía, los individuos que tienen la valentía de pensar con cabeza propia alcanzan una dignidad que los sitúa por encima del resto de las personas.

No digo, y es más, no creo, que Kant estuviera acertado. Creo en la igualdad de los seres humanos no solo como punto de partida, sino también como punto de llegada. Solo trato de exponer su lógica y explicar los fundamentos de la creencia ilustrada en este nuevo autoritarismo (el de las luces), que trataba de imponerse a otros autoritarismos vigentes en la Europa de su tiempo como eran el autoritarismo de las armas, el de las clases o el de las razas.

Kant justificaba así el gran proyecto educativo del programa general de la Ilustración, que era ciertamente autoritario, pero también humanista. Los ilustrados creían que precisamente por constituir una élite, los iluministas debían “enseñar” lo aprendido a las demás personas que, respecto a ellos, estaban en una “minoría de edad”. Del propósito de sacar a los demás de esa “minoría de edad” salieron las mejores y las peores cosas de la Ilustración: salieron los sistemas de educación pública, y salieron las guerras modernas.

El movimiento ilustrado fue criticado desde sus propios orígenes. El siglo XIX hizo grandes críticas a la Ilustración y el XX llegó incluso a vincular grandes catástrofes sociales con su lógica. 

Quien desee enseñar algo, ya sea un códice moral, una interpretación de la historia, un concepto de la poesía, debe tener muy en cuenta que se comporta como un ilustrado, que de alguna manera ejerce una posición de poder sobre quien le escucha. Por eso debe dominar las críticas a la Ilustración para mantener la propia modestia pedagógica, tan necesaria a la hora de enseñar.

Y deberá también seguir adelante porque aunque le educación parte de una dicotomía autoritaria (maestro que enseña-alumno que aprende), es una de las instituciones más humanas que tenemos. Esa es la piedad: es falible, pero es creíble.

 

Emilio Ichikawa.

Marzo-2008.

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 © 2008 MINISTRIES TO THE RESCUE – MINISTERIOS AL RESCATE INC.