Curricullum: CURSO DE FORMACIÓN DE VALORES DEL CUBANO

 PROYECTO DE FORMACIÓN DE VALORES DEL CUBANO

Ministries to the Rescue 

 Ministerios al Rescate

A Florida non profit corporation. (IRS 501(c)(3), Tax exempt letter, pending)


Our purpose: To alleviate the anthropological damage in Cuba.

Nuestro propósito: Aliviar el daño antropológico en Cuba.

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CURSO DE FORMACIÓN DE VALORES

DEL CUBANO

 

 

1. Ser Persona.

         Se comienza pidiendo 4 voluntarios y se les explica su función: uno va a hacer de persona, otro, de espejo, otro de animal, un perro, y otro de encarcelado amarrado.

La persona debe pintar una casa y los demás tratar de hacer lo mismo.

Lógicamente, el espejo se limita a reproducir lo que hace la persona. El animal no puede hacer nada, y el encarcelado, quiere y sabe, pero no puede.

 

Se hace luego el comentario. La persona ha pensado, ha decidido y lo ha hecho libremente. El espejo se ha limitado a reproducir uno a uno los trazos de la persona. No puede pensar ni decidir ni actuar

El animal, nada, ni piensa, ni decide ni ejecuta. Y el encarcelado sí piensa y quiere, pero no puede, porque no es libre.

 

Se ven aquí las cualidades que distinguen a una persona de los demás seres. La persona tiene inteligencia, es capaz de pensar y decidir y como es libre, ejecuta lo que quiere.

 

Luego, resumiendo la persona completa es un ser con inteligencia, voluntad y libertad.

 

Es diferente del animal, pues aunque a veces parece que piensa, en realidad no lo hace, sino que se guía por el instinto. Que es como algo prefabricado, propio de cada animal. “

¿Por qué el gato come pescado, y la vaca, hierba?

 

2. Cómo convertirse en ¨un ser humano plenamente vivo¨.

 

No basta con que una persona tenga las cualidades propias de su condición de persona. Todo dependerá también del “grado” con que tenga cada una de ellas.

 

Y todos deberíamos tratar de llegar al nivel máximo  en esos grados, porque de eso dependerá nuestra acción verdadera como persona.

 

Proponemos una proyección con un ejemplo para ilustrar esto: En la ciudad de Hong Kong vivía una señora viuda, ya de edad, débil y con muy poco dinero. Ella habitaba en el piso 17 de un edificio, pero sin apartamento propio. Dormía en el suelo en un rincón de un pasillo. Y del poco dinero que ganaba por su ayuda social o lo que recibía haciendo pequeñas artesanías, lo distribuía a personas más pobres que ella, que vivían en botes en la bahía.

Un día fue a ver al párroco del lugar, para decirle que quería ser bautizada. Y el sacerdote, temiendo que lo que quisiera fuera que la enterraran en el cementerio católico que estaba en un cerro mirando a la bahía, le fue dando largas.

Pero cuando comprobó todo lo que esta mujer era y hacía, se fue dando cuenta que ella ya tenía todas las condiciones para ser bautizada. Y así lo realizó.

 A mismo tiempo comenzó las gestiones para buscarle a ella un lugar en un asilo católico. Después de mucho tiempo de espera, por fin recibió la llamada de la administradora del asilo para que la llevara.

 

Se organizó una actividad en la parroquia para despedirla. Pero en medio de la actividad se recibió otra llamada telefónica. El padre la contestó, pero la señora pudo oír de qué se trataba. Sencillamente, la hermana del asilo llamaba para decir que se había presentado un caso más urgente que el de la señora y ya no había lugar para ella.

Entonces ella se vuelve a las demás señoras que la estaban despidiendo, y para evitarle al sacerdote la verguenza del caso, les dice que es un privilegio de las personas de edad, el poder cambiar de opinión.  Que ella había decidido no ir al asilo. Y las demás lo aceptaron.

 

Días después, otra nueva llamada, anunciaba la nueva oportunidad de una cama en el asilo. Y el sacerdote la llevó y la instaló y se despidió de ella.

 

Pero cuando él se iba, ella lo llama y le entrega un sobre, y le dice. Mira, yo ya no voy a usar esto. Y se lo da. Era un billete de 10 pesos de Hong Kong, lo único que ella tenía. El sacerdote se fue conmovido por el gesto.

 

Días después la señora murió. Y la proyección termina con la visita del sacerdote a la tumba de ella en el cementerio católico, frente al mar.

 

Esta señora era feliz, fue feliz, a pesar de lo poco que tenía. Pero vivía haciendo el bien a los demás. Se preocupaba de los demás más que de ella misma. Ponía todas sus cualidades de persona al servicio de los otros, en lugar de poner lo en su propio servicio. Y esa misma actitud la hacía sentirse feliz.

 

No basta con ser persona. Hay que ver cómo se es persona.

 

 

3. Valemos por lo que somos.

 

Se piden 4 voluntarios: 3 mujeres y un hombre, y se les dan los textos que deben decir, en el sociodrama a continuación:

 

Un  hombre joven sale a visitar un amigo enfermo, y en el camino se encuentra con otra joven, que lo invita a ir a una fiesta. El le explica a ella, que le gustaría pero que no puede porque ya tiene un compromiso y su amigo enfermo lo espera para que lo acompañe. Le da las gracias pero repite en que no puede.

Pero ella insiste en su petición y le agrega que es un señor muy importante el dueño de la casa, pues tiene de todos los aparatos electrodomésticos, y además es un jefe con mucha influencia.

 

“El le vuelve a contestar lo mismo, y por fin se retira. Cuando él ya se iba, ella le grita: ¨Bueno, te lo pierdes¨.

 

Entonces ella se queda comentando lo sucedido con otras dos mujeres que estaban cerca. Y habla de él en esta forma: lo que son los jóvenes de hoy, no aprenden, mira lo que se está perdiendo. Y se retira.

 Entonces las dos mujeres siguen conversando entre ellas, y repiten lo mismo. Hay que formar a los jóvenes de hoy, no quieren aprender, mira que perder esa oportunidad!

La otra le responde asintiendo. Y termina el sociodrama.

 

 

Comentario y reflexión. Se hacen varios equipos y les da unas preguntas:

    -Qué les ha parecido esto. Cuál ha sido la actitud del hombre?

-¿Cómo fue la actitud de la primera mujer? ¿Tenía buena o mala intención? ¿Era buena la invitación que le hacía?

¿Qué debía haberle contestado al hombre?

-Y de las otras dos mujeres, ¿qué opinan ustedes?

 

Ya ven, lo importante no es lo que tiene sino lo que se es.

No es lo que se viste o lo que usa lo que le da valor a una persona, sino su propia condición de persona y su valor interno. Uno  no vale  más por el puesto que ocupa, su profesión o su dinero.

 

 

4. Aprender a ¨a PENSAR can la propia cabeza¨a DECIDIR  autónomamente¨ y ¨a RESPONSABILIZARSE  de los propios actos¨.

 

Se hacen varios equipos y se le distribuyen estas preguntas:

 

¿Crees que todos los cubanos piensan con su  propia cabeza?

¿crees que todos toman libremente sus propias decisiones?

¿crees que todos se responsabilizan de sus propios actos?

¿A qué se debe esa actitud?

¿Cómo se podría mejorar esto?

 

En el plenario se contrastan las respuestas y se completa la reflexión de los equipos.

 

La persona debe ser libre para pensar ella misma, para tomar las decisiones que convengan, sin intervención de nadie, y al mismo tiempo ser responsable de esa decisión que se tome.

La persona que suele hacer lo que piensa otro y no actúa por sí misma, a la larga va a dejar de ser persona, o será siempre una persona disminuída.

Y un pueblo libre sólo se puede formar con personas libres.

 

 

5. Vivir en familia.

 

Para entrar en este tema, primero tenemos que precisar qué es una familia.

 

Familia puede ser un conjunto de personas formado por los esposos con sus hijos, y posiblemente otra u otras personas más como abuelos, tíos, primos, cuñados, etc, que conviven bajo un mismo techo y llevan una vida más o menos en común.

 

El núcleo fundamental de la familia lo constituyen los dos esposos, o sea el matrimonio de un hombre y una mujer. Los hijos llegan a completar la familia y consolidan el amor de los esposos entre sí.

 

La familia es la célula básica de toda sociedad. Para que ésta sea buena, hace falta que la familia o las familias sean buenas y bien constituidas. Una familia desintegrada o débil en su formación procurará una sociedad desintegrada o débil.

 

Por eso es sumamente importante y fundamental el apoyar la vida familiar, el ayudar a la unión de los esposos y de éstos con sus hijos, a procurar el acercamiento, no el alejamiento entre ellos.

 

Hace falta el favorecer la privacidad y la vida independiente de cada familia. En situaciones difíciles como las que se viven actualmente en Cuba, con la falta de viviendas adecuadas, y la aglutinación en una misma casa de varios matrimonios,  de hecho se está conspirando contra la estabilidad e integridad de los matrimonios y de las familias.

 

Cada familia debe buscar al organizarse algunos momentos concretos del día o de la semana, para estar juntos: comidas, momentos de expansión o diversión, ratos de oración en común, salidas o paseos juntos, etc. Y los padres deben saber sacrificar algunos ratos para estar con sus hijos, jugar y conversar con ellos, para procurar la cercanía y la confianza propias de una verdadera vida familiar.

 

Otros tipos de uniones de hecho, como entre homosexuales, no pueden ser considerados como un verdadero matrimonio ni tener las mismas características de una familia, ni ser un organismo básico en la vida de la sociedad, pues en realidad representan una anormalidad admitida pero no la situación deseada.

 

 

6. La Familia y la Educación de los hijos.

 

La finalidad de un matrimonio y de una familia, es, por un lado, la felicidad de los propios cónyuges y su crecimiento humano y espiritual juntos, y por otro lado, la procreación y educación de los hijos. No puede admitirse un matrimonio en que sólo se buscara la primera finalidad sin buscar la segunda. Estaría faltando a una obligación seria y responsable  de ese matrimonio en el seno de la sociedad.  Por lo menos en condiciones y situaciones normales.

 

Es pues, un deber serio de los padres el saber dedicar parte de su tiempo y su actividad a la atención y cuidado de sus hijos, tanto en plano material y biológico, como en el plano intelectual y espiritual.  Un descuido en este sentido implica una falta grave en el cumplimiento de sus obligaciones de padre o de madre.

 

¿Creen ustedes que esto se cumple siempre? Pongan algunos ejemplos que conozcan  y den su apreciación.

 

Los padres son los educadores natos y primeros de sus hijos. Ellos pueden delegar una parte de esa educación en maestros o educadores escogidos por ellos, pero no en personas que pretendan inculcarles a sus hijos principios opuestos a los de los padres, o que impidan de alguna manera el contacto necesario entre padres e hijos, para que pueda darse la relación educativa entre ellos.

 

Por eso, debe cuidarse que los hijos estén lo suficientemente cerca de la casa familiar, y que los períodos de alejamiento por permanencia en la escuela u otras actividades no sean demasiado frecuentes ni prolongados.

 

Los padres deben  velar continuamente sobre todas las actividades de sus hijos y acompañarles en lo posible en las mismas. Deben atender de modo especial a sus modos de recreación o diversión, a los programas de radio o TV o las películas a que tienen acceso, porque pudieran ser dañinas para ellos. Y observar bien sus compañías y amistades por la misma razón.

 

La educación es obra de amor. Si los padres dan amor a sus hijos, éstos percibirán ese amor y devolverán amor. De igual manera, los padres deben dar a sus hijos el ejemplo de una vida de amor entre ellos dos y reservar sus discusiones para momentos y lugares en que no estén los hijos presentes. Los hijos deben ser criados en un ambiente de paz y felicidad. Los padres deben preocuparse de que ese ambiente se preserve siempre en su hogar.

 

7. Vocación a la Felicidad.  

 

Se puede empezar preguntando:  ¿Hay alguna persona que no desee ser feliz?  Todos responderán   NADIE Todos queremos ser felices. Todos tenemos derecho a la felicidad.

 

Vamos a trabajar en equipos:

Cada uno va a pensar en alguien que se completamente feliz, al mismo tiempo, por qué es así.

Y después, otra persona que sea infeliz, y por qué es así. Los va a presentar en su equipo, y van a discutir, qué es lo que produce la felicidad o la infelicidad. Llevarán esa reflexión al plenario.

Después contestarán estas preguntas:

-¿qué es lo que hace falta para ser feliz: tener muchas cosas, un buen sueldo, una ropa elegante, un buen carro, etc?

-¿Se puede ser feliz sin esas cosas o careciendo de alguna?

-Una persona con muchas cosas, ¿necesariamente es feliz?  ¿Por qué sí o por qué no?

 

En el plenario se presentan los ejemplos primeros y luego las respuestas a las preguntas, y se desarrolla la reflexión.

Al final, se puede recordar el ejemplo de la mujer viuda china. Era feliz y no tenía nada, pero se ocupaba de los demás. Esa es la clave para la felicidad verdadera.

 

Desde el punto de vista evangélico o espiritual, Jesús nos presenta sus Bienaventuranzas, que son todo lo opuesto al modo como el mundo nos presenta la felicidad. No son felices los ricos, ni los poderosos ni los que no sufren, sino los pobres, los mansos, los que luchan por la paz, los que sufren persecución por la justicia, los que saben ser misericordiosos y perdonar.

 

Pensemos en todas las personas que sufren en este mundo. Y tratemos de dedicar algo de nuestro tiempo o nuestras preocupaciones a hacer algo por ayudarlos o aliviarlos.

No hagamos a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros Tratemos a los demás como quisiéramos que nos trataran a nosotros mismos.

 

8. La Dignidad Personal y el Diálogo.

 

Si todas las personas somos iguales y valemos lo mismo, precisamente porque todos somos personas, entonces todos tenemos la misma dignidad de personas. Nadie es superior a nadie. Nadie es inferior a nadie. No puede haber ningún elemento exterior a la persona, como nacionalidad, etnia, raza, color de la piel, nivel de educación, profesión, cualidades o habilidades particulares, grado de inteligencia o de cultura, etc., que constituya una fuente de división entre las personas o desvalorice a alguna de ellas frente a las otras.

 

Todos valemos lo mismo. Todos tenemos la misma dignidad de personas. Esto es fundamental en las relaciones humanas. Todos tenemos que tratarnos, pues de modo igual. No puedo tratar mejor a esta persona sobre la otra por una de esas motivaciones que son equivocadas.

 

Puede haber diferencias entre las personas, por razón de algunas de esas manifestaciones anteriormente enunciadas. Pero ninguna será suficiente para restar valor a la otra persona o pensar que ésta es superior a aquélla o viceversa.

 

Por otro lado, se deben respetar las opiniones y expresiones de los demás, atendiendo a ese respeto mutuo que nos debemos unos a otros.

 

Y cuando haya diferencias en las opiniones, la única manera civilizada de llegar a un consenso o a un entendimiento mínimo, es el diálogo. O sea, yo te oigo y te escucho a ti, y trato de entender por qué tú piensas así.

Y tú me oyes y me escuchas a mí, y tratas de entender por qué yo pienso así. Ese es el verdadero diálogo. Si yo  trato de imponer mi modo de pensar, ya me estoy considerando superior a la otra persona y creo que pienso mejor que ella. Si sé escuchar atenta y humildemente y cada uno hace lo mismo, podemos encontrar un punto común o enriquecernos con una idea que no habíamos percibido antes. Y llegará un momento en que ya estaremos más cerca uno de otro.

 

Para poder participar en un diálogo eficaz y fructífero hace falta, pues una fuerte dosis de sencillez, prudencia y humildad, además del respeto a la otra persona, y el saber escuchar con seriedad y paciencia al otro.

 

Si todos en el mundo supiéramos dialogar así, el mundo sería diferente.

 

 

9. Deberes y Derechos Humanos.

 

Volvemos a partir de que todos valemos lo mismo como personas. Si es así, todos tenemos los mismos derechos. Pero para que se respeten esos derechos de todos, hace falta que todos nos pongamos de acuerdo en nuestras obligaciones para respetar y hacer respetar esos derechos de todos. Esos son nuestros deberes.  Los derechos y los deberes son recíprocos. Si hay deberes hay también derechos.  A la inversa, si queremos derechos, tiene que haber deberes. Derechos de todos y deberes de todos.

Esto sería lo que garantizaría la paz universal, entre los pueblos y entre las personas.

 

Vamos a separarnos en grupos de 5, y en cada grupo vamos a tratar de hacer las listas de derechos y de deberes humanos.

 

Terminadas las listas, sometemos a la reflexión y discusión las mismas, para ver las distintas reacciones, y tratamos de llegar a una sola lista de derechos y otra de deberes.

 

¿Estamos todos de acuerdo con estas listas?  ¿Hay algo que se quiere quitar o añadir?

¿Creen que todos estos derechos se están cumpliendo? ¿Cuáles sí y cuáles no?

¿Qué se puede hacer por mejorar estas situaciones expuestas por ustedes?

 

¿Cuáles parecen ser los derechos más difíciles de respetar por todos? ¿Qué podemos hacer en esas situaciones especiales?

 

Estamos terminando nuestro curso sobre la Persona Humana.

Espero que todos estemos conscientes de eso mismo, que somos personas, que tenemos un valor como tales, y que es igual en todos nosotros. Que todos nosotros tenemos, pues, la misma dignidad, y por consiguiente, el derecho a que se nos trate de la misma manera en todas partes. Esos son, pues, nuestros derechos como personas, nuestros derechos humanos.

Pero al mismo tiempo, todos tenemos la obligación de respetar esos derechos míos y de los otros, y eso constituye nuestros deberes humanos. Si los respetamos todos, estamos contribuyendo a un mundo de paz y justicia, donde reine el amor y la igualdad, donde crezca la felicidad y donde todos nos podamos sentir bien y satisfechos. Es nuestro deseo para ustedes y para todos.

 

02.15.2008

 

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