8. La Dignidad Personal y el Diálogo.

PROYECTO DE FORMACIÓN DE VALORES DEL CUBANO

Ministries to the Rescue 

 Ministerios al Rescate

A Florida non profit corporation. (IRS 501(c)(3), Tax exempt letter, pending


Our purpose: To alleviate or repair the anthropological damage in Cuba.

Nuestro propósito: Aliviar o reparar el daño antropológico en Cuba.

8. La Dignidad Personal y el Diálogo.

 

Si todas las personas somos iguales y valemos lo mismo, precisamente porque todos somos personas, entonces todos tenemos la misma dignidad de personas. Nadie es superior a nadie. Nadie es inferior a nadie. No puede haber ningún elemento exterior a la persona, como nacionalidad, etnia, raza, color de la piel, nivel de educación, profesión, cualidades o habilidades particulares, grado de inteligencia o de cultura, etc., que constituya una fuente de división entre las personas o desvalorice a alguna de ellas frente a las otras.

 

Todos valemos lo mismo. Todos tenemos la misma dignidad de personas. Esto es fundamental en las relaciones humanas. Todos tenemos que tratarnos, pues de modo igual. No puedo tratar mejor a esta persona sobre la otra por una de esas motivaciones que son equivocadas.

 

Puede haber diferencias entre las personas, por razón de algunas de esas manifestaciones anteriormente enunciadas. Pero ninguna será suficiente para restar valor a la otra persona o pensar que ésta es superior a aquélla o viceversa.

 

Por otro lado, se deben respetar las opiniones y expresiones de los demás, atendiendo a ese respeto mutuo que nos debemos unos a otros.

 

Y cuando haya diferencias en las opiniones, la única manera civilizada de llegar a un consenso o a un entendimiento mínimo, es el diálogo. O sea, yo te oigo y te escucho a ti, y trato de entender por qué tú piensas así.

Y tú me oyes y me escuchas a mí, y tratas de entender por qué yo pienso así. Ese es el verdadero diálogo. Si yo  trato de imponer mi modo de pensar, ya me estoy considerando superior a la otra persona y creo que pienso mejor que ella. Si sé escuchar atenta y humildemente y cada uno hace lo mismo, podemos encontrar un punto común o enriquecernos con una idea que no habíamos percibido antes. Y llegará un momento en que ya estaremos más cerca uno de otro.

 

Para poder participar en un diálogo eficaz y fructífero hace falta, pues una fuerte dosis de sencillez, prudencia y humildad, además del respeto a la otra persona, y el saber escuchar con seriedad y paciencia al otro.

 

Si todos en el mundo supiéramos dialogar así, el mundo sería diferente.

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