Mito III: “La escala Z funciona mal”

 

“Cuando yo era niño tuve escala Z de Marklin mini-club, y frecuentemente se me paraban bastante los trenes en la vía por suciedad en la vía + poco peso de las máquinas. Además de limpiar la vía cada vez antes de jugar,  mejoraba si les daba velocidad, o si les ponía trenes largos y pesados, para que con la inercia ayudaran un poco”.

 

La frase anterior la he copiado literalmente de una de las páginas web en español, más interesantes que yo conozco (Trenes) , entre las referidas a los trenes en miniatura. En ella se recoge una gran cantidad de información, y se discuten los distintos aspectos que diferencian unas y otras escalas, los diferentes sistemas analógicos y digitales, y otras muchas informaciones útiles.

 

Pero esta frase, recoge otra de las ideas falsas que circulan entre los aficionados  acerca de la escala Z. De nuevo una gran parte de la culpa es de la propia Märklin aunque esta vez, desde luego Märklin no ha hecho nada por extender este mito. Sin embargo en este caso, hay parte de razón y el problema está en que Marklin no ha hecho nada por quitar la razón a los que piensan así.

 

Cuando Märklin  lanzó la escala Z en 1972, todos los trenes modelo eran analógicos y nadie soñaba con introducir en ellos, la electrónica, que por entonces era una tecnología cara y muy poco extendida. En cuanto a la informática apenas estaba en sus comienzos y nadie, en su sano juicio, podía siquiera intuir que hoy tendríamos ordenadores dedicados a manejar maquetas, ordenadores por cierto más potentes que los que las grandes empresas empezaban a tener con una gran inversión, y para los que para empezar se construía un edificio especial con aire acondicionado, donde una corte de expertos con bata blanca atendían aquellas máquinas de varias toneladas. (El ordenador más conocido de la época, el IBM 360, tenía entre 8KB y 8 MB de memoria principal)

 

Así que en este entorno tecnológico nació la escala Z, y naturalmente el sistema de mando no era otra cosa que un transformador que podía regular la velocidad de los trenes, a base de que el secundario podía tomar tensión en varios puntos del bobinado según se moviese un cursor. Dado que los trenes de esta escala funcionaban con corriente continua se debía incluir un rectificador que en esa época sería seguramente un rectificador de selenio. Por lo tanto el tren se alimentaba con corriente rectificada, no sé si de media onda o de onda completa.

 

Esto quiere decir que la variación de tensión se producía por saltos, de manera que con el primer salto, el tren se movería  ya a una cierta velocidad y luego en cuatro o cinco saltos más se alcanzaba la velocidad máxima.

 

De acuerdo que en esa época, cualquier otra cosa hubiese resultado muy cara, y es lo que había para cualquiera de las escalas, pero en muy poco tiempo, en 1984, Märklin lanzó el sistema digital para el manejo de trenes en miniatura en H0. Esto supuso una revolución en el modelismo ferroviario, y todas las marcas sacaron en poco tiempo sus propios sistemas, tanto para la escala H0 como para la N y las escalas más grandes.

 

El manejo digital, aparte de permitir gobernar individualmente cada locomotora desde una central, permite también un funcionamiento muy suave de las locomotoras y una velocidad extraordinariamente lenta. La razón de esto es que los motores se alimentan desde un decodificador instalado en la locomotora, que no sólo interpreta las señales de mando que provienen de la central, sino que produce una corriente pulsada para alimentar el motor. Esta corriente pulsada es una corriente continua de perfil cuadrado formada por pulsos de anchura variable, y es la mejor forma de controlar un motor de corriente continua, sobre todo para marchas lentas.

 

En general la gente asocia el control de locomotoras por el sistema de pulsos de anchura variable  (PWM = Modulación de anchura de pulsos) al mando digital, pero eso no es necesariamente así. Algunas empresas fabrican sistemas de control analógicos con el sistema PWR.

 

Lo lógico era que Märklin extendiese el sistema digital a la escala Z, y así lo hizo en 1988, sólo cuatro años después del lanzamiento para H0.

 

 

La imagen aneja presenta la página del catálogo de ese año, en la que se anuncian tres modelos digitales: una versión del Orient Express, un Automotor con remolque y una locomotora Mikado americana.

 

Hasta aquí todo normal, pero.... ¡nunca salieron al mercado estos modelos! No se si hubo una explicación clara por parte de la empresa, de cual fue el motivo de semejante fiasco, pero lo cierto es que este lanzamiento no se produjo, ni en ese momento ni nunca, porque hasta hoy, Märklin nunca ha vuelto a hablar de una escala Z digital.

 

Se ha especulado acerca de que quizá el fracaso fue debido a que en esa época no era posible fabricar unos decodificadores tan pequeños como para colocarlos en los modelos de Z y si se intentaba, producían tanto calor, que no podía ser disipado por las pequeñas locomotoras.

 

Sin embargo han pasado 22 años y la electrónica ha progresado tanto que hoy no hay ninguna dificultad en fabricar decodificadores que puedan alojarse en locomotoras de escala Z.  De hecho algunas empresas los fabrican y muchos aficionados los instalan en sus locomotoras de esta escala. Entonces ¿porqué Märklin no ha hecho ningún nuevo intento de digitalizar los modelos de Z? Yo no se la respuesta, pero por cosas como ésta, es por lo que digo que Märklin no ha hecho nada con respecto a la mejora del funcionamiento de la escala.

 

Para ser justos, en el año 2000 Märklin introdujo un cambio tecnológico en sus locomotoras de la escala Z. El cambio fue pasar de los motores de tres polos a los motores de cinco polos. Esto supuso realmente una mejora importante, ya que los motores de cinco polos tienen un mejor comportamiento, sobre todo a velocidades lentas. Pero eso ha sido todo. No ha habido ningún otro intento de pasar a un sistema digital y ni siquiera de dejar sus locomotoras preparadas para incorporar decodificadores de otras marcas

 

En una Web leí hace poco que Märklin no lo intentaba porque “había perdido el tren” en el sentido de que al ser los modelos de escala Z de corriente continua, los aficionados que ya han digitalizado sus modelos de Z lo han hecho con los sistemas habituales en los sistemas de corriente continua, (DCC), y por lo tanto distintos del sistema de Marklin. Bueno, puede ser una explicación, pero no me convence demasiado: De hecho Märklin fabrica sistemas digitales compatibles con DCC para corriente continua en escala H0 y N, bajo la marca Trix. .Claro que Märklin no es Trix, y a lo mejor Marklin solo puede usar DCC bajo la marca Trix. ¿Será todo un problema de patentes y licencias? ¿Podría crear Trix una línea “Micro-Trix en escala Z  digital con DCC?

 

Sea o no esa la causa, lo cierto es que Märklin mantiene la escala Z como estrictamente analógica. Para muchas personas esto tiene su encanto (de hecho muchísimas maquetas de escalas N y H0 están funcionando en analógico porque sus propietarios lo prefieren o porque lo digital les parece demasiado complejo)

 

Otros dicen que Marklin opina que debido a que el contacto entre las ruedas de las locomotoras y los carriles es muy sensible a la suciedad y poco fiable por el poco peso de las locomotoras, la transmisión de las señales digitales hasta las locomotoras está muy comprometida, y por lo tanto un sistema digital puede funcionar mal debido a este problema, obligando a los usuarios a una constante limpieza muy cuidadosa de las vías y las ruedas, que la mayoría de los usuarios no estarían dispuestos a realizar. Puede ser también un motivo, pero de las personas que conozco que han digitalizado locomotoras de Z, ninguna ha comentado nada parecido a esto. Yo creo que los sistemas digitales tienen este problema previsto y envían las señales de mando de modo redundante para prevenir su pérdida.

 

Esto nos lleva al problema apuntado por el comentario con el que iniciábamos el capítulo. Efectivamente, las locomotoras pesan muy poco, de modo que una ligera capa de grasa o polvo de sólo unas micras depositada sobre los carriles impide el correcto contacto eléctrico entre la rueda y el carril. Esto hace que muchas veces se interrumpa el contacto y la locomotora se pare. Naturalmente, si la locomotora lleva una cierta velocidad, la inercia puede hacer que se salve el punto de suciedad y la locomotora continúa la marcha, aunque de una forma algo irregular, pero a velocidades lentas, la locomotora se detiene con la correspondiente frustración del modelista.

 

En cualquier caso el problema existe, y se da en todas las escalas. Márklin siempre ha presumido de que su sistema de tres carriles en la escala H0, garantiza un mejor contacto eléctrico que los sistemas de dos carriles, pero en todo caso se necesita siempre un sistema de limpieza de vías. La prueba de esto es la cantidad de sistemas limpiadores que existen y que todas las marcas incluyen en sus catálogos. En algunos casos se trata de bloques abrasivos para frotar con ellos las vías, y en otros casos se basan más bien en líquidos disolventes. Muchas marcas tienen también vagones con aditamentos para realizar esta limpieza.

 

Lo que está claro es que cuanto más pequeña es la escala más problemas tiene en este sentido, por el menor peso de las locomotoras, así que la escala Z es seguramente la más problemática. Desafortunadamente Märklin no parece tomarse demasiado en serio este problema, porque su “solución” consiste en el famoso automotor limpiavías, que se fabrica desde el lanzamiento del sistema. La verdad es que este artilugio es prácticamente inútil, así que nada evita a los usuarios de la escala la necesidad de recurrir sistemáticamente a una limpieza de las vías por un método manual.

 

¿Nada? Bueno existe un sistema bastante eficaz  que permite a los trenes de esta escala circular con la misma seguridad que los de escalas mayores, y evitar la necesidad de una limpieza manual muy frecuente de las vías.

 

Este sistema denominado limpiavías electrónico, es fabricado por unas pocas marcas, de las cuales, hoy en día, la más habitual es Gaugemaster.

 

Este dispositivo lo que hace es superponer a la corriente continua que alimenta las vías, una corriente alterna de alta frecuencia. Al ser una corriente de alta frecuencia, los condensadores de las locomotoras permiten que circule por ellos, y el dispositivo, cuando detecta que la corriente alterna circula, mantiene la tensión de la misma a un valor muy bajo, prácticamente cero, de manera que ni el condensador se perfora ni circula nada de corriente extra por el motor. La corriente continua, circula por el mismo circuito y por lo tanto alcanza normalmente el motor de la locomotora produciendo su movimiento. (Este artículo contiene una descripción más precisa)

 

Supongamos ahora que las ruedas de la locomotora dejan de hacer contacto por una partícula de suciedad en la vía. Esta interrupción del contacto afecta tanto a la corriente continua que deja de llegar al motor y a la alterna que deja de llegar al condensador. Entonces el dispositivo detecta que no hay circulación de corriente alterna y esto produce la elevación de la tensión de la corriente alterna hasta un valor alto (cientos de voltios) Esta tensión produce que salte una chispa en el punto en que está interrumpida la continuidad del circuito (como en las bujías de un motor) Esta chispa, quema la suciedad, con el resultado de que el contacto se restaura. Todo esto es tan rápido que no se aprecia nada, de modo que la locomotora continúa su marcha de forma uniforme en lugar de pararse. Además la suciedad quemada queda eliminada de la vía con lo que ésta (y las ruedas y los frotadores) se mantienen limpios mucho más tiempo, y tanto más cuanto más circulan los trenes.

 

El sistema se deja permanentemente conectado y garantiza un buen contacto de las locomotoras con la vía y por lo tanto un rodaje suave. Por desgracia, este sistema es sólo válido para sistemas analógicos. Esto es debido a que la señal digital también se superpone a la corriente de alimentación y por lo tanto interferiría con la corriente alterna del limpiavías. Además si un decoder recibiese la alta tensión del limpiavías probablemente se destruiría.

 

Además si hay más de una locomotora en un mismo circuito, en cuanto una de ellas haga buen contacto, ya permite el paso de la corriente alterna del limpiavías, y por lo tanto otras locomotoras en el mismo circuito pueden atascarse sin que el limpiavías haga nada. Así que este sistema requiere, para ser eficaz, que el trazado de vías esté separado en circuitos eléctricos distintos, alimentados cada uno con un dispositivo de limpieza distinto y de modo que sólo haya una locomotora a la vez en cada circuito. Esta es la situación típica de los trazados analógicos, pero es contraria a la de los trazados digitales donde ordinariamente hay un circuito único.

 

Algunos aficionados, han hecho un apaño para salvar este problema en una instalación digital: Tienen dos sistemas alternativos de alimentación, uno digital y otro analógico con limpiavías que se pueden conmutar. Cuando quieren limpiar las vías, ponen en marcha el sistema analógico con limpiavías quitando todas las locomotoras digitales, y poniendo una sóla analógica que tienen destinada a esto. Esta recorre todo el circuito durante un cierto tiempo (media hora por ejemplo)  y deja la vía suficientemente limpia con toda comodidad .

 

Teniendo en cuenta que Märklin mantiene “oficialmente” la escala Z como analógica, bien podría haber entrado en esta solución, o alguna parecida. Sin embargo, por alguna razón Märklin no ha querido saber nada de los progresos de la técnica desde que lanzó la escala en 1972 y mantiene unos sistemas de alimentación que son básicamente los mismos (hay quien dice que peores) que en la época de su lanzamiento. Es posible que todo este sistema de limpiavías electrónico sea demasiado complicado para muchos de sus clientes y que Märklin prefiera que sus sistemas sean muy simples para no “asustar” a los principiantes.

 

Sin embargo, tampoco ha hecho nada por incorporar ningún sistema de mando de tipo PWM, y esto si que no tiene ninguna complicación para el usuario. De nuevo, una serie de empresas están fabricando sistemas de alimentación tipo PWM  que los aficionados utilizan en sus maquetas de Z con resultados excelentes.

 

 

Como muestra, véasele video adjunto. La locomotora es una BR 18.4 con motor de cinco polos. No es desde luego una locomotora digital. El sistema de mando es una alimentación Fahrregler Deluxe de System Joerger que está complementada con un sistema de limpiavías electrónico de Gaugemaster  referencia HF1. Es evidente que estas imágenes echan por tierra este tercer mito de la escala Z.

 

Sin embargo, como decíamos al principio Märklin sigue en su empeño de no proporcionar otro tipo de alimentación para sus trenes de escala Z que los transformadores variables, con los cuales, desde luego, es imposible obtener (ni de lejos!) un control tan fino de las locomotoras. En resumen, y como conclusión: No es la "escala Z" la que funciona mal, sólamente son las alimentaciones de Märklin. Con una buenos equipos de alimentación funcionan perfectamente en analógico y si se desea, se pueden digitalizar y también funcionarán perfectamente
 
Muchos aficionados que compran una caja de iniciación para la escala Z, se encuentran con una de estas alimentaciones de Märklin, y por falta de información piensan que el sistema es así y abandonan defraudados. ¡Han sido víctimas del tercer mito de la escala Z! Y esta vez con una clara responsabilidad por parte de Märklin.