Dualismo Cartesiano

 
DUALISMO CARTESIANO
                        
 
 
1. CONTEXTO HISTÓRICO-CULTURAL Y FILOSÓFICO
 
La obra de Descartes, "Discurso del método para dirigir adecuadamente la razón y buscar la verdad en las ciencias", aparece en 1637, buscando una certeza para sobrevivir a la crisis del momento.
 
 En el siglo XVII, Europa se ve afectada por una serie de crisis arrastradas desde a mediados del siglo XVI, debido al desarrollo de la burguesía y por la necesidad de un nuevo concepto del mundo basado en la razón.
En el ámbito económico se desarrolla el capitalismo en el comercio marítimo y colonial, y en la industria que surge en Inglaterra a principios del siglo XVII; surge la figura del capitalista emprendedor que reclama su libertad individual frente a la organización feudal; y se fomenta el desarrollo de la ciencia con la búsqueda de la razón.
 En el ámbito político, es un periodo de guerras y revoluviones en el que los Estados europeos se enfrentan entre sí por el control de las colonias.
DESCARTES  (1596-1650).
 
En el ámbito religioso se produjo una ruptura dentro de cristianismo iniciada por Lutero  y Calvino que tendrá repercusiones en lo político, social y cultural de la nueva época, esto da lugar a guerras de religión en las que Descartes tuvo ocasión de participar.
 
En el ámbito espiritual y mental, las soluciones propuestas por el renacimiento no eran suficientes para responder a las necesidades del momento. Sin embargo, el pensamiento cartesiano se enmarca en el proceso abierto en  el renacimiento con el antropocentrismo, que supuso la reacción contra los fundamentos de la escolástica y contra la autoridad de la fe como fuente de conocimiento.
 
Hacia mitad del siglo, va perdiendo fuerza la creencia en hechicerias y ganando terreno la mentalidad racionalista por influencia del cartesianismo y del desarrollo científico, manifestado en el ámbito de la astronomía con Kepler y Galileo, en medicina con Harvey, en matemáticas con Gassendi, Descartes y Leibniz, y en física con Newton. Los descubrimientos llevados a cabo ahondaron el enfrentamiento entre los partidarios de la teoria de Aristóteles y los partidarios de las teorias de Copérnico.
 
La crisis y la pérdida de referentes trajo el escepticismo, cuyos representantes, entre ellos Michel de Mointaigne, sostuvieron la imposibilidad de encontrar nuevos referentes sólidos para alcanzar la verdad. Por eso la estrategia cartesiana empieza por vencer el escépticismo transformando la duda escéptica en metódica.
 
Filosóficamente, lo mas notorio es la polémica entre el pensamiento racionalista continental(Descartes, Malebranche, Spinoza, Leibniz) y el imperismo inglés (Bacon, Locke, Hume). El racionalismo ve en el pensamiento, en la razón que posee ideas innatas, la fuente principal del conocimiento humano. Cuando la razón juzga que una cosa debe de ser así y no puede ser de otro modo, siempre y en todas partes, nos encontramos con un verdadero conocimiento. Por el contrario, el impirismo defiende que la única fuente de conocimiento humano es la experiencia,que constituye al mismo tiempo su límite. Todos los conceptos, incluso los más generales y abstractos, proceden de la experiencia.
 
Estas corrientes vienen a ser un replanteamiento de los problemas tradicionales de la filosofia desde los supuestos de la cultura moderna en conexión con la revolución científica. Por otra parte se encuentran vinculadas al desarrollo de la sociedad burguesa y los conflictos del siglo explican el interés que dedican a la teoria política.
 
2. COMENTARIO DEL TEXTO
En este texto se encuentran señaladas dos expresiones:
- La primera, "pienso, luego soy", se refiere a una primera verdad absoluta, la existencia del propio sujeto que piensa y duda, puesto que si el sujeto duda de todo, al menos es cierto que duda,es decir, que piensa y por lo tanto existiría este ser pensante, Descartes llega a ésta certeza a través de la duda metódica, elimina todo aquello de lo que sea posible dudar.
 
- La segunda, "escépticos", eran todos aquellos que defendían el escepticismo, que sostenían la imposibilidad de encontrar nuevos referentes sólidos para alcanzar la verdad, entre los cuales se encuentra el francés Michel de Montaigne. En la época de Descartes existía una fuerte corriente escéptica.
 
 
En este fragmento de la obra, el autor, Descartes, nos habla de la existencia de una verdad absoluta e inmune a toda duda: la res cogitans, la existencia del propio sujeto que piensa y duda. Descartes llega a ésta primera certeza a través de la busquedad de una verdad absolutamente cierta para que a partir de la cual sea posible deducir el edificio entero del conocimiento, emprendiendo una duda metódica. Éste, al dudar de todo, al menos se encuentra con la certeza de que existe un sujeto que duda, la sustancia pensante. He aquí el por qué de ésta expresión suya: pienso, luego soy (cogito, ergo sum), él podía dudar del contenido de sus pensamientos, de lo que veía, de lo que imaginaba, de lo que pensaba, pero no podía dudar de que estaba pensando y de que para pensar debía existir. Además, expone que ésta verdad sería tan simple que ninguna de las dudas escépticas podrían atentar contra ella.
 
 
Para entender la justificación de estos argumentos debemos conocer la posición filosófica de Descartes. Descartes en su Discurso del método expone las razones que permiten establecer la existencia de Dios y del alma humana, que constituyen los fundamentos de la metafísica, y hace distinción de tres esferas o ámbitos de la realidad: Dios o sustancia infinita (res infinita), el yo o sustancia pensante (res cogitans), y los cuerpos o sustancia extensa (res extensa).
 
Descartes era defensor del racionalismo, buscaba deducir el edificio entero de nuestro conocimiento a partir de verdades fundamentales (ideas innatas)por medio del entendimiento. Estas verdades fundamentales eran absolutamente ciertas, es decir, que no es posible ejercer la duda sobre ellas. Para la búsquedad de estas verdades hay que realizar la tarea previa de eliminar todo aquello de lo que sea posible dudar, por ello Descates planteó los elementos fundamentales de la duda, una duda metodológica. Ésta duda es progresiva, ya que en ella distingue cuatro niveles de amplitud y radicalidad:
 
- El primer nivel se refiere a los sentidos, podemos dudar de los sentidos ya que sabemos que estos nos engañan a menudo. Dudar de los sentidos nos permite dudar que las cosas sean cómo las percibimos.
 
- La imposibilidad de distinguir el sueño de la vigilia, que suponía que los conocimientos conseguidos por su mente podían tener el mismo valor que las ilusiones de sus sueños. Ésta duda afectaría a la existencia de las cosas y del mundo, pero no afectaría a ciertas verdades, como las verdades matemáticas.
 
 También logra demostrar que las verdades matemáticas no son absolutamente indudables, porque algunas veces se ha incurrido en parologismos (razonamientos incorrectos) al tratar cuestiones relacionadas con la geometría.
 
- La hipótesis del genio maligno, que pone todo su empeño en inducirle a error, extendiendose la duda a todo el ámbito del saber.
 
Ésta duda intensa y radicalizada le condujo a una primera verdad absoluta e inmune, alcanzando el primer principio que estaba buscando: la existencia del propio sujeto que piensa y duda. Ésto sería el yo o el alma, que se define por ser pensamiento, la sustancia pensante, que sería independiente y distinta de cualquier sustancia material. Estando pues, ésta certeza, la sustancia pensante, por encima de la existencia del cuerpo y del mundo, pudiendo deducirse también la inmortalidad de ésta.
 
Por último debemos destacar el concepto de sustancia que es fundamental en Descartes, que se define como una cosa que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir. Descartes reconoció que aplicando esta definición solo podría existir una sustancia, la sustancia infinita o Dios, siendo el yo o el alma el primer principio en el orden subjetivo o en el conocimiento de certezas. Descartes descubre que el yo depende de ser.
 
 
 
 
3. RELACIÓN DEL TEMA CON OTRA POSICIÓN FILOSÓFICA Y VALORACIÓN RAZONADA DE SU ACTUALIDAD
 
Frente a la posición filosófica del dualismo cartesiano encontramos la dura crítica de Hume a todas las ideas de la metafísica. Se pregunta sobre todo por la validez de la idea de sustancia, recurriendo al criterio de verdad fijado por
él: una idea es verdadera si le corresponde una impresión y en caso contrario se la consideraría falsa. Así Hume indica que la existencia de la res cogitans como sustancia, como sujeto permanente de nuestros actos psíquicos, no puede justificarse apelando a una pretendida intuición, ya que solo tenemos intuición de nuestras ideas e impresiones y ninguna impresión es permanente, sino que unas suceden a otras de manera ininterrumpida. Pero sobre todo Hume hace una crítica al concepto de sustancia en su triple vertiente: la extensa (mundo), la pensante (cogit
ans), y la infinita (Dios).
 
- Crítica a la realidad exterior (res extensa), no se puede justificar una creencia apoyándose en los sentidos, ya que estos no nos ofrecen nada distinto de nuestras percepciones; ni apelando a la razón, ya que no es posible recurrir al principio de casualidad, ni a la idea de sustancia para justificar la existencia de objetos externos e independientes de nuestras percepciones.
 
- Crítica a la existencia de Dios (res infinita), Hume no reconoce validez alguna a las demostraciones metefísicas de la existencia de Dios, considerando que dicha existencia no es demostrable racionalmente.
 
- Crítica al yo, a la identidad personal (res cogitans), Home rechaza la existencia del yo como sustancia, como sujeto permanente de nuestros actos psíquicos, ya que no puede justificarse apelando a una pretendida intuición, porque sólo tenemos intuición de nuestras ideas e impresiones y ninguna impresión es permanente, sino que unas suceden a otras de manera inenterrumpida.
 
En la actualidad, no hay apenas autores que defiendan el dualismo clásico o de sustancias, las posiciones dualistas han suavizado sus compromisos metafísicos, existiendo hoy en día otras formas de dualismo que se conoce como dualismo de propiedades. Éste dualismo sostiene que aunque no existe más sustancia que la material, realizándose la actividad mental en el cerebro, si existen propiedades distintas: las propiedades físicas del cerebro y las propiedades mentales propiamente dichas. Los defensores de esta posición son todos aquellos filósofos que se encuentran cómodos dentro de las posiciones funcionalistas y la Teoría Computacional de la Mente, entre los cuales se encuentran Jerry Fodor o J. Searle.
 
Frente a éstas posiciones dualistas, existen posiciones fisicalistas, que se oponen a la distinción entre propiedades mentales y físicas. Estas posiciones son reduccionistas, es decir, la explicación de los procesos cerebrales se dan exclusivamente en términos neurofisiológicos. Ésta posición reduccionista está conformada por la Teoría Neurocomputacional de la Mente y por el Materialismo Eliminativo, desarrollada entre otros por Paul y Patricia Churchland.
Comments