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El gran deshielo 
  

por: Tim Appenzeller
Fuente: National Geographic

Aun en su mejor época, la zona de esquí de Chacaltaya no competía con Aspen. Enclavada en un inhóspito valle en lo alto de los Andes bolivianos, contaba con una pista de 8 km, un columpio inestable para el ascenso y té de hojas de coca para el dolor de cabeza causado por la altitud. Chacaltaya era la pista de esquí más alta del mundo, a 5,260 m de altura. ‘‘Nos dio mucha fama —señala Walter Laguna, presidente del club alpino de Bolivia—. Organizábamos los campeonatos sudamericanos con Chile, Argentina y Colombia.’’

Los días de gloria se han acabado. Esquiar en este improbable lugar dependía de un pequeño glaciar que, al cubrirse de nieve en la temporada de lluvias, formaba una pista transitable. El glaciar ya había empezado a replegarse cuando se inauguró la zona de esquí en 1939; pero en el último decenio el empequeñecimiento ha entrado en un proceso irreversible.

Desde las altas montañas hasta las inmensas capas de hielo polar, el mundo está perdiendo hielo con más rapidez de lo que cualquiera hubiera creído posible. No sorprende que los glaciares se estén derritiendo cuando las emisiones de gases de los automóviles y de la industria calientan el clima. Sin embargo, últimamente, la pérdida de hielo le ha tomado la delantera al aumento constante de temperaturas del planeta. Los científicos están descubriendo que los glaciares y las capas de hielo son muy sensibles al cambio de temperatura y a las variaciones en la humedad y las precipitaciones. En vez de derretirse de manera gradual, como un cubo de hielo en un día de verano, suelen hacerlo más rápido una vez que empieza el proceso, con lo que el hielo disminuye de manera vertiginosa.

La mayoría de los glaciares alpinos podría desaparecer para finales de siglo. Los pequeños glaciares que salpican los Andes y el Himalaya tendrían algunos decenios más, a lo sumo. ¿Y cuál es el pronóstico para las macizas capas de hielo que cubren Groenlandia y la Antártica? Eric Rignot, investigador del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA que ha registrado un incremento al doble en la pérdida de hielo de Groenlandia durante el último decenio, explica: ‘‘En la actualidad vemos cosas que hace cinco años habrían parecido completamente imposibles.’’

El destino de muchos glaciares alpinos es ya irreversible. Los millones de personas de países como Bolivia, Perú e India, dependientes del agua nieve de los glaciares para la irrigación de sus campos, la bebida y la producción de energía, podrían quedar desamparados. Entre tanto, si el calentamiento del planeta sigue como hasta ahora, las costas quedarían sumergidas para siempre. Si se derriten las partes vulnerables del hielo que cubre Groenlandia y la Antártida, mares crecientes podrían inundar cientos de miles de kilómetros cuadrados –gran parte de la Florida, Bangladesh, los Países Bajos– y obligarían a millones de seres humanos a dejar sus hogares. El clima del planeta casi ha llegado al grado de temperatura en que puede darse un gran aumento en el nivel de los mares; pero muchos científicos creen que aún tenemos tiempo para detener el cambio climático, si reducimos de manera drástica el consumo de gasolina, petróleo y carbón, causantes del calentamiento. Sin embargo, pocos dudan de que se llegue a una situación irreversible si seguimos viviendo igual durante otros 50 años.