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A partir de la revisión y profundización teórico-práctica de la currícula y sumado la praxis en el ámbito universitario y profesional, esperamos poner a disposición de los alumnos una instancia de aprendizaje de las cuestiones relacionadas con la Planificación en Comunicación haciendo hincapié en la particularidad de la matriz teórica y las metodologías a utilizar en los organismos públicos estatales, no estatales y privados.

La pertinencia de este enfoque está dada, en principio, por la necesidad de ofrecer un recorrido por los distintos abordajes de análisis que comprendan una visión integrada del Estado en acción. De este modo, colaborar con la construcción de un paradigma de lo público que supere el reduccionismo de la ciudadanía al mercado y así cuestionar el concepto ciudadano como cliente y redefinirlo como un actor activo y participante de los procesos de ciudadanía, al tiempo que se describe a la sociedad civil como motor de transformación y productor de sentidos. Con este objetivo, se desarrollará una caracterización particular de la esfera pública-gubernamental regida por misiones, funciones, formas de legitimación y ratificación de su accionar que demandan parámetros específicos de comunicación institucional.

Construir la historicidad del concepto de planificación desde sus orígenes en el campo económico, hasta sus crisis a mediados del siglo XX hasta su reclusión forzada por el achicamiento del Estado a su mínima expresión del Estado en la década del 90', permite vincularla de forma dinámica con concepto tales como el de “desarrollo”, “Estado” y “comunicación”.

El surgimiento de la planificación en comunicación se relaciona con las políticas de desarrollo. Por ello, entre los puntos de vistas básicos a transmitir se encuentra la vinculación entre las distintas concepciones del desarrollo para ello, recurrimos a Sunkel y Paz que han definido estas etapas como el desarrollo como crecimiento, el subdesarrollo como etapa y el desarrollo como proceso de cambio estructural qlobal.

Asimismo, Luis Ramiro Beltrán describe que en América Latina han prevalecido tres conceptualizaciones principales respecto de la relación entre comunicación social y desarrollo nacional: "comunicación de desarrollo", "
comunicación de apoyo al desarrollo" y "comunicación alternativa para el desarrollo democrático".

Asimismo, como aclara el propio Beltrán mencionado, existen otras conceptualizaciones de la relación comunicación-desarrollo pero estas se corresponden bien con las categorías citadas.

Para a los fines del estudio, las tres conceptualizaciones tendrán que ser, en ocasiones, albergadas bajo un rótulo general más amplio: "Comunicación para el Desarrollo". Esto no equivale a una definición única que abarque a todos los componentes, pero resulta necesaria a la hora de análizar en algunos puntos.

Las metodologías de planificación en comunicación se desprenden, entonces, de estas concepciones de desarrollo y surgen de la necesidad de comunicar las políticas para el desarrollo. De este modo se integra a la planificación en comunicación -específica de nuestro campo teórico metodológico- a diversas áreas de gestión estatal y de implementación de políticas públicas y programas sociales, y que solo ha sido contemplada de manera periférica por las disciplinas que nos han precedido en el tratamientos de la relación Estado, concepciones de desarrollo y planificación.

Este abordaje histórico que como mencionamos anteriormente surge en el campo económico y se inserta posteriormente a los campos afines a nuestra carrera, es el contexto que nos permite abordar las diferentes interpretaciones de la planificación.

Fundamentalmente se operará con una noción de planificación, la cual debe trabajar con un horizonte que orienta y predetermina un conjunto de acciones y criterios operacionales. Este aspecto es, tal vez, el más interesante del concepto: el criterio político en el que se funda y orienta la acción. Este horizonte, este “ver más allá”, se vincula con el inicio de la planificación. La planificación implica cambio y es un mecanismo de acción política.

Pero también intentaremos trasmitir la idea de que Planificamos para reducir las incertidumbres sobre la base de un mejor conocimiento de la realidad y la previsión de situaciones. Esta racionalidad se sostiene a partir un procedimiento de selección de alternativas, que se traducirán en políticas tendientes al logro de finalidades.

Otro elemento a trasmitir que consideramos básico se refiere a la ruptura y crisis producidas a partir del fracaso de la planificación tradicional y del surgimiento de una nueva mirada, diferente a la tradicional, donde el planificador no ocupa un lugar de saber sino que la mirada de los actores describe la situación inicial a partir de la multiciplicidad de enfoques en los cuales la posición del planificador no es la única ni la mas valiosa. Este conocimiento de la realidad descripta por diferentes miradas da como resultado una visión completa y participativa e incorpora viabilidad a la planificación. Según Mario Robirosa “los diversos 'métodos' de construcción de conocimientos producirían siempre conocimientos hipotéticos -hipótesis, no 'verdades de validez necesariamente universal-, validados por el método aplicado. Estos planteos epistemológicos aceptan pues la validez de diversos saberes, es decir, de diversos encaminamientos racionales, de diversas racionalidades, en la construcción de los conocimientos sostenidos por cada uno. Nada de esto se refiere a la 'verdad' de los conocimientos generados por las diversas racionalidades. Acepta en cambio que esta variedad de conocimientos sólo hipotéticos, validados por distintos sistemas racionales, pueden todos ser socialmente legítimos hasta tanto no se pruebe su no consistencia con la realidad bajo observación.”
Al gestionar he intervenir en forma planificada estos planteos adquieren una singular importancia al ser aplicados en realidades complejas e implican como señala Robirosa “un enorme respeto hacia los diversos saberes ajenos y la deseabilidad de confrontar y sintetizar aquellas diversas hipótesis sustentadas por actores sociales diversos.”
Siguiendo el pensamiento de este autor se redefine el rol del planificador que se convierte en el articulador de saberes, demandas e intereses de los distintos actores, y no un mero ordenador racional de procesos y resultados. El planificador es quien se maneja en una realidad turbulenta, actuando en plazos cortos, pero manteniendo la direccionalidad en el mediano y largo plazo, siempre teniendo presente el horizonte o el destino al cual se desea llegar.

Pero esta participación y viabilidad, llevada a delante por los actores incluido el planificador, adquiere mayor relevancia cuando no solo se realiza en el diagnóstico sino en la propia planificación, cuando cada actor es participe en la gestación de los proyectos y no un mero destinatario de la misma. La planificación en comunicación será la metodología que permitirá generar mayor viabilidad para el cambio.

También creemos importante incorporar la aplicación de metodologías de planificación como el Planificación Estratégica Situacional, el Método Zopp y el Método Altadir, estas metodologías fueron seleccionadas ya que funcionan como un sistema integral de planificación. Esta concepción integral de planificación situacional comprende, según Carlos Matus 3 niveles:

Primer Nivel
Segundo Nivel
Tercer Nivel


El alumno incorporará de esta forma herramientas metodológicas para la intervención en realidades complejas.

Asimismo, consideramos oportuno generar un espacio de reflexión sobre la planificación en las organizaciones y que esto contribuya para que los alumnos adquieran no solo las herramientas para la intervención en comunicación en el ámbito del Estado sino también en el de las organizaciones intermedias ONG y de esta forma generar la posibilidad de relacionar a la organización con la metodología de la planificación que se aplica.

Además de esta cosmovisión de la materia creemos oportuno incorporar algunos enfoques de la planificación vinculada a los estudios de imagen y a las organizaciones privadas, procurando transmitir a los alumnos una mirada particular, crítica, distinta de la planificación con el objeto de intervenir en aquellos procesos que requieren cambio.

Por otra parte, a partir de la inserción laboral de alumnos de las carreras de comunicación, y de los cambios que requieren en las instituciones públicas, buscamos proporcionar al futuro egresado una plataforma útil a la hora de abrir campos de trabajo y posicionarse favorablemente para intervenir en el área de comunicación.