Abogado, demócrata y republicano (1813-1856)

La noche de los tiempos

Quién iba a decirnos que en el principio de los tiempos, al menos en lo que a historia del socialismo íbamos a encontrarnos representados por un compatriota nuestro.

José Ordax Avecilla nació en 1813 en la villa de Valderas, en el seno de una familia de clase media. Bien pronto conoció en el seno de su familia la represión política, ejercida por el apoyo de su padre a los liberales pronunciados en 1820. Huerfano a edad temprana de madre, perdería pronto a su padre siendo encomendada su educación a un tío suyo. Realiza sus estudios primero en el Seminario Conciliar de Valderas, después en el de León, donde ya comienza a dar muestras de su carácter rebelde, pues según nos cuenta una biografía suya de la época en numerosas ocasiones tuvo que ser reprendido por pasarse el día recitando los artículos de la Constitución de 1812.

Comienza a estudiar Leyes en la Universidad de Valladolid, aunque no concluye sus estudios ya que se alista para luchar contra los carlistas. Son numerosas sus hazañas, aunque no se vea siempre bien recompensado.

En 1840 le nombran oficial de 3ª en la Biblioteca Nacional. Trabajo que ejerce hasta 1843. Participa entonces en los brotes revolucionarios, siendo uno de los cabecillas de la Junta Provisional de León. En 1846 concurre a los comicios, obteniendo con serias dificultades el acta de diputado en Cortes, cargo que ejerce hasta 1850. En la legislatura de ese año no sale elegido entre otras razones por el retraimiento electoral que habían mantenido los candidatos demócratas, tratando de evitar represalias sobre los electores.

En 1854 sale nuevamente elegido diputado por el Distrito electoral de Valencia de Don Juan, pero su labor como diputado se vé truncada por la enfermedad que viene arrastrando desde su paso por la prisión del Saladero tras la revolución de 1854. En 1856 muere camino de Panticosa, dejando tras de sí una amplia obra escrita, por medio de su libros y folletos, así como a través de los periódicos que dirigió o en los que participo como redactor.

Como diputado era locuaz en sus intervenciones, ácido y cargado de una gran erudición. Representaba a la minoría demócrata del congreso, a la sazón había sido uno de los fundadores del partido, surgido de una escisión de los progresistas, entre los que parece que nunca acabó de sentirse a gusto.

Dice Tuñón de Lara en varias de sus obras que fue el primer diputado español en declararse «socialista», si bien es verdad que frecuentó con asiduidad la compañía de algunos de los prohombres difusores de las ideas de Fourier y Cabet en España, como son Fernando Garrido o Sixto Cámara, no hemos encontrado la prueba documental de tal afirmación ni en sus escritos ni en sus discursos en las Cortes.

Sin embargo, hasta que tal dato se confirme o se desmienta de forma definitiva, por el simple hecho de ser un personaje con unas ideas avanzadas a su época, defensor de la democracia, la educación y el derecho de asociación, lo podemos considerar como un precursor, en definitiva un pionero del socialismo español, y por ende del socialismo leonés.