RELIGIOSAS


R.R. HIJAS DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES

EL COLEGIO:

Dimensión humana y educativa

"Estamos deseando tenerlas entre nosotros para que con sus oraciones y buenas obras atraigan las bendiciones de Dios sobre este pueblo" (D. Carmelo León, párroco de Feria en 1946)

 

 

 

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ALGO DE HISTORIA...

En 1946 apareren en Feria la Congregación de las RR. Hijas de la Virgen de los Dolores, llegada desde Trujillo.

Desde entonces, y hasta la fecha, han transcurrido más de 50 largos años de intenso trabajo, para dejar una fructífera cosecha. El aroma de sus actos y servicios; la tarea educativa, constante y fructífera; la callada labor espiritual; el calor y la alegría de su presencia; el germen de sus semilla sembrada; fructificada, como premio, en numerosas vocaciones religiosas son motivos suficientes para que el pueblo de Feria se sienta orgulloso de tenerlas como vecinas.

De esta manera, todas ellas han venido a ser las últimas cumplidoras del deseo del insigne mentor del Colegio, D. José Becerra y posteriormente el Hermano Francisco: "que en esta Casa se practique la caridad, la buena enseñanza y educación de la juventud y todo por la honra y gloria de Dios".

LA LABOR EDUCATIVA

Valorar en toda su dimensión el trabajo realizado durante estos años es imposible; sólo el recuerdo de tantos alumnos que impartieron la enseñanza, tantas labores enseñadas a los jóvenes, tantas actividades pastorales: Grupos de catequesis, liturgia, formación de jóvenes, campamentos, mecanografía, enseñanza religiosa en la escuela...

LA LABOR ESPIRITUAL

Tantas lecciones evangélicas, enseñadas pacientemente en la catequesis, en la escuela; en la liturgia y el coro...

LA LABOR FORMATIVA

Educación, música, mecanografía, labores, corte y confección...

LA PROYECCIÓN HUMANA

Muchos años compartiendo, viviendo las inquietudes de los vecinos, gozando con su goce, sufriendo en su dolor y sintiendo los problemas de cada momento. Años con más escasez que con holgura, pero siempre sonrientes, el adios en la calle y la alegría en el rostro...

Y FRUTO VOCACIONAL

Pero todo este trabajo, esta frenética inquietud, ha tenido su recompensa espiritual. El ejemplo vivificante de una Hermana, la oración compartida, o el trato afable y cariñoso, el modelo de vida o todo a la vez, trajo al pueblo la "llamada".

La presencia de las Hermanas ha sido el periodo en que más vocaciones religiosas ha producido Feria, en todos los tiempos. Repartidas por todos los rincones de España y aún fuera de ella. La mayoría en la propia Congregación y otras en diferentes instituciones religiosas o diocesanas, pero todas fruto de un mismo árbol.