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El Espanyol se fue de vacío del Bernabéu alargando una racha histórica que demuestra el abismo que se ha instalado entre ambos equipos, corroborado aún más por las cuentas (casi 700 millones de presupuesto anual) que aprobó la Asamblea del R. Madrid durante este mediodía. Aún así, el equipo blanquiazul creció durante el partido y mereció mejor suerte en la segunda mitad del encuentro, apoyado en un buen número de ocasiones.

Pero el partido tuvo ingredientes previos que lo convirtieron en excepcional por todas las preocupantes noticias que llegaban desde Catalunya. Dio igual. Había que revestirlo de normalidad. Como si no pasara nada, como si estuviésemos en plena pretemporada y hubiera que completar el trámite. La cabeza y el corazón en Barcelona, las piernas y el estómago en el Santiago Bernabéu para que el show continúe, incluyendo los tifos de las gradas, la megafonía atronadora y las cámaras aéreas. Show, show, show…

El Madrid, en ese charco, quería pescar pronto. Buscaba un ritmo alto y salió a por todas con la intención de cerrar el expediente de su primera victoria en casa en un suspiro. Isco se coló entre los centrales blanquiazules a los 25 segundos de iniciado el partido y se plantó mano a mano contra Pau. El de Olot templó y frustró la clarísima ocasión con una parada sobresaliente. El Madrid quiso ganar la mayor cantidad de metros al campo y cercó a los blanquiazules a los que sólo les quedaba el recurso de tocar lo suficientemente rápido como para organizar una contra que no tuvo efectividad.

Pau volvió a demostrar su clase mediada la primera mitad con otra espléndida parada después de un cabezazo de Sergio Ramos, pero no pudo hacer nada unos minutos más tarde, cuando Isco volvió a colarse y le batió por bajo. Al Espanyol le costó recobrarse porque no acababa de encontrar huecos para lanzarse al ataque. Sólo en la recta final de la primera mitad Gerard probó a Navas en un remate cómodo para el meta madridista y repitió poco después con un chut más contundente que repelió el poste.

Quique hizo cambios en el descanso y el equipo comenzó a tener más presencia en ataque. Fue otro, con más presencia ante Navas. Los dos recién incorporados crearon las primeras ocasiones. Marc Navarro estrelló la pelota en el cuerpo de Navas y poco después Sergio García remató de cabeza ligeramente alto. En cualquier caso, durante esos minutos el Espanyol demostró que había encontrado otro escenario y mereció, por el número de ocasiones generadas, tener otro marcador. Fueron cayendo una detrás de otra, pero un robo en el centro del campo propició una contra local y, de nuevo Isco, superó a Pau.