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RENACIMIENTO Y LAS MÁSCARAS

El famoso Carnaval de Venecia tuvo su primer edición en el año 1268.

Las máscaras siempre han conformado una pieza clave del carnaval; tradicionalmente relacionadas a Venecia y su mística.

En 1797, cuando Napoleón firmó el Tratado de Campo Formio, Venecia pasó a formar parte del Reino de Lombardía y Venecia, perteneciente al Imperio Austriaco. Los austriacos tomaron control de la ciudad el 18 de enero de, 1798 la cual cayó en una gran declinación, lo que efectivamente llevó a suspender la celebración de los carnavales por más de dos siglos.

Entre esta suspensión, es destacable la prohibición de su ejecución por parte del régimen fascista en la década del ‘30. No fue sino hasta que nuevos negocios de máscaras se inauguraron en 1980, que el Carnaval disfrutó de un renacimiento.

Las célebres máscaras venecianas eran realizadas en cuero o fabricadas con técnicas originales de papel maché. Las máscaras originales usualmente eran simples en su diseño y decoración, y con frecuencia tenían una función simbólica y práctica.

En la actualidad, la mayor parte de ellas son hechas aplicando yeso, pintadas a mano y decoradas con plumas y gemas.

La Bauta es una máscara que cubre todo el rostro, no posee boca y desborda de color dorado.

Se pueden encontrar Bautas que cubren la parte superior del rostro desde la frente a la nariz y mejillas, estas ocultan la identidad pero permiten a quien la usa hablar, comer o beber con facilidad.

Tiende a ser la máscara más usada durante el Carnaval. Se empleaba en muchas otras ocasiones como medio para ocultar la identidad y estatus social de su propietario.

Permitía actuar con más libertad en caso que él o ella deseara interactuar con miembros de distintos estratos sociales, y escapar a las convenciones sociales en la vida diaria.

También era utilizada con otros propósitos, algunos de ellos criminales, y otros personales, tales como encuentros románticos.

La moretta es una máscara en forma de óvalo hecha de terciopelo negro, usualmente empleada por mujeres que visitaban conventos. Fue inventada en Francia y rápidamente cobró popularidad en Venecia. La máscara se remataba con un velo, y se aseguraba en el rostro con un pequeño hilo a la boca.

La larva, con frecuencia también llamada volto, es mayormente blanca, y típicamente veneciana. Se llevaba con un manto y tricornio. Se cree que la palabra larva proviene del latín, indicando “máscara” o “fantasma”.

Como la bauta, la forma de la máscara permitía respirar y beber con facilidad, de manera que no era necesario quitársela, garantizando el anonimato de quien la usaba.

Estas máscaras eran diseñadas a partir de delgadas telas enceradas, siendo mucho más livianas. No irritaban el rostro, haciéndolas ideales para bailar y flirtear.

Los mascherari, o artesanos de máscaras, tenían su popio estatuto, fechado el 10 de abril de 1436.

Pertenecían al gremio de pintores, y eran asistidos en su tarea por un cuerpo de artistas plásticos que pintaban rostros en un amplio rango de formas, prestando especial atención al detalle.


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irma sepúlveda,
7/11/2010 11:27
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