(47) La marcha de 150.000.000

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Enrique Falcón

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La marcha de 150.000.000
(Eclipsados, 2009)

XLVII



La primera es morir por amor.

La segunda, definitivamente no hacerlo

y aparecer en tu boca con un niño muerto,

la boca abierta al viento que se lleva a las moscas. [1]

Trescientas horas bajo un sol desnudo

que se llena de algas y está próximo a existir:

un comienzo excelente para olvidar los avisos

(…la paz sea con vosotros…) [2]

de clavarse en el mundo

y clavarse en el mundo.

 

                                             —Para ser oído

diste el cuerpo a la llanura

era el tiempo en que los árboles agrandan sus cabezas

–para ser oídos, brutalmente oídos–

vuelcan sus ojos de árbol en tus ojos de hombre.

"Así verte de cerca, tú:     próximo a existir."

 

La primera es morir por amor.

La segunda, definitivamente no hacerlo

o cruzar la tierra lenta para ser así sentido

mientras te manchas de inocencia y de hojas

y te pones un nombre

con que poder deshacerte.

 

El informe 'Nunca más'

despidió a Gerardi sobre el asfalto muerto [3]

desatendió casi los avisos

pues las tumbas y las memorias heridas de los hombres

reclamarían después todas sus visitas: [4]

en un número superior a cincuenta mil,

los ojos se inclinaban en mi mano de hambre.

(La batalla en el cristal contra el licor del miedo.)

 

La primera es morir por amor.

La segunda, definitivamente no hacerlo

y jugar con el ángel que cuida a los niños.

Hasta hacerle daño,

hasta hundirle la cabeza,

hasta hundírsela en el suelo para buscarle su vértigo.

 

Volvieron, como él, reconocible

a Romero de América, convertido en diez mil hombres: [5]

Javier Cirujano, vuelto en luz en la memoria—

Alfonso Stessel, florecido y urgente en la memoria—

Jean-Marie Vincent, escapando a vuelo en la memoria—

Teresa Rosales, agrandada en la memoria—

Antonio Romero, partido en la memoria—

Quevedo Quezada, enredado en la memoria—

Lopes Filha, erguida en la memoria—

Hernán Calderón, seguro en la memoria—

Manuel Campo, sacudido a voz en la memoria—

Riccy Mabel, arrasada serpiente en la memoria—.  [6]

 

A Gerardi le aplastaron la cabeza:

para siempre,

                          de este modo,

                                                    lo hicieron re/conocible,

el olvido se alejaría sereno

y después se caería entre las sillas al negarle más remanso.

 

                          —Contra el licor del miedo,

la primera es morir por amor,

o llamarse Gerardi a pesar de las autopsias:

el ejército guatelmateco negaría cualquier participación

—batir de alambre tras una noche con cascos—

         en el hecho de hundirte la boca,

                de tragarse el sol por un hueco del frío

...y dejarte a puntito de existir.

 

La gente de mi pueblo sabe abrir la puerta. [7]

 

Nunca más:  el Proyecto Remhi aparecería apenas antes

señalando a los culpables, latidos con memoria:

—"de esta manera a Gerardi

                     volvieron a hacerle     reconocible".

La primera es morir por amor.

La segunda, definitivamente no hacerlo

y caer por la sombra con tu incendio de sienes.

La cola de una estrella se desnuca en tu espalda

y tú, lento de amor, te tragas el abismo.

 

                                                      —Para ser oído,

cae Gerardi del sol a las raíces,

del luto a la memoria

con su enigma de cal para todas las horcas del alba.

Gerardi muere

de pura resurrección [8]

y enloquecen los amos y los perros del mundo

(…la paz sea con vosotros…), [9]

el gobierno de los mercaderes sobre los restos de la democracia: [10]

de tanto en tanto le duelen los pies de quedarse muerto

de saberse delirio,

de ser humo sin fecha o sal en los espejos,

le duelen los pies de andar tan muerto y sin agua,

hasta que incline el alarido nel árbol,

se muera de amor,  –o vuelva a ser oído.

 



[1] la boca abierta al viento que se lleva a las moscas es un verso del poeta argentino Héctor Viel Temperley en su libro Hospital Británico.

[2] la paz sea con vosotros, las palabras iniciales de la eucaristía cristiana. los avisos: en una intervención durante el V Foro Social Mundial (Porto Alegre, enero de 2005), el economista tanzano Rogate R. Mshana cuenta que, en una agresiva campaña publicitaria sobre la población de Filipinas, Pepsi-Cola sembró el país con enormes anuncios con el eslogan “La paz sea con vosotros”.

[3] Juan José Gerardi. Arzobispo. Responsable de la archidiócesis de Guatemala y coordinador de la Oficina de Derechos Humanos, principal impulsor del Proyecto REMHI de Recuperación de la Memoria Histórica. El Informe 'Nunca más' recogía un estudio realizado a lo largo de tres años sobre más de 55.000 casos de violaciones de derechos humanos acaecidas durante las más de tres décadas de conflicto civil en Guatemala. El Proyecto REMHI concluyó que aproximadamente el 79 por ciento de esas violaciones habían sido cometidas por las fuerzas de seguridad gubernamentales. El 26 de abril de 1998, apenas dos días después de presidir la presentación pública del Informe 'Nunca Más', monseñor Gerardi fue asesinado.

[4] La memoria herida y las tumbas visitadas. Ref. a las amenazas de muerte recibidas en febrero de 2005 por Sara Poroj, directora del Programa de Exhumaciones del GAM (Grupo de Apoyo Mutuo), tras comenzar las inspecciones del emplazamiento de las fosas comunes clandestinas de la antigua base militar de Playa Grande (Ixcán, Guatemala). Hombres armados entraron en su habitación del hotel y registraron todos sus documentos mientras la apuntaban con un arma. La base militar de Playa Grande fue la mayor del país hasta que en 2004 fue desmantelada, pero según las organizaciones locales de derechos humanos dentro de su recinto existirían 30 fosas comunes y en ellas se encontrarían los restos de múltiples víctimas ejecutadas por el ejército. Según el Informe Memoria del Silencio, hasta 1996 unas 200.000 personas murieron o desaparecieron en el país (entre ellas, el esposo de la propia Sara Poroj).

[5] Romero de América: «Yo quisiera hacer hoy un llamamiento especial a los hombres del ejército y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles: hermanos, ustedes son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y, ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡CESE LA REPRESIÓN!» (Monseñor Óscar Romero, arzobispo de San Salvador: homilía en la Catedral, 23 de marzo de 1980. Al día siguiente, mientras celebraba la eucaristía, Romero fue acribillado a tiros por asesinos conectados al gobierno salvadoreño).

[6]  Javier Cirujano: asesinado en Colombia en mayo de 1993;

• Alfonso Stessel: asesinado a cuchilladas y balazos por fuerzas de seguridad guatemaltecas en diciembre de 1994;

• Jean-Marie Vincent: asesinado en Puerto Príncipe el 28 de agosto de 1994 por las fuerzas de seguridad del gobierno de Raoul Cédras;

• Teresa Rosales: asesinada por la contrarrevolución en Nicaragua –junto a su compañera Maureen Courtney– el 1 de enero de 1990;

• Antonio Romero: asesinado en septiembre de 2006 por comandos paramilitares conectados al gobierno salvadoreño;

• Julio Quevedo Quezada: asesinado en julio de 1991 por las fuerzas de seguridad del Estado en Guatemala;

• Filomena Lopes Filha: asesinada en Nova Iguaçú (Brasil) en junio de 1990;

• Samuel Hernán Calderón: asesinado por fuerzas paramilitares colombianas el 8 de diciembre del 97;

• Manuel Campo Ruiz: asesinado por la policía de Río de Janeiro en diciembre de 1994;

• Riccy Mabel Martínez: violada y asesinada por miembros del Ejército hondureño el 13 de julio de 1991.

[7] la gente de mi pueblo sabe abrir la puerta es un verso de Las hijas del terror, el impresionante libro de la poetisa peruana Rocío Silva Santisteban (Lima, 1963).

[8] morir de resurrección. En Amenazado de resurrección (Buenos Aires, mayo de 1978), el periodista guatemalteco José Calderón Salazar escribe: «Dicen que estoy 'amenazado de muerte'. Tal vez. Sea ello lo que fuere, estoy tranquilo, porque si me matan, no me quitarán la vida (...) Hay en la advertencia un error conceptual. Ni yo ni nadie estamos amenazados de muerte (...) Estamos equivocados: no estamos amenazados de muerte. Estamos 'amenazados' de resurrección.»

[9] la paz sea con vosotros: vid cit. por Rogate R. Mshana.

[10] el gobierno…de la democracia es un verso del poeta Juan Carlos Mestre ante La tumba de Keats (1999).


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