(37) La marcha de 150.000.000

los cantos


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Sumario de los Cantos:

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XLVII

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Enrique Falcón

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La marcha de 150.000.000
(Eclipsados, 2009)

XXXVII



A vosotros me uno y no soy de los vuestros: comprendedme

 

no lo soy, madeja

intentando buscaros, he oído vuestra voz,

genital en la madera   voz

con la que vuestros niños han sabido levantar

el mapa de los padres.

 

Esto ha sido escrito sobre el sueño de la arena,

escrito quede con la arena que pisáis, fuera un dulce

paso hacia la noche, mas terrible

le han desfigurado el rostro, confundiendo las señales,

la orientación del Norte, las estrellas.

Éste ha sido yo: un golpe de hilo muerto

(si fuera necesario así decirlo, un hombre ahogado) [1]

pero no carguéis con los más pobres de nosotros:

la misma mano los cercena,

la exacta lengua encendida que les dice

aunque acariciándoles la espalda. No los persigáis—

sus hijos construyeron los mismos, exactos mapas que vosotros

(y ahora vuestros hijos) lanzasteis sobre el río,

antes la sequía y el espaldar tremendo,

contra el río despoblado de las tierras no labradas,

un pájaro de estampidas destrozado por la nieve:

 

       …a cada tierra

       le corresponde un día en que nacer;

       y a cada amanecer, cita con un rebelde… [2]

 

Comprended el gesto retraído de mi sangre,

el ojo que hubo de esperaros en coágulos de hace siglos

fue extensísimo el mar

con que ahora cruzáis el paso con la rabia,

la revuelta con la ira

encaramada a la luz (una flor mi flor cubriendo).

Éste ya es el sol

roedor de las cabezas, ya lo visteis,

y alumbró por poco tiempo, y ahora mucho; ésta, la caída

tensísima del cuerpo,

furia con la furia rasgando el cielo

 

(mano con las manos alzando el día):

 

Dentro de mi cuerpo / vive un hombre ahogado.

 

 

Tengo el recuerdo de haber dormido contigo

en la parva del heno, cansados de la densa [3]

agitación de la llanura, los párpados quemados

por tantas piezas requeridas: el mar al fondo de los ojos.

El óxido del sueño, la caricia fue la noche,

quien nos dio en sus algas los brazos de otro sueño

—pesado al despertar— y apenas compartido,

toda la desaparición [4]

con las ronchas esquilmadas de las cacerías

y muslos afeitados después de la carrera,

y carne, y huesos potentísimos,

y médula o piel. Y aceite. O barro.

El recuerdo de haber dormido contigo, otra vez, de nuevo aquí

es memoria del aliento, los sobacos por el frío

retirados contra el aire y la mirada

tristísima con la noche escondiendo el beso,

la vergüenza del amor, el miedo, y el escándalo.

 

A vosotros que me he unido desde antes de nacer

–frío es el mundo–: nada mío os intimide. [5]

 

...Un poema azul y enorme

de aortas y clavículas desclavadas

al poste de la rabia con el sueño...

     Una flor que yo he temido,

lugar de la tristeza en Santuario

un

               150

millones de panteras en el verso—

                                                y que nada mío

intimide vuestro canto

 

ni enmudezca su luto los listados del mundo :

 



[1] El hombre ahogado es Omar Darío Arias Salazar, dirigente de la organización sindical ‘Sinaltrail’ en el municipio colombiano de Bugalagrande y activista del Comité de Solidaridad de la ‘Central Unitaria de Trabajadores’ y de otros espacios comunitarios del municipio. “Desapareció” el 21 de mayo de 2000 y se le encontró ahogado cinco días después. (Ref: Documento de las organizaciones sindicales regionales del Valle del Cauca, del 1 de noviembre de 2000).

[2] a cada tierra…con un rebelde. Versos del poeta palestino Mahmud Darwish, en “Buenos deseos”.

[3] En la parva del heno. Julio de 2002 : asalto de las fuerzas estadounidenses sobre la casa de Ahmed Khan, en el distrito afgano de Zurmat : hacia las nueve de la noche estábamos todos ya acostados : de golpe, el ruido, los helicópteros encima de nosotros, las explosiones : la casa tembló y las torres [los ángulos de la casa] fueron alcanzadas : las balas de las ametralladoras rompieron los vidrios y las puertas, los soldados americanos entraron en casa empuñando sus armas : nos sacaron del cuarto con las manos en alto, nos las ataron luego : registraron la casa, forzaron las puertas, dispararon contra los cajones y los dejaron del revés : nos pusieron capuchas y nos llevaron en un helicóptero a Bagram : los soldados se llevaron nuestras joyas : Niaz Mohammad dormía fuera de la casa, junto a una parva de heno, para que no robaran la cosecha : le encontraron muerto cerca del molino : una bala en un pie y otra en la espalda : ésta le había salido por el corazón (ref. Declaraciones del campesino Ahmed Khan a miembros de Human Rights Watch; Informe “Human rights abuses by US Forces”, 2004).

[4] toda la desaparición: unas cinco mil personas han sido desaparecidas, desde finales de 1999, a manos de las fuerzas federales rusas en el territorio de Chechenia. Muchos civiles chechenos han decidido acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ya que el sistema judicial ruso no se ha mostrado realmente dispuesto a castigar a quienes vulneran los derechos humanos en el norte del Cáucaso. En este sentido, son excepcionales las sentencias condenatorias, como la que en marzo de 2005 se emitió finalmente sobre Sergei Lapin, agente de la policía y miembro de las Unidades Especiales rusas de Antidisturbios (las OMON), quien participó en la tortura y desaparición de Zelimkhan Murdalov, checheno de 26 años detenido en Grozni a comienzos de 2001 y –antes de “desaparecer”– sometido a torturas y a sesiones de electroshock en las dependencias policiales del distrito de Oktiabrskii.

[5] es frío el mundo es un verso del poeta colombiano Carlos Fajardo (Santiago de Cali, 1957), en Dios se ha fatigado.


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